lunes, 23 de mayo de 2011

EVITA PROCRASTINAR

Procrastinar = postergar = posponer = aplazar

La procrastinación (del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro) o posposición, es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro idealizado, en que lo importante es supeditado a lo urgente.
También puede ser un síntoma de algún trastorno psicológico, como depresión o TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

La procrastinación como síndrome que evade responsabilizarse posponiendo tareas a realizar puede llevar al individuo a refugiarse en actividades ajenas a su cometido. La costumbre de posponer, si bien no se ha demostrado cabalmente, puede generar dependencia de diversos elementos externos, tales como navegar en Internet, leer libros, salir de compras, comer compulsivamente o dejarse absorber en exceso por la rutina laboral, entre otras, como pretexto para evadir alguna responsabilidad, acción o decisión.

Este problema de salud no necesariamente está ligado a la depresión o a la baja autoestima. El perfeccionismo extremo o el miedo al fracaso también son factores para posponer, como por ejemplo al no atender una llamada o una cita donde se espera llegar a una decisión.

Por otra parte, el llamado "síndrome del estudiante" (el hecho de que muchos estudiantes pospongan la entrega de sus trabajos hasta el último minuto del día de la fecha límite) está presente, al parecer, también en otros grupos sociales: en las temporadas en las que se acerca la fecha límite para pagar los impuestos (para presentar las declaraciones mensuales o anuales), las oficinas donde se llevan a cabo esos trámites (los bancos, por ejemplo) se saturan de personas que asisten a realizar ese trámite sólo hasta el último momento. Asimismo, se padece procrastinación al coleccionar muchas opciones, como excusa para no decidirse por alguna acción en concreto.

La procrastinación, en particular, es un problema de autorregulación y de organización del tiempo. Su solución consistiría, entre otras cosas, en lograr una adecuada organización del tiempo, concentrándose en realizar las tareas importantes que tienen un plazo de finalización más cercano. Quien pospone o procrastina una decisión, por no sentirse preparado -esperando que todo se resuelva por sí solo- suele aducir que lo hará después, "en cuanto tenga tiempo", con lo que está presentando, en el fondo, una conducta evasiva.

Según Peer Steel: la actividad N° 1 que posponemos y no hacemos con mayor frecuencia es: “ordenar nuestros closets, cajones y escritorio”. Un motivo por el que la gente procrastina es por tener cosas que lo distraen en el escritorio o porque no encuentra cosas que necesita a la mano. Esto genera un círculo vicioso que no ayuda a salir del procrastinar. ¿Cómo está su escritorio?

Según David Fischman: Entre las distracciones que fomentan el procrastinar está el Facebook en general, los juegos en internet y los distintas webs, youtube entre otros. Los correos que nos mandan los amigos con mensajes de todo tipo, en fin en la era electrónica el no procrastinar es más difícil.

Según Mark Twain: ”El secreto para sobresalir es poder empezar. El secreto para poder empezar es partir nuestras metas en pequeñas y realizables tareas y empezar con la primera”. Muchas veces procrastinamos porque sentimos que la tarea es tan grande que nos desmotivamos. Partir nuestras grandes metas, en posible pequeños logros es una buena estrategia.

EVITA PROCRASTINAR EN 5 PASOS:

1. Encuentra motivaciones
Muchas veces, dilatar una tarea no se debe tanto a la tarea en sí, sino a la forma en que está planteada. “Debo terminar esto, y debería ponerme en ello ya“. ¿Qué parte del enunciado nos mueve a procrastinar? Modifica la forma en que te planteas tus deberes, y añade motivadores: “Entre más pronto termine, podré seguir con lo que me gusta mucho hacer”, "ya me ha dado buenos resultados antes", "si empiezo ya, pronto habré terminado", "quiero hacer las cosas bien", "luego obtendré recompensas por mi esfuerzo", "si deseo lograr mis metas, no me quedaré estancado", etc.

2. No estás obligado a hacer nada
La obligación implica rechazo: "Tengo que..., debo de..., estoy obligado a...", son enunciaciones que nos victimizan y posibilitan rechazar pasivamente nuestras tareas. Proscrastinar, vaya. ¿Cómo solucionarlo? Un simple y seguro “haré” en tus tareas pendientes del día: Haré el presupuesto, Haré la comida, Haré. Sin condenas, sólo lo que harás.

3. Enfócate en comenzar
Es un lugar común muy difundido que para realizar una tarea no hay como visualizarse terminándola. Lo cierto es que para el procrastinador el problema no es terminar, sino comenzar. De manera que lo mejor para salir de la inmovilidad no hay como verse haciendo lo que se podría empezar a hacer inmediatamente, comenzando de una vez.

4. Divide en pequeños etapas
No escribas todo el libro, sólo una página a la vez. Cualquier tarea puede dividirse en etapas menores, y al realizar esas etapas, hay que centrarse en la siguiente. No visualices el aterrador conjunto, sino sólo el siguiente paso.

5. No seas perfeccionista
Perfeccionismo es igual a inseguridad, y no hay mayor motor para la procrastinación que el pánico provocado por la inseguridad. Avanzar antes que perfeccionar. Permítete el error, y avanza en tus tareas.

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. ¡Ojo¡ Lo que esté dentro de nuestras capacidades y posibilidades reales, evitando llegar a sobre-exigirnos y estresarnos negativamente por ello. No nos vayamos a los extremos ni a los excesos.

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