sábado, 31 de octubre de 2009

RESILIENCIA

Dra. Alejandra Palacios Banchero
Psicóloga Clínica y Comunitaria (Venezuela)
Sociedad de Resilencia (Perú)
Conciliadora Extrajudicial, especialista en asuntos de familia y mediacion escolar

Antes de abordar de lleno el tema de la resiliencia, tenemos que conocer algunos antecedentes de esta. Por ejemplo, en la Biblia Job se sobrepone a la pérdida de todos sus bienes materiales, por ejemplo; la joven Ana Frank logra continuar su desarrollo como adolescente durante la guerra nazi hasta que la asesinan (Ángeles y Morales 1995).

A mediados del siglo pasado, las ciencias humanas comenzaron a utilizar el término para referirse a las pautas que permiten a las personas sobreponerse a las situaciones adversas y sacar provecho de ellas (Sánchez, 2003).

Debe tenerse por entendido que la resiliencia no es algo que se adquiera o no se adquiera, sino que conlleva conductas que cualquier persona puede desarrollar y aprender.

La resiliencia como concepto es un término que proviene de la física y se refiere a la capacidad de un material para recobrar su forma después de haber estado sometido a altas presiones (López, 1996). Por lo tanto en las ciencias sociales podemos deducir que una persona es resiliente cuando logra sobresalir de presiones y dificultades de un modo que otra persona no podría desarrollar.

Existen diversas definiciones del termino resiliencia, que dependen de cada autor y su enfoque teórico. La resiliencia sería una capacidad global de la persona para mantener un funcionamiento efectivo frente a las adversidades del entorno o para recuperarlo en otras condiciones (Aracena, Castillo y Román).

Por otra parte la resiliencia describiría una buena adaptación en las tareas del desarrollo social de una persona como resultado de la interacción del sujeto con su medio ambiente. Para Domínguez, (2005), la resiliencia es el proceso de adaptarse bien ante situaciones adversas o aun ante fuentes significativas como el estrés .

Significa rebotar de las experiencias difíciles. Hay que tomar en cuenta que la resiliencia no es algo que se adopte o no sino que cada individuo va desarrollándola de acuerdo a sus necesidades.

Entre los mecanismos protectores por excelencia se encuentra la relación de un adulto significativo, que reafirme la confianza en sí mismo del individuo, que lo motive , y sobre todo le demuestre su cariño y aceptación incondicional (Sánchez, 2003).

Muchos estudios demuestran que un factor primario en la resiliencia es tener relaciones que ofrezcan cuidados y apoyo dentro y fuera de la familia. Las relaciones que crean apoyo y confianza, proveen modelaje y ofrecen estímulo y reafirmación, además contribuyen a afirmar la resiliencia en una persona (Domínguez, 2005).

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