miércoles, 26 de enero de 2011

EL SINDROME DE PETER PAN Y EL COMPLEJO DE WENDY

¿Eres Wendy o Peter Pan?

Identifica si tratas a tu pareja como si fueras su mamá, o si te sientes un niño cuando ya pasas de los 30 años, hay tiempo para corregir conductas

Se dice que hay hombres que no quieren dejar de ser niños y mujeres que quieren ser las mamás de sus parejas. Para ambos casos existe un diagnóstico: Complejo de Wendy para las mujeres-madres de sus parejas y Síndrome de Peter Pan para los hombres-niños.

En ningún caso se encuentran definidos en el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Transtornos Mentales, sin embargo, es una realidad de existen hombres de 50 años que llevan cuatro décadas pensando y actuando de la misma forma y mujeres que se sienten protectoras.

El síndrome de Peter Pan se caracteriza por la inmadurez en ciertos aspectos psicológicos, sociales, y por el acompañamiento de problemas sexuales.

Las características de un "Peter-Pan" incluyen algunos rasgos de irresponsabilidad, rebeldía, cólera, narcisismo, dependencia, negación del envejecimiento, manipulación, entre las más sobresalientes.

Los hombres que viven con el Síndrome de Peter Pan "sienten que son niños, viven como niños, y esperan que quienes los rodean los entiendan desde esa perspectiva".

Temen a la soledad, al abandono, al fracaso. No aceptan normas, no se esfuerzan por forjar una relación de pareja madura y estable.

Mujer-madre-mujerPreocuparse en exceso por el bienestar del otro puede convertirse en un trastorno de la personalidad caracterizado por temor al rechazo e inseguridad continua. En 1983, el psicólogo Dan Kiley denominó a este padecimiento "Complejo de Wendy".

Las conductas más significativas que acompañan a una persona que padece este complejo son:

1) Sentirse imprescindible

2) Evitar a toda costa que alguien se enfade

3) Intentar, todo el tiempo, hacer feliz a la pareja

4) Insistir en hacer cosas por otra persona

5) Pedir perdón por todo aquello que no ha hecho

6) Necesidad imperiosa de cuidar al prójimo

Una Wendy vive en un permanente estado de inseguridad porque teme a lo imprevisto lo que la lleva a controlar cualquier situación, sin importar qué tan insignificante sea.

Pero esto no la hace feliz debido a que se queja de sentir el peso de la soledad aun cuando está rodeada de gente: cree que es la única persona que se encarga de "lo que hay que hacer".

Las mujeres que experimentan este complejo buscan ser aceptadas por la sociedad y creen que agradando a los demás conquistaran respeto, de modo que cuando el temor al rechazo estimula su inseguridad, ellas recobran el control sobre sus vidas (obviamente complaciendo a otros) y recuperan su estabilidad.

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