miércoles, 8 de julio de 2009

LOS EMO

Conozca el oscuro y lírico mundo de los chicos emo de Lima, un movimiento que combina el look post punk con la música y las emociones al límite.

El emo, género musical nacido en los ochentas, es hoy para muchos un estilo de vida. Vestidos de rosa y negro con influencias del hardcore punk, los chicos emo salen a gritarle al mundo que ellos aman, se alegran y lloran con auténtica intensidad. Quizá por eso en Europa y Estados Unidos la relación de los emo con la depresión y el suicidio es muy cercana. Los representantes locales, sin embargo, tienen su propio estilo.

Andan en grupo por la ciudad, peinados con flequillo largo que les cubre la mitad del rostro, los ojos delineados de negro intenso, todos vistiendo jeans entubados, correas de metal, polos a raya, zapatillas de tela, y con mochilas de cuadrados o estrellas colgando de sus hombros. Están acostumbrados a las risas burlonas, a las miradas de curiosos y a que los confundan con 'metaleros' y satánicos. No les importa que la gente piense que por vestir de rosa o fucsia su sexualidad se ponga a duda, pero sí les molesta que sus padres crean en todo lo negativo que se teje alrededor de ellos.

Aunque suele relacionarse a los emos con la depresión constante e incluso con el corte de muñecas -práctica extendida en varios países europeos-, la mayor parte de emos peruanos rechaza de plano toda asociación con la violencia y la muerte. Ellos se consideran tolerantes a las diferencias. "Nos aceptamos como somos, sin criticarnos. El punto es que nosotros no vivimos triste y llorando todo el tiempo, como piensa la gente, sino que demostramos nuestros sentimientos -de alegría o de tristeza- sin vergüenzas ni miedo al qué dirán", comenta Claudia (17), vocalista del grupo post-hardcore emo Sujetos a Clau y estudiante de administración de empresas. Opina lo mismo Mariel Idrogo (19), estudiante de ingeniería mecánica. "Me siento muy afortunada de tener una familia que me apoya, tengo buena salud, estudios y tengo muchos amigos. Sé sobrellevar los problemas pues a todos nos suceden y tengo mis altas y bajas como cualquier persona. Aquí se encasilla al emo con lo depresivo y porque en Estados Unidos y Europa son muy radicales", asegura Mariel, quien se ce dentro de diez años "como una profesional y trabajando mucho".

Los emo locales son un colectivo algo cerrado, pero no radicales como sus pares europeos o norteamericanos. En otros países, un chico emo solo puede tener una relación de pareja con alguien que sea parte del movimiento. Candy (15) y Leo (20) son enamorados hace un mes. "Esos es una tontería. Para mí el amor no se basa en géneros musicales ni en razas o condición social. El amor es así y si Candy no fuese emo la querría del mismo modo", sostiene Leo.

Música
Emo, apócope de emotional ("emotivo", en inglés), surgió como un género musical a finales de los ochentas en Estados Unidos, pero gracias a Internet se expandió rápidamente a partir del año 2000, atrayendo con fuerza a adolescentes y jóvenes de entre 13 y 20 años de todo el globo. Los grupos internacionales más representativos son: My chemical romance, Avenged Sevenfold, Alesana, Taking back sunday, The used, The bled, Underoath, Fugazi, 30 seconds to Mars (cuyo vocalista es el actor Jared Leto), entre otras. Incluso grupos y solistas como Green Day y Belinda han adoptado la estética emo para captar a más participantes.

La música de los 'emotivos' combina compases lentos y melódicos con estallidos de furia heredados del hardcore punk. Las letras están escritas para evocar variedad de sentimientos; tratan del amor sublime de pareja, de la ruptura de las relaciones, la soledad, de la amistad, etc.

"Nuestros temas relatan vivencias del amor en todas sus formas y mucha gente joven se siente identificada", comenta Raúl Arguedas (23), baterista de Mi número perfecto, una de las bandas peruanas de post hardcore alternativo con más pegada en la movida emo. Formados a mediados del 2005, MNP ha realizado numerosos conciertos durante el 2007 y se encuentra grabando su primera producción discográfica. En los conciertos la euforia aumenta cuando las melodías se vuelven más pesadas y es el momento de poguear; repartiendo puñetes y patadas por doquier.

Imagen
El screamo, por ejemplo, es una variante fuerte en la que predomina el timbre de voz profundo y grave. "Hace tres años vino un primo de Estados Unidos, me hizo escuchar screamo y me gustó bastante. Busqué la música pero aquí es bien caleta, fue así que llegue a Galerías Brasil y encontré de todo", comenta Franco Vergara (17), estudiante de comunicación audiovisual, quien confiesa que su rollo emo va por el lado de la música y el modo de vestir y peinar. "Yo me corto el cabello solo, lo aliso al frente y lo enredo en la parte de atrás. Me llevo muy bien con mis papás pero no les gusta mucho mi estilo porque no quieren que la gente me mire como bicho raro pero a mí no me importa, respeto a todas las personas y eso me basta para que no se metan conmigo", dice Franco.

En Galerías Brasil, punto de encuentro de seguidores de géneros alternativos, se puede encontrar ropa y accesorios para emos como guantes a rayas, mochilas, pulseras, correas de metal y polos a bajos precios. Junior (21) vocalista del grupo Eiana, ha aprovechado su talento para el diseño de ropa y creó la línea Facedown. Incluye en sus diseños iconos y logos recurrentes en la moda emo como calaveras, estrellas, corazones, mariposas, dinosaurios, etc. Las chicas incluyen en su apariencia elementos infantiles como carteras de Hello Kitty, ganchitos de bebé y peluches pequeños que cuelgan de sus jeans o mochilas. A juzgar por la cantidad de adolescente que visitan el lugar la industria de la moda emo es rentable y van en aumento.

Otro punto clave que frecuentan estos chicos es la plaza Washington, en la cuadra seis de la avenida Arequipa, que ellos han rebautizado como Parque España (al frente se encuentra el Centro Cultural de España), pese a la muy visible estatua de George Washington que se eleva en el centro y a su cercanía de la residencia del embajador de Estados Unidos.

Comunidades Emotivas
La plaza Washington es tomada los viernes y sábados al caer la tarde y por cientos de jóvenes de distritos lejanos entre sí que se congregan para intercambiar música y reunirse con los amigos. Se juntan en grupos de 20 o 30 personas en lo que ellos laman 'comunas', comunidades integradas por miles de chicos y chicas emo de Lima y el interior del país, que se sirven de Internet para difundir actividades o 'tokadas' (conciertos). Algunas comunas toman el nombre de la banda que gustan como My chemical romance, Civeta Dei o Mi número perfecto, y son administradas por un grupo de 4 o 5 integrantes que fungen de moderadores y piezas claves para captar a más participantes.

Alrededor de las siente de la noche la plaza Washington se torna hostil. El serenazgo aparece intentando echar a los chicos de la plaza y a veces aparecen los anarkos, los skinheads, metaleros o los straight edge, que les tienen bronca y los tildan de 'poseros'. Los emo dicen que no están dispuestos a pelear y emprenden la retirada rumbo a casa.

Raros por definición, los emo parecen buscar; con esa apariencia andrógina que inspira una mezcla de ternura y desconfianza, salidas a sus jóvenes frustraciones: la soledad, el encajonamiento en una ciudad como Lima, a veces aplastante, casi siempre la cara menos amable del futuro. Detrás de esa mirada fría, estos chicos están diciendo mucho más.

Fuente: Somos

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