lunes, 6 de diciembre de 2010

¿ES USTED INFLUYENTE?

Cuando usted era niño, ¿qué deseaba ser al crecer? ¿Soñó con ser un famoso actor o cantante? ¿Qué de ser presidente de su país? Quizás quiso convertirse en un atleta olímpico o una de las personas más adineradas del mundo. Todos tenemos sueños y ambiciones. Sin duda, alcanzó algunas de las suyas. No importa, sin embargo, cuánto éxito tenga ahora, todavía tiene metas y sueños por cumplir. Y nuestro deseo es ayudarlo a realizar esos sueños para que desarrolle su potencial.

Comencemos realizando un pequeño experimento. Observe la siguiente lista de personas. Es un grupo bastante diverso, pero todos tienen algo en común. Veamos si puede averiguarlo.

MADONNA

MADRE TERESA

PABLO PICASSO

ADOLFO HITLER

TIGER WOODS

ALANIS MORRISETTE

BILL CLINTON

ARNOLD SCHWARZENEGGER

¿Sabe qué es? ¿Qué tienen en común? No son sus profesiones, ciertamente. Los nombres provienen de listas de escritores y políticos, figuras del deporte y artistas, evangelistas y dictadores, actores y empresarios profesionales. Se incluyeron hombres y mujeres. Algunos son solteros y otros casados. Tienen edades diferentes. Y representan muchas etnias y nacionalidades. Algunas de esas personas son famosas, quizá reconozca sus nombres. Pero, indudablemente jamás escuchó otros. Entonces, ¿cuál es la clave? ¿Qué tienen en común? La respuesta es que cada uno de ellos es una persona influyente.

TODO EL MUNDO ES INFLUYENTE

Creamos esta lista casi al azar, seleccionando personas conocidas así como algunos cercanos a nosotros. Usted podría hacer lo mismo con facilidad. Lo hicimos para ilustrar un punto: Todo el mundo influye a otras personas. No importa quién o cuál es su trabajo. Un político, como el presidente de los EE.UU., tiene tremenda influencia en cientos de millones de personas, no solo en este país sino alrededor del mundo. Y los artistas populares, como Madonna y Arnold Schwarzenegger, muchas veces influyen a toda una generación de personas en una o más culturas. Una maestra, como Glenn Leatherwood, que instruyó a John y a cientos de otros niños en la Escuela Dominical, impactó las vidas de sus estudiantes y también influyó indirectamente en todas las personas que esos niños llegaron a influir.

Sin embargo, usted no tiene que ser importante para ser una persona influyente. Es más, si su vida se vincula de alguna manera con otras personas, usted influye. Todo lo que hace en el hogar, la iglesia, su trabajo, o en el campo de pelota afecta las vidas de otras personas. El filósofo y poeta estadounidense Ralph Waldo Emerson dijo: «Cada hombre es un héroe y un oráculo para alguien, y para esa persona, lo que diga tiene valor adicional».

Si usted desea tener éxito o afectar positivamente a nuestro mundo, necesita ser una persona influyente. Sin la influencia, no hay éxito. Por ejemplo, si es un vendedor que desea vender más productos, necesita poder influir a sus clientes. Si es gerente, su éxito depende de la habilidad para influir a sus empleados. Si es entrenador, solo puede organizar un equipo ganador influyendo en sus jugadores. Si es pastor, su habilidad de alcanzar personas y hacer que su iglesia crezca depende de su influencia en la congregación. Si desea criar una familia fuerte y saludable, tiene que influir a sus niños de manera positiva. No importa cuáles sean sus metas en la vida, puede ser más efectivo, y su contribución puede ser más duradera si aprende a convertirse en una persona influyente.

Si su vida se vincula de alguna manera con otras personas, usted influye.

Por: John C. Maxwell

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