martes, 14 de julio de 2009

LOS SUEÑOS Y LA GESTALT

EL TRABAJO GESTÁLTICO CON SUEÑOS

EL PODER DEL AQUÍ Y EL AHORA
(de un reportaje a Ana Wainer, Uno Mismo, septiembre 2007)

¿Cuáles son los elementos distintivos de la Gestalt?
Primero hay que aclarar que la Terapia Gestáltica es un enfoque psicoterapéutico creado por Fritz Perls a fines de los ´40. Se inspira en el Psicoanálisis, en la Psicología Gestáltica y en la actitud ante el vivir que nos han enseñado la Fenomenología y el Existencialismo. Hay tres elementos que constituyen la actitud fundamental en terapia gestáltica : el primero es permanecer en el presente, segundo, percatarse, darse cuenta, atención sobre sí y el tercero es la responsabilidad. La Gestlat propone una integración creciente de la persona, expandiendo sus límites y creciendo en presencia. Para ello estimulamos la aceptación de lo que es y no de lo que creemos o queremos que sea. Esta aceptación lleva al crecimiento más que al estancamiento. Trabajamos para tomar responsabilidad por nuestro presente, por las respuestas que damos a las cuestiones que la vida nos trae y para afrontar nuestras respuestas obsoletas y actualizarlas, recuperando la autenticidad y creatividad en la expresión de nuestro ser. Estos son algunos de los objetivos que nos inspiran.

¿Qué papel juegan los sueños?
En este contexto, el sueño se constituye en una oportunidad única para el trabajo hacia la integración de la persona, ya que se hallan allí articulados, en forma espontánea, conflictos y respuestas, los modos de defenderse, lo temido y evitado y la potencia para dar nuevas resoluciones a lo planteado. El sueño, como una totalidad que expresa al soñante, exponiendo su entramado existencial, posibilita la integración de lo alienado, lo extraño, lo no reconocido como propio. Esta alienación no hace otra cosa que empobrecer, angostar el desarrollo del potencial vital con que contamos.
No reconocer, rechazar una parte de nuestro potencial, puede haber sido necesario en algún momento de la vida, Tal situación se encuentra seguramente desactualizada.

¿El sueño entonces advierte los aspectos que deberían ser trabajados o actualizados?
Cuando aparecen en los sueños aspectos de la personalidad o emociones tal vez desagradables, juego de fuerzas en oposición, notorias ausencias donde algo debiera haber, dolor y alta intensidad emocional o llamativa indiferencia frente a situaciones que no la justifican, nos encontramos ante indicadores de que ya es tiempo de trabajar con este rico material y procurar su integración. Consideramos, entonces, al sueño como un mosaico de fragmentos de nuestra personalidad, y procuramos reposeer el potencial allí escondido. Este potencial está disponible, pero proyectado. Se trata de volver a traerlo a la vida. Todo sueño expresa al soñante: el guión, la dirección, la escenografía, los diversos personajes, la utilería, el clima emocional…

¿De qué modo se trabajan los sueños?
En el trabajo le proponemos al soñante que traiga su sueño al presente y lo vivencie como sucediendo en el aquí y ahora. Promovemos luego el juego del reconocimiento de cada aspecto del sueño como un aspecto del soñante. Recuperamos la emoción que allí emerge y estimulamos la expresión y el contacto con los distintos elementos escindidos. Se trata de recrear y facilitar el encuentro con lo más evitado y temido, explorando y expandiendo actitudes rechazadas prejuiciosamente por los límites del autoconcepto.

¿Cuáles son los elementos más significativos de los sueños?
Los elementos que se rechazan. Generalmente es en lo más rechazado (ya sea desagradable o agradable), donde encontramos la fuerza de resolución del conflicto planteado dramáticamente en el sueño. Este punto suele reflejar alguna conflictiva de la vida cotidiana del soñante. Los sueños se constituyen así en una puerta de entrada hacia el conocimiento de nuestra intimidad psíquica, revelando situaciones pendientes de resolución, cuestiones inconclusas, formas repetidas de afrontar nuestras cuestiones existenciales, evitaciones riesgosas del dolor y a la vez una inmensa fuente de potencia y creatividad.

¿El terapeuta interpreta los sueños?
Toda la intuición, conocimiento y presencia del terapeuta gestáltico se ponen al servicio de trabajar el sueño, teniendo siempre presente que es el soñante quien guía. El terapeuta no interpreta, acompaña y facilita con sus consignas, los procesos de contacto y expresión vivencial de lo soñado. El objetivo es darse cuenta del mensaje que el sueño trae para la propia existencia.

¿Es útil preguntarse por qué me llega este mensaje?
En Gestalt no preguntamos por qué. Sí preguntamos QUÉ, CÓMO y PARA QUÉ. Las técnicas que de esto se desprenden son las ocasiones para la expresión de las actitudes que constituyen el trabajo real. Existe en Gestalt una confianza básica en la autorregulación organísmica. Por ejemplo, consideramos la agresión como una parte sustancial de nuestro funcionamiento psicológico. Si no se la reconoce, si se la suprime o rechaza, entonces se la proyecta. La agresión pasa entonces a ser percibida como algo ajeno. Llegados a este punto, es probable que se transforme en pura destructividad, lanzada contra los otros y /o uno mismo. Contenidos agresivos, presentes en un sueño, permiten la posibilidad de asimilarla, encauzarla y guiarla, poniéndola al servicio del propio desarrollo. Del mismo modo, la fuerza, la ternura, la vulnerabilidad, el amor, la compasión, se hacen presentes, enriqueciendo la vida del soñante y también de su comunidad.

¿Existen técnicas para recordar los sueños?
Trabajo con sueños en sesiones terapéuticas, y también coordinando grupos de personas, con las que desarrollo un trabajo sobre sí que he llamado “el camino de los sueños”. Recomiendo en esos grupos llevar un diario de sueños que cada noche espera a nuestro lado. Apenas despertamos escribimos lo que recordamos del sueño. Puede tratarse de toda una trama, sólo una palabra o una imagen, sea lo que sea que aparezca es valioso. Si dejamos que el tiempo transcurra, aunque creamos poder retenerlo, se desvanecerá, ya que los sueños están hechos de un material muy sutil.

Ana Wainer

http://www.psicologosperu.com/