jueves, 17 de marzo de 2011

SEXOMNIA: SONAMBULOS CON CONDUCTAS SEXUALES

Este trastorno se manifiesta mayoritariamente en hombres quienes gimen, se tocan, incluso se pueden masturbar y hasta tener una relación sexual sin recordar nada al siguiente día.

Según información publicada en la página web de la UNAM, hay quienes dormidos tienen actividad sexual, un padecimiento recientemente descrito, denominado sexomnia, variante del sonambulismo, explicó el investigador de la Facultad de Medicina, Reyes Haro Valencia.

“Es probable que se ingrese al lapsus donde usualmente las personas se excitan. En esta etapa puede haber una respuesta sexual y éste parece ser el mecanismo fisiológico que despierta el deseo en algunos noctámbulos”, indicó.

Haro Valencia indicó que una de las características de este trastorno, similar al sonambulismo, es que los individuos no recuerdan lo ocurrido porque no son conscientes de sus actos, no pueden describirlos y con frecuencia se sorprenden cuando alguien más se los recuerda.

El sonambulismo pertenece al grupo de las parasomnias, estado en el que conviven, de forma simultánea, dos condiciones fisiológicas aparentemente antagónicas: el sueño y la vigilia. Al estar profundamente inconsciente (regularmente en la tercera etapa del sueño), se activa parcialmente el sistema motor, lo que impele al sujeto a levantarse mientras duerme.

Por esta razón, los afectados tienen una expresión extraña y pueden pasearse, con movimientos flácidos, con los ojos entreabiertos y mirada inexpresiva (aunque también es factible que los mantengan cerrados). Son capaces de ejecutar acciones simples como sentarse, hablar o buscar algún objeto, y otras más elaboradas, como salir de la recámara o a la calle, ducharse, subir y bajar escaleras, o incluso tener actividad sexual

El académico señaló que ésta no es una psicopatología, pero si este patrón se repite en más de tres ocasiones por semana, o varias veces en una noche, el paciente debe tomar medicamentos que le ayuden a inhibir estas activaciones corporales.

Algunos factores que inducen el sonambulismo son el insomnio, los desvelos, el ronquido, la genética y el consumo nocturno de alcohol y cigarro. Cuando a alguien se le detecta esta alteración, debe ser sometido a un estudio polisomnográfico para descartar una posible epilepsia nocturna, provocada por una anormalidad cerebral que hace que la persona se incorpore y se muestre activa, pero con convulsiones.

La afección también puede ser confundida con un trastorno conductual del sueño MOR (siglas de movimiento ocular rápido). En esta etapa, se cae en un estado intenso de relajación. Pero hay quienes no experimentan la inhibición muscular y actúan lo que sueñan, con la peculiaridad de que al otro día rememoran sus visiones oníricas. “En el caso del sonambulismo es importante que no haya recuerdos para confirmar este diagnóstico”, explicó.

Hay otra variante de esta parasomnia denominada “terror nocturno”, donde las personas se levantan de la cama con una conducta defensiva o tendencia a la huida, como si algo los atacara, y pueden despertar llorando o agitados.

Al dormir, el ser humano pasa por cuatro etapas: la primera y la segunda, se conocen como “sueño ligero”, porque aún se puede percibir lo que sucede en los alrededores.

En la fase tres, se experimenta descanso físico; además, se producen hormonas como la de crecimiento o saciedad. En la cuarta, se perciben imágenes oníricas y se produce movimiento ocular rápido.

Haro Valencia mencionó que en México, el 0.2 por ciento de los adultos tiene alguna parasomnia, mientras que el 0.5 por ciento de la población de entre cuatro y ochos años de edad la ha padecido.

Normalmente, este trastorno es común en los infantes porque hay una inmadurez en los centros cerebrales que disocian un estado de otro. Con el paso de los años, se observa una disminución en la frecuencia de estos actos, porque al llegar a la adolescencia la mente y el cuerpo maduran completamente y el noctambulismo desaparece.

“Es la historia natural de este trastorno, pero si un sujeto mayor es sonámbulo hay que asegurarse que el problema no sea ocasionado por un detonante neurológico”, dijo el investigador Haro Valencia.

El también director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM, dio algunas recomendaciones para evitar el sonambulismo en niños: dormir en horarios adecuados; reducir la ingesta de sustancias estimulantes (refresco de cola o café), en especial en las horas próximas al descanso; no exponerse al humo de fumadores, y no observar programas o películas de terror, ni jugar videojuegos violentos.

Aunque no suelen hacerse daño, es deseable que los sonámbulos pernocten en un colchón a ras de suelo o eviten que sus camas sean altas; cuando el durmiente comience a realizar actividades se debe conservar la calma y regresarlo al lecho.

Haro Valencia comentó que los trastornos de sueño son menospreciados en México y que sólo se recurre a un especialista cuando el episodio es frecuente; el insomnio provocado por factores ambientales, laborales, académicos, económicos o familiares exacerba el sonambulismo, concluyó



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