domingo, 1 de mayo de 2011

ADICTOS A LA COMIDA

AZUCARES Y HARINAS AL BANQUILLO

Pocas personas pueden resistirse a una torta de chocolate recién preparada, esponjosa y con bastante fudge. ¿No es cierto? Ahora imagine el esfuerzo casi sobrehumano que debe hacer un adicto a la comida para no caer en esta tentación.

¿No sabía que existía este tipo de adicción? Pues sí, los médicos creen que la comida es adictiva para ciertas personas y un equipo de investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, hizo un estudio –publicado en la edición digital de “Archives of General Psychiatry”– que refuerza esta idea. En ese trabajo se comprobó que la actividad cerebral vinculada a la adicción a la comida es similar a la que se produce en el cerebro de los adictos a las drogas.

EL ORIGEN DEL MAL

“La génesis de la obesidad tiene una base genética. Pero, además, hay personas obesas que tienen una especie de adicción a las comidas, les cuesta desprenderse de los azúcares y las harinas refinadas. En cambio, sí pueden dejar las grasas y las carnes”, explica el doctor Jesús Rocca, endocrinólogo de la clínica Ricardo Palma.

Cabe advertir que la adicción al azúcar y a las harinas se da en obesos que tienen resistencia a la insulina. Además, se observa en ellos que “el triptófano (aminoácido esencial) no atraviesa en cantidad suficiente la barrera hematoencefálica y, por lo tanto, las neuronas cerebrales dejan de producir serotonina, causando que el cerebro mande la orden de comer más azúcar y harinas, porque son ricos en triptófano”, añade el doctor Rocca.

Por su parte, la nutricionista Mariana Hermoza refiere que la solución es “tomar medicamentos o, mejor aún, fraccionar las comidas en cinco a siete partes, aumentando la cantidad de proteínas y fibra, para tener una sensación de llenura”, aconseja la nutricionista.

De otro lado, el doctor Rocca aconseja a estos pacientes “comer menos azúcares y carbohidratos con alto índice glicémico y más harinas con un buen aporte de triptófano (ejemplo: la avena) y, solo cuando el caso lo amerite, se prescriben fármacos que disminuyen la resistencia a la insulina. Además, hay que practicar ejercicios para subir los niveles de endorfinas cerebrales y aumentar así la sensación de bienestar”.

Tenga en cuenta:

CÍRCULO VICIOSO. Al comer muchos alimentos hipercalóricos (grasa, harinas refinadas) la persona sube de peso y, si tiene familiares con diabetes, pues acumula más grasa en sus vísceras, lo cual conlleva a mayor resistencia a la insulina. Así se ingresa en un círculo vicioso (mayor resistencia a la insulina, más hambre de harinas y dulces, etc.). ¿Resultado? “La persona se vuelve obesa y con ello deprimida, requiriendo por lo tanto más serotonina, entonces come más dulces cuando está estresada, empeorando así el cuadro”, dice el doctor Jesús Rocca. Esto explica en gran medida la dificultad que las personas sienten cuando intentan perder peso.


Fuente: Diario El Comercio, Suplemento Mi Hogar
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