domingo, 6 de marzo de 2011

PEDOFILIA Y PEDOFILOS

En un banco de un parque encontramos sentados a un hombre y a una niña. Ella está leyendo un libro y él no hace más que mirarla. Después de un rato, empiezan a conversar. Esto lleva a una sensación de simpatía entre ambos. En ese momento, el hombre le dice a la chica que si se quiere sentar en sus rodillas, todo esto con una evidente excitación en la voz.

Hoy te voy a hablar de la pedofilia, qué significa y cuáles son los estudios que existen acerca de por qué se produce. Todos los días podemos ver en las noticias de la televisión o de los periódicos casos sobre abusos sexuales a niños, hombres que almacenan en sus ordenadores fotos de niños y niñas desnudos o sufriendo las “caricias” de estas personas. Es un tema de actualidad y creo que es interesante que nos adentremos más en este mundo para obtener conocimiento y entendimiento del mismo.

Empecemos por lo más básico, ¿qué significa la palabra “pedofilia”? Procede del griego “pais” (muchacho o niño) y “philia” (amistad). La pedofilia o paidofilia consiste en que la excitación sexual para la persona proviene, casi exclusivamente, a través de actividades o fantasías sexuales con niños, generalmente, de entre 8 y 12 años. Para poder ser considerado un pedófilo, la persona debe tener al menos 16 años y se debe de entretener sexualmente con niños menores de 13 años. Debe mantener una distancia de edad con el menor de al menos 5 años.

Dentro de la pedofilia, los expertos distinguen dos tipos de personas. Tenemos un grupo de personas reactivas, que son aquellas sexualmente inexpertas o con retraso mental, las cuales no se hallan en condiciones de mantener una relación de igual a igual con adultos. En sus relaciones de pareja han podido experimentar frustraciones y humillaciones y buscan una especie de compensación en los niños. Esto mismo se aplica a la pedofilia senil, esto es, la que se presenta en hombres que, a causa de la senilidad o por una decreciente potencia sexual, se concentran en sujetos que son fácilmente impresionables: los niños. En este grupo de agentes reactivos también se incluyen a aquellas personas que tienen profesionalmente un intenso contacto con niños. De esa manera, se crea una atmósfera o un ambiente propenso para el abuso de los niños que protegen.

Después tenemos al grupo de agresivos o del tipo asocial. Desde el punto de vista sexual y al contrario que el grupo anteriormente comentado, busca a sus víctimas al azar, y entre ellas se encuentran niños indefensos ante los abusos. Muchas veces se trata de individuos que sufren trastornos de relación y que simplemente buscan satisfacer, sin más, sus necesidades sexuales. Siguen la norma de la mínima oposición (los niños no tienen la fuerza necesaria para oponerse a los abusos) y utilizan el sexo para compensar una fase de frustraciones personales.

¿Cuáles pueden ser las causas psicológicas de esta sexualidad anormal?

Se encuentran identificados cuatro factores que pueden contribuir al desarrollo de los comportamientos pedófilos.

1. Una especie de falso marcaje que hace que una persona adulta reaccione con excitación ante la señal “niño”. Las causas de esto son muy diversas, pero pueden remitir a una infancia y una juventud complicadas. Muchos pedófilos, en determinadas fases de sus vidas, fueron ellos mismos víctimas de abusos sexuales por parte de adultos.

2. Un segundo factor es la identificación emocional con la mentalidad y la vida infantiles, partiendo de un bajo nivel de formación o escasa autoestima. En estos casos de congruencia emocional, los hombres experimentan felicidad y tranquilidad cuando pasan su tiempo con niños e incluso cuando ellos mismos pueden comportarse como tal. En estos casos, sus intereses fundamentales no se centran en el acto sexual en sí mismo, sino que, en principio, buscan una relación sincera con el muchacho.

3. También se puede producir un bloqueo en el desarrollo de la sexualidad normal a causa de miedos sexuales que subyacen en lo más profundo de la conciencia.

4. Por último, puede producirse una “desinhibición general”, una falta de control para una gran cantidad de acciones. Los afectados se caracterizan por sufrir psicosis (alucinaciones, delirios, cambios en la personalidad y pensamiento desorganizado), trastornos impulsivos o incluso una adicción al alcohol.

Después de saber qué es la pedofilia y cuáles pueden ser sus posibles causas, pasamos a una de las preguntas más importantes: ¿se pueden “curar” los pedófilos?

Según los expertos en este tema, no se pueden cambiar las preferencias sexuales (porque, al fin y al cabo, eso es la pedofilia, una orientación sexual anómala), ni la orientación hacia un sexo determinado, ni la predilección por determinadas prácticas sexuales.

Lo que deben hacer los pedófilos es controlar sus apetencias sexuales con el fin de no perjudicar ni a otros ni a sí mismos. El pedófilo puede excitarse ante la visión de un niño pero debe aprender a controlar el impulso de abusar de él.

Hay dos tipos de pedófilos: aquellos que se excitan con los niños pero también con adultos, y aquellos que sólo lo hacen exclusivamente con los niños. Los hombres que no reaccionan exclusivamente ante los niños presentan más posibilidades de realizarse sexualmente de una forma socialmente sana. No es raro, como hemos apuntado anteriormente, que detrás de un interés sexual por niños se escondan realmente la timidez y la inseguridad frente a las mujeres.

En el caso de los pedófilos exclusivos (es decir, aquellos que sólo se interesan por los niños), la situación es diferente. Si quieren realmente enfrentarse a sus tendencias sexuales, lo que deben hacer es no satisfacer NUNCA sus deseos sexuales.

Otro tipo de tratamiento que se utiliza para los pedófilos son los psicofármacos. Se pueden administrar antiandrógenos (los andrógenos son las hormonas sexuales masculinas), los cuales disminuyen los niveles de testosterona y los impulsos sexuales con el fin de disminuir las fantasías eróticas y la facilidad de estimulación y orgasmo.

Para terminar, decir que si realmente un hombre desea no hacer daño a los niños y quiere asegurarse de que se halla fuera de peligro de causar ese daño, debe aprovechar todos los tipos de tratamiento existentes, ya sean psicológicos como farmacológicos. Debe utilizar todas las opciones terapéuticas a su alcance para alcanzar dicho objetivo. Y no es algo que los psicólogos, los médicos, sus familiares o la sociedad entera les exija, si no que es lógico esperar que el propio paciente lo acepte si, realmente, quiere acabar con este problema que tanto daño puede causar.

Por: Psicólogo Fernando Pena Vivero

El principal problema que presenta el tratamiento de los pedófilos es que estos no suelen colaborar. Son una minoría los que aceptan ser tratados y muchos de ellos no se consideran ni enfermos ni anormales, llegando incluso a reivindicar, tanto privada como públicamente, la legitimidad de sus aproximaciones a menores sobre la base de que solo pueden considerarse como abusos cuando media la violencia. Es frecuente, también, el que apelen a que el menor tiene capacidad suficiente para demostrar si algo le agrada o no, o a que sus acciones son consecuencia de las actitudes seductoras del menor.

Red de Lucha contra la Pornografía Infantil