domingo, 16 de noviembre de 2008

COMO EVITAR QUE LOS JOVENES FUMEN


Por Philip Morris, EUA.

Los padres son la fuente más importante para prevenir el abuso de sustancias en los adolescentes, incluyendo el tabaco.

¿CORRE SU HIJO EL RIESGO DE FUMAR?

La respuesta rápida es “sí”, todo niño corre el peligro de fumar cigarrillos. Pero este cuestionario podría ayudarle a apreciar el riesgo que corre SU hijo:
1. ¿Se reúne su hijo con otros niños que fuman cigarrillos?
La tasa de fumadores entre niños que tienen tres o más amigos que fuman es 10 veces más alta que la tasa entre niños que reportan que ninguno de sus amigos fuma.
2. ¿Fuma usted o su cónyuge?
Estudios han encontrado que los niños que tienen un padre que fuma cigarrillos son por lo menos dos veces más propensos a fumar.
3. ¿Fuma alguno de los hermanos de su hijo?
Tener un hermano o hermana mayor que fuma triplica las probabilidades de que el niño fume.
4. ¿Tiene su hijo problemas en la escuela?
El cigarrillo ha sido ligado repetidamente a un pobre rendimiento académico.
5. ¿Tiene su hijo mucho tiempo libre sin supervisión después de la escuela?
Los estudiantes que se involucran en actividades después de clases, como los deportes o clubes, corren un riesgo menor de fumar con regularidad.
6. ¿Está deprimido su hijo?
Varios estudios han asociado el fumar cigarrillos con síntomas de depresión en los adolescentes.
7. ¿Es su hijo un adolescente?
Los niños entre los 11 y 15 años, del sexto al décimo grado, son los más vulnerables. Ésa es la etapa en que la mayoría de los chicos que fuman dicen haber probado su primer cigarrillo.

HABLE CON SUS HIJOS
MANTENGA ABIERTAS LAS LINEAS DE COMUNICACIÓN
Una conversación con sus hijos acerca de no fumar no es suficiente. Introduzca el tema mientras el niño sea todavía muy joven, en un lenguaje simple y con reglas claras.
A medida que su hijo crezca, repita el mensaje en términos con los que pueda relacionarse. He aquí algunas sugerencias para ayudarle a decidir qué decir, cuándo decirlo y cómo decirlo.
Aun si el fumar cigarrillos es un tema de discusión delicado para usted, es importante que
mantenga la calma y esté relajado cuando hable del tema con su hijo. No lo abrume con el tema.
Nada le cae peor a un adolescente o preadolescente que un sermón. No lo diga todo usted. Haga preguntas y escuche atentamente las respuestas de su hijo sin juzgar.

BUSQUE PUNTOS DE PARTIDA
Usted encontrará ideas sobre cómo iniciar una conversación acerca de no fumar, pero es posible que otras veces su hijo abra la puerta a una conversación franca. Esté al tanto de estas oportunidades. Si su hija le pide permiso para ir a una fiesta el viernes por la noche, hable de las situaciones que ella podría encontrar allí y cómo tratarlas. Si su hijo adolescente está hablando sobre las reglas que el entrenador de su escuela le ha puesto al equipo, hable sobre algunas de las razones de salud que justifican esas reglas.

LO QUE LE IMPORTA A SU HIJO
Usted conoce a su hijo mejor que nadie, de modo que está en una buena posición para saber cuáles mensajes acerca de no fumar tendrían un mayor efecto en él. He aquí algunos puntos que pudiera hacer sobre el cigarrillo. Por supuesto, usted querrá tratar estos temas en sus propias palabras, de acuerdo al nivel de comprensión de su hijo.

• Establezca claramente sus propios valores.
Puede que los niños menores respondan bien a reglas sencillas, como: “En esta familia no fumamos. No quiero que fumes y estaré decepcionado si lo haces.” A medida que su hija crezca, puede que ella se preocupe más por llevarse bien con sus amistades. Pero ella sigue escuchando con atención lo que usted dice, ¡aunque a veces no lo parezca!

• Concéntrese en las consecuencias a corto plazo.
Siendo ya adultos, sabemos que fumar conduce a enfermedades que amenazan la vida, tales como enfermedades del corazón, enfisema y cáncer del pulmón. Pero la mayoría de los
adolescentes no se preocupan por los riesgos a largo plazo. No se pueden imaginar lo que significa ser viejo o estar enfermo.
Asegúrese de concentrarse también en las consecuencias inmediatas de fumar, como el mal aliento, mal olor en la ropa, dientes amarillos o rendimiento pobre en deportes. Usted también
puede indicarles que incluso los niños que no fuman diariamente podrían reportar signos de
adicción.

• Hágales saber la realidad.
Preadolescentes y adolescentes tienden a sobrestimar el número de niños de su edad y mayores que se involucran en toda clase de comportamientos arriesgados, incluyendo fumar, usar drogas y beber alcohol.
Asegúrese de que su hijo sepa que la gran mayoría de los estudiantes de secundaria no fuman.

•Háblele sobre la presión de grupo.
Reconozca algunas de las situaciones difíciles que su hijo puede enfrentar y sugiera maneras positivas de lidiar con ellas.
Recuerde también que la presión positiva ejercida por los amigos puede ayudar a mantenerlo alejado del cigarrillo, el alcohol y otras drogas. Señale compañeros de clase y amigos a quienes ellos admiran, que no se involucran en tales comportamientos.

• ¡Enséñeles el valor del dinero!
Los niños se enorgullecen de lo que pueden hacer con el dinero que ganan. Calculen juntos cuánto costaría cada año fumar y cuántas horas tomaría ganar esa cantidad con un sueldo típico de adolescentes. Luego hable sobre qué otra cosa podrían hacer con ese dinero.

• Ponga las reglas.
Dígale a su hijo cuáles son las consecuencias de fumar en su casa y asegúrese de que se cumplan.

ENCUENTRE UN BUEN MOMENTO PARA HABLAR
A veces, las conversaciones más efectivas entre padre e hijo pueden ocurrir mientras los dos están haciendo otra cosa. Los niños tienden a sentirse más cómodos si no tienen que mirarlo directamente mientras hablan sobre temas importantes. He aquí algunos lugares y maneras de hablar sobre no fumar para que los niños puedan tomar las decisiones correctas.

Jugando al basquetbol. Éste es un buen momento para mencionar cómo el cigarrillo puede afectar la salud y habilidades atléticas de una persona.
Conduciendo. Los padres inteligentes a menudo han utilizado esta oportunidad de contar con un “público cautivo”. No se lance con un sermón. En cambio, pregúntele a su hija por sus opiniones.
De compras. Hable sobre el precio de una cajetilla de cigarrillos. Calcule cuánto le cuesta fumar a alguien por año. Luego hable sobre qué otra cosa pudiera él comprar con la misma cantidad de dinero.
Mirando la televisión. Pregúntese en voz alta por qué el director o escritor decidió que un personaje en particular fumara. Utilice esto para reafirmar su desaprobación de fumar cigarrillos.
Cenando fuera de casa. Solicite que los sienten en la sección de no fumadores y utilice esto como una oportunidad para hablar sobre no fumar.

También hay algunas cosas que puede hacer en familia que lo ayudarán a hablar con sus hijos sobre los temas de mayor y menor pertinencia.

Deje a su hijo que le enseñe algo nuevo a usted. Algunas palabras en un idioma extranjero que ella esté estudiando, o incluso cómo jugar un nuevo juego de computadora.
El contenido realmente no importa. Casi todos los niños se sienten orgullosos de poder enseñarle algo a usted, y esa alza en la confianza en sí mismos podría hacerlos sentir más cómodos para hablar de temas emocionales.

Cenen en familia. Durante este importante momento familiar, compartan lo que cada uno de ustedes ha estado haciendo durante el día. Es una manera para los niños de aprender cómo usted actúa con respecto a sus valores y creencias.

Adopte costumbres a la hora de dormir. Éstas no son sólo para niños pequeños.
Los preadolescentes y adolescentes a menudo se sienten más cómodos hablando de las cosas que les preocupan cuando usted les da las buenas noches.

SI SU HIJO YA FUMA
Si usted piensa (o sabe) que su adolescente o preadolescente está fumando, usted aún necesita hablar sobre sus valores, y de todas las razones para no fumar. La parte más difícil puede ser manejar sus sentimientos de enojo, desilusión o culpabilidad. Resista la tentación de castigarlo o avergonzarlo, y no le lance un sermón; su hijo probablemente lo pasará por alto y no le prestará atención justo cuando usted realmente necesita tener una conversación.
En su lugar, háblele sobre cosas que usted ha notado (amigos que fuman, la ropa con olor a cigarrillo). “Estoy preocupado de que estés pensando acerca de fumar, o que ya estés fumando cigarrillos.” Sin acusarlo, hable sobre situaciones, personas o sentimientos que lo podrían estar alentandolo a fumar. Describa sus preocupaciones: “Tú sabes lo que pienso acerca de fumar, y es muy fácil hacerte adicto a los cigarrillos.” Pregunte sobre algunos de los síntomas de la adicción al cigarrillo:

• ¿Alguna vez has tenido deseos muy fuertes de fumar, o sientes como si necesitaras un cigarrillo?
• ¿Tienes problemas para concentrare o te sientes irritado o ansioso cuando no puedes fumar?
• ¿Es difícil dejar de fumar cuando estás en el colegio u otros lugares en los que no deberías fumar?
• ¿Has tratado de dejar de fumar pero no has podido?

Y recuerde, fumar no es sólo un tema de disciplina, sino un problema médico. Aliente a su hija a hablar con su médico y a buscar fuentes locales que le puedan ayudar a dejar de fumar.
Pregúntele a ella si ha considerado dejar de fumar, y cuáles son sus preocupaciones.
Si ella contesta “no” a esas cuatro preguntas, o si no quiere hablar sobre el tema, recuérdele lo
importante que es esto para su vida futura y su salud y que usted planea seguir hablándole del
tema.

Cuente con un poco de rebelión
Finalmente, cuente con que su hijo se rebele de vez en cuando. Eso es parte de lo que es ser
adolescente. Si acepta formas más sanas de rebelión–quizás a través de la moda, cortes de pelo o música–puede que su hijo sienta menos necesidad de rebelarse fumando, bebiendo y abusando de drogas.

LA PRESION DEL GRUPO: cómo ayudarles a manejarla
Una de las tareas más difíciles de la niñez es aprender cómo resistir la presión social.
Como padre de un adolescente o preadolescente, eso es algo que usted ya sabe.


Usted probablemente ha notado que los amigos de sus hijos tienen cada vez más influencia sobre
sus preferencias diarias en cuanto a ropa, música y cómo pasar su tiempo libre. Sin embargo, de lo que usted quizás no se de cuenta, es que cuando se trata de temas tan importantes como sus
valores fundamentales y si deben fumar o no, los padres tienen más influencia que los amigos.
Puede que parezca que los adolescentes no le están escuchando. Quizá sienta que discuten todo con usted. Pero no se engañe, realmente están prestándole atención y observando lo que usted hace a medida que ellos tratan de buscar su lugar en el mundo.
Los desafíos a los que se exponen los adolescentes vienen de muchas direcciones: un reto a hurtar un paquete de chicle, un reto a probar un cigarrillo, presión a tener relaciones sexuales.
La presión se ejerce en ambos sentidos
“A veces, cuando salgo con mis amigos o estoy en una fiesta, alguien hace algo como encender un cigarrillo o pasar alcohol a escondidas”, dice Carlos, un estudiante de secundaria.
“Básicamente creo que es bien estúpido, pero parece que cada año, más y más gente que conozco está haciendo cosas así.”
“Mis padres están realmente en contra de eso, y si te pillan, te botan de actividades, y eso es
demasiado importante para mí”, dice Carlos.
Recuerde que la presión ejercida por los amigos funciona en ambos sentidos. Puede llevar tanto a buenas decisiones como a malas. “Cuando yo veo a un niño fumando, pierdo el respeto por él”, dice Emma, una adolescente. “No sólo se hace daño a sí mismo, sino que también les hace daño a las personas a su alrededor.”
La resistencia a la presión de grupo puede aprenderse practicando cómo responder a las muchas situaciones a las que los niños hacen frente cada día.

ENSEÑELES TECNICAS DE RESPUESTA

• Reconozca que simplemente decirles a los niños “di que no” probablemente no funcione. Enfóquese en darles a sus hijos la confianza y las habilidades sociales que necesitan para poder resistir la presión social sin arruinar una amistad.

• Escuche a sus adolescentes, aunque esté en desacuerdo con ellos. Si desprecia sus opiniones o descarta sus problemas, ellos dejarán de hablar con usted. En cambio, reconozca sus sentimientos y ayúdelos a pensar en las diferentes formas en que pudieran responder.

• Prepare a los adolescentes para que puedan enfrentarse a las presiones, conversando sobre los tipos de situaciones difíciles que puedan afrontar en el futuro. Hacer un juego de papeles puede ser útil en este caso. Hágales preguntas a sus hijos como “¿Qué dirías si tu mejor amigo te ofreciera un cigarrillo?” o “¿Cómo puedes evitar subirte a un vehículo con alguien que ha estado bebiendo?” Practicar cosas específicas para decir o hacer si ellos están animados a fumar puede incrementar su autoestima.

• Adviértales a sus hijos que podrían enfrentar situaciones difíciles. Ellos no quieren arriesgarse a destruir una amistad o parecer tonto o “uncool”. También puede que tengan preocupaciones prácticas como, por ejemplo, cómo pueden llegar a casa cuandola persona que conduce ha estado bebiendo.

• Anime a sus hijos a que se involucren en actividades después de clases en las cuales puedan practicar sus habilidades sociales y quizás encontrar a más amigos que no fuman.

Desafortunadamente, muchas de las presiones sociales que nuestros hijos enfrentan no son buenas. Debemos prever que ellos tomaran algunas malas decisiones. Eso es normal. Pero recuerde, los niños a menudo aprenden más recuperándose de sus errores sociales y analizando lo que han hecho mal, que tomando la decisión correcta la primera vez.

SI USTED FUMA, QUE DEBERIA DECIR
Si usted fuma, puede que se sienta incómodo al entablar una conversación sobre este tema con sus hijos. No deje que esto lo detenga.
Los niños cuyos padres fuman tienen más probabilidades de ser fumadores que aquellos niños cuyos padres no fuman. Pero la investigación muestra que los niños cuyos padres dejan de fumar son casi un tercio menos propensos a fumar. Y los niños cuyos padres les hablan con regularidad acerca de no fumar son menos propensos a fumar, incluso si sus padres fuman. Así que es crucial que hable sobre el tema con claridad, abiertamente y a menudo con sus preadolescentes y adolescentes.

Si usted fuma, aquí encontrará algunas formas buenas de iniciar una conversación con su preadolescente o adolescente:

“Yo fumo, pero luego te digo a ti que no lo hagas. ¿Eso te parece inconsistente?”
Es un mito que usted no pueda hablar francamente con su adolescente sobre el cigarrillo simplemente porque usted fuma. Explíquele por qué no quiere que consuma cigarrillos. Háblele de por qué usted comenzó a fumar y que usted quiere que él tenga una vida saludable. No tenga miedo de admitir si usted desearía nunca haber comenzado a fumar. Su hijo respetará su honestidad.

“He notado últimamente que no te has quejado de que yo esté fumando. ¿Por qué no lo has
hecho?”

A menudo, los niños pequeños que se quejaban sobre el fumar de sus padres, crecen y se convierten en adolescentes que callan sobre el asunto. Eso no significa que ellos no probarán el
cigarrillo. Factores tales como la presión de grupo y la accesibilidad a los cigarrillos pueden llevarlos a que prueben el cigarrillo. Sólo porque han dejado de hablar sobre el tema no significa que usted deba hacerlo también.

¿Ha explicado las consecuencias de romper las reglas?
Las reglas no tienen mucho peso si el romperlas no trae consecuencias, y si el seguirlas no trae recompensas. Explique detalladamente las consecuencias. Luego, no vacile en imponerlas si es necesario.