jueves, 15 de enero de 2009

COMO NEGOCIAR

SABER NEGOCIAR PUEDE GENERARLE MUCHOS BENEFICIOS

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Sin darnos cuenta, uno se pasa negociando todo el día. Al final del día, te das cuenta que algunas cosas las pudiste conseguir, otras solo a medias y otras las perdiste después de lidiar con tus múltiples negociaciones. De aquí se concluye que mientras mejor negocias, mejor te va en la vida.

  • La primera regla que se debe tener en cuenta es que uno recibe lo que negocia y no lo que merece. Aunque para algunos pueda sonar esto un tanto injusto, esa es la realidad en casi todas las negociaciones profesionales.

  • Siempre hay que buscar una figura en la que ambas partes ganen algo. El objetivo es aspirar a que tu parte sea la mayor posible. No se llega a buenos resultados cuando se pretende una figura del tipo "todo para mí, nada para ti". Saber ceder en ciertos puntos es parte del juego.

  • La negociación en sí es un proceso y no un evento. Puede postergarse, frenarse o acelerarse, dependiendo de cómo se desarrolle.

  • Aprenda todo lo que pueda sobre la otra parte antes de empezar a negociar. ¡Haga su tarea! Mientras más información tenga, mejor. Considere que muchas veces la información está a la mano (aquella legalmente válida), solo que no es bien buscada. Asimismo, descubrir las necesidades reales del otro es de mucha ayuda para diseñar la estrategia de sacrificio de los puntos sensibles que uno está dispuesto a ceder, a cambio de conseguir más de lo que realmente interesa.

  • Defina bien los límites de su negociación. Sepa hasta dónde puede jalar la pita y recuerde que todas las pitas se rompen en algún punto, tarde o temprano. Olvidarse de esta regla puede costarle la negociación entera y perder tiempo y dinero en el intento.

  • Acepte el silencio. Que no le incomode utilizarlo como herramienta de negociación. Los japoneses, por ejemplo, tienen esta regla muy presente cuando negocian. Recuerde que uno es esclavo de sus palabras y amo de su silencio.

  • Ante la intimidación, no demuestre temor. Historias de David y Goliat sobran en el mundo de las negociaciones. Si la negociación es civilizada, no tiene por qué existir temor. Recuerde que se trata de personas negociando con personas y no empresas negociando entre sí, por lo que los tamaños empresariales se relativizan en la mesa de negociación.

  • Finalmente, establezca un clima de cooperación y no de conflicto. Al final de cuentas, usted debe armar relaciones que sean duraderas. El desgaste emocional que ocasiona un conflicto de negociación es un tanto inútil y, por otro lado, el mundo siempre da vueltas, por lo que evitar un conflicto casi siempre es lo más inteligente.
Estos puntos no son reglas absolutas pero ciertamente pueden servirle como apoyo para cualquier negociación, sea en el ámbito personal o profesional. Utilícelos y verá cómo alguna ventaja obtendrá.

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