jueves, 3 de marzo de 2011

PROFECIA AUTOFRUSTRADA

También puede suceder que una predicción negativa sea frustrada por obra del propio individuo. Este proceso requiere toma de consciencia y ejercicio deliberado de la voluntad.

Mauricio era un muchacho excesivamente tímido a quien tanto sus padres como sus maestros le auguraban un porvenir lleno de dificultades para relacionarse con las mujeres, hacer buenas amistades, e incluso terminar una carrera universitaria.

Del trabajo que llegaría a desempeñar, ni hablar; ¿a dónde iba a llegar con esa timidez?

Repitió varios cursos en la secundaria y, a menos que lo obligaran, nunca participaba en nada.

Ingresó a la universidad y comenzó a estudiar medicina, la más grande de sus ambiciones; soñaba con ser investigador, dictar conferencias en muchos lugares del mundo, escribir en las grandes revistas científicas.

Agobiado por las presiones del primer año, se puso a pensar que mientras siguiera con esa imagen de incompetente y bobalicón que todos tenías de él, no lograría ser médico y si lo fuera, no pasaría de ser uno del montón.

Entonces, le dio un vuelco total a su vida.

Con ayuda, se vio mejor a sí mismo, empezó a reconstruir su imagen, a darse mérito por sus atributos y sus logros; pudo vencer, en gran medida, sus problemas para tratar a las demás personas y su miedo a intervenir en público.

A partir de allí, empezó a notar que las ideas que expresaba eran interesantes, acertadas, a veces brillantes y se fue llenando de confianza propia, lo cual le facilitó, en forma contundente, el aprendizaje.

Culminó con mucho éxito sus estudios, siguió creciendo como profesional y como persona y llegó a ser un investigador de renombre en el campo de la medicina.

Mauricio es un hombre feliz.

Desvirtuó, con esfuerzo no exento de dolor, la profecía de aquellos que, en su sentir, tanto lo amaban.

Se rebeló contra ella, la malogró.

A ese hecho lo llamamos PROFECIA AUTOFRUSTRADA.

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