sábado, 4 de abril de 2009

COMO SUPERAR EL DOLOR EMOCIONAL

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Todos hemos sufrido el dolor muchas veces en la vida, algunas veces llevándolo mejor y otras peor. Es una sensación que nadie quiere y que todos padecemos. Cada persona tiene una manera diferente de abordarlo, algunas prefieren hacer como que no está allí, que es un fantasma que si no le molestas no te causará sufrimiento. Otras buscan aliviarlo con placeres para que así no les haga tanto daño. Otras lo niegan, se enfrentan a su dolor como si de su peor enemigo se tratara, buscando arrebatarle el poder que tiene. Lo cierto es que hagas lo que hagas de esto, nada de eso ayudará a que desaparezca. No se irá tan solo porque así lo desees. El dolor es un sentimiento, y como tal no va a obedecer lo que le digas con la mente de esa manera.

¿Que sucede con el dolor?

Lo que sucederá cuando lo abordes de esta manera será lo siguiente: el sufrimiento aumentará en función de lo que luches en su contra. Toda la energía que utilices para combatirlo se verá absorbida. Piensa en esa emoción como una gran esponja que absorbe el agua que utilizas al intentar limpiarla. Solo la irá asimilando hasta que rebose y no entre más energía. Piensa en esto, toda esa energía que estas utilizando es energía negativa, lo que estabas sintiendo era una fuente de energía negativa que te estaba perjudicando. Y la estás atacando con más energía negativa. ¿Como va a parar si le das más de lo que no quieres?

¿Qué hacer entonces para superar el dolor?

Lo mismo que harías en el caso de querer sacar toda el agua de la esponja. Y yo te pregunto, ¿qué harías para secar la esponja sin gastar energía en ello? Pues lo que harías sería cogerla, abrir la ventana y ponerla a la luz del sol para que esa luz la vaya secando según pasa el tiempo. Haga el tiempo que haga, siempre acabará secando. Con este sentimiento pasa lo mismo en gran medida. Tienes que aceptarlo para empezar a secarlo. Si no lo aceptas, lo enfrentas con energía negativa y le das más poder. Aceptándolo le aportas energía positiva, le das calor para evaporarlo. Esta es el primer paso que hay que dar, y como cualquier primer paso, es el más difícil de dar. Una vez dado, resulta más sencillo dar el siguiente. Hablar sobre ello, esto ayuda a que lo aceptes más en profundidad, que aceptes el dolor que estás sintiendo sin intentar pararlo. Déjalo que actue, siéntelo. No será precisamente divertido, pero nadie dijo que tenga que serlo.
Si lo dejas que actúe, el dolor se extenderá haciendose cada vez más suave hasta ir desapareciendo con mayor facilidad. Siguiendo con la metáfora del agua, si quieres hacer que se evapore el agua de dentro de un vaso, basta con sacar el vaso a donde haya sol (Aceptación). Necesitaría mucho tiempo para que desapareciera, pero acabaría haciéndolo. Si además de sacarlo a la luz, lo pones en otro recipiente más ancho, uno que permita que se extienda el agua, el calor del ambiente hará que se evapore bastante más rápidamente.

De ahí el segundo paso, comunicación. Transmite el dolor que sientes, y verás cómo, a pesar de sentirte mal en ese momento, luego tu estado interno será mucho más llevadero. Otra consecuencia de transmitir tus emociones, es que verás como los amigos te apoyan. Aunque sea algo con lo que tendrás que lidiar tú solo, verás que existen muchas manos tendidas hacia ti que buscarán ayudarte a superarlo. No te desanimes si al principio te resulta muy doloroso de aceptar. No será fácil.

No lo leas solamente, la próxima vez que lo sientas, por favor, pruébalo. Y luego, cuéntame si te ha ayudado.

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