lunes, 27 de septiembre de 2010

LA BARRIGA DEL HOMBRE CASADO


¿A qué se debe que los hombres suban de peso cuando se casan y tienen hijos?
No se debe a un único factor sino a múltiples factores tales como el cambio de su estilo de vida, la sensación de seguridad al estar en pareja, la comodidad, los cambios en los hábitos y los hábitos compartidos, en muchos casos la reducción de la actividad física o de las salidas nocturnas, etc.

¿Qué factores psicológicos conductuales intervienen en el incremento del peso?
El reforzamiento de las conductas por parte de su pareja, la extinción o reducción del tiempo de recreación con amistades, el fenómeno denominado en inglés “couch potato”, es decir el síndrome de estar largo tiempo sentado en el sillón viendo televisión e ingiriendo bocaditos o “comida chatarra”, etc.

¿Qué problemas en el matrimonio puede acarrear la subida de peso?
Disminución de la satisfacción mutua en la actividad sexual con su pareja, disfunciones sexuales, mayor esfuerzo físico para realizar actividades, aumento de la ansiedad, mayor estrés, influencia en la subida de peso de su pareja, incomprensión por parte de su pareja, despreocupación de su persona, etc.

¿Qué significa que un hombre suba de peso al casarse y tener hijos? ¿Acaso una debilidad o una falta de convicción o baja autoestima?
Allí hay que tener en cuenta tanto la historia familiar, es decir los hábitos de su familia de origen, como la calidad de vida que dicho hombre tenía antes de contraer matrimonio y el estilo de vida que quisiera para su nueva familia. No solo se da en los casados sino también en las parejas convivientes.
Las personas que suben de peso, descartando factores hereditarios o de metabolismo, en muchos casos lo hacen para compensar su ansiedad, en otros casos por una aparente practicidad, por ociosidad, por descuido de su persona, por excesos en autocomplacencia, por un inadecuado manejo de frustraciones, por un inapropiado autocontrol, todo lo cual está relacionado con la autoestima.
La persona que se quiere y se valora adecuadamente también cuida su apariencia física.

¿Qué de cierto tiene un posible efecto contagio que existe de una pareja a otra, ya que es habitual que si un miembro de la pareja engorda también lo hará el otro debido a que comparte hábitos. ¿Por qué se da este fenómeno de contagio?
Si el otro miembro no posee una adecuada autoestima y autocontrol, puede dejarse influir negativamente por los hábitos alimenticios de su pareja, ya que van a compartir los alimentos que hay en el refrigerador, en la cocina, durante las comidas en la mesa, lo cual puede ser muy tentador hacia la ingesta de comidas no saludables.

¿Es cierto que el engordamiento es un proceso desde el noviazgo cuando uno ya se siente estable con una pareja, que se incrementa con la ansiedad por la boda y se hace hábito por el poco tiempo para el ejercicio cuando ya se tienen hijos?? Cual diría usted que es el proceso de subida de peso?
Si se trata de establecer un proceso de subida de peso en las relaciones de pareja, podría señalar que en la primera etapa de enamoramiento que suele durar de 1 a 2 años, cada miembro de la pareja se exhibe y luce lo mejor de sí. En la segunda etapa, de mayor formalización y compromiso van a ir conociendo los hábitos y manías del otro y compartiendo costumbres. En los noviazgos a largo plazo puede darse el sentirse estable y despreocuparse en cierta medida por su apariencia física. La ansiedad de la boda es relativamente momentánea. En los primeros años de casados, y de convivencia, se van a ir estableciendo acuerdos y límites con respecto a los hábitos de cada uno. A esa etapa se le denomina “la crisis de la pasta dental”. Ahí se establece el patrón a seguir en los próximos años: quién cede más, quién se adapta más al otro, quién permite más cosas y quién no, hasta que se vayan formando las costumbres que compartirá esa pareja. En los años posteriores, algunas parejas suelen llevarse por la comodidad y simplemente dejar que se instalen las costumbres poco saludables, mientras que otras parejas optarán por cuidarse mutuamente y acompañarse para mantener un estilo de vida saludable.
Cabe resaltar el hecho de que cuanto más pasen los años, mayor será la tendencia a aumentar de peso.

¿El hecho de que uno se sienta estable con una pareja hace que descuide su aspecto? ¿A qué se debe?
Se debe a que ya desciende la necesidad de esforzarse por lucirse y gustarle a alguien más. El hecho de ya haber alcanzado la meta que quería y sentir que ya no tiene que hacer mayores esfuerzos en esa área. Muchos piensan: “si me ama, me tiene que aceptar así como soy”. Craso error.

¿Cómo puede uno prepararse psicológicamente para no engordar cuando se case o tenga hijos?
Trabajando individualmente en crecer como persona, para tener qué transmitirle a su pareja. Cosas positivas como tolerancia, comprensión, autocontrol, toma de decisiones, expresiones de afecto, etc. No esperar que mi pareja me dé cosas sino también qué es lo que yo le voy a dar a mi pareja. Si tengo cosas agradables y saludables física y psicológicamente voy a poder influir positivamente en mi pareja. También ayuda el pensar en que los esfuerzos por conservar la propia salud van a repercutir en una mejor relación para poder así gozar más años de tranquilidad junto a la pareja. Si tú deseas estar y permanecer saludable, ¿quién te lo puede impedir?

¿Cómo uno puede cambiar de actitud y empezar a solucionar su sobrepeso u obesidad, producto del matrimonio?
Ahí está la clave, empezando por la actitud. Con una buena actitud ya hemos logrado bastante. Para cambiar la actitud, empieza por centrarte en las cosas positivas de tu pareja y del hecho de estar saludable. Comprométete a la acción, ocúpate de lo que es posible, nadie lo va a hacer por ti.

¿Si uno engorda al casarse, cuán probable es que adelgace al divorciarse?
Más que el estado civil, lo que se requiere es que la persona posea estabilidad emocional, para poder sobrellevar cualquier situación difícil que se le presente en la vida.
Por lo general, al divorciarse suele bajar la autoestima, lo cual es natural; la idea es que no descienda demasiado y que pueda ser manejable. Inicialmente puede haber falta de apetito, o comer por ansiedad, la idea es que ello sea algo breve y temporal y que no se quede en una conducta permanente.
Si divorciarse fuese la solución para adelgazar, muchos estarían divorciándose para lograr ello, lo cual no es la solución.

¿Cuál es la solución?
Ayuda el hecho de que la pareja le refuerce positivamente cualquier logro o conducta deseada en miras a una mejora en su salud física y mental.
Es un grave error que no ayuda a mejorar su relación el pensar “si me ama, me tiene que aceptar así como soy”. Craso error. Por el contrario, más bien ayuda el pensar “sé que tengo mi propia forma particular de ser y también sé que deseo y puedo mejorar algunos aspectos”. Esto último hará que puedas elegir sentirte mejor y redundará en una mejor relación
Evita las tentaciones, como tener reservas en exceso de comida poco saludable. Haz mejores elecciones en tus compras de alimentos. No se trata de comer únicamente lo que se te antoja para sentirte lleno sino ingerir lo necesario para una adecuada nutrición de tu cerebro (Omega 3, magnesio, antioxidantes, etc.).
Quiérete un poquito más. Si te quieres, vas a cuidar tu cuerpo y tu estado emocional.
Mejora tu calidad de vida, para que puedas vivir más y mejor, para que puedas disfrutar a tus descendientes, nietos, bisnietos, etc.
Si se te dificulta hacerlo por ti mismo, busca la ayuda de un profesional.

Extraído de una entrevista que me hicieron para el artículo titulado "El Matrimonio Engorda", que aparece en la Revista Fausto de este mes de octubre 2010, páginas 64 a 67:


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