domingo, 5 de junio de 2011

ACEPTACION


Aceptación es una palabra clave para la salud emocional de las personas.

ACEPTAR aquello que no podemos cambiar y concentrarnos en QUÉ es lo que hay, lo que me toca vivir, CÓMO deseo afrontarlo y CÓMO voy a hacer para que ello no afecte mi paz mental y mi calidad de vida.

Cualquiera sea el resultado que nos depare la vida, hay que estar dispuestos a hacerle frente; pero no alocadamente, a como venga, sino estando preparado con herramientas psicológicas, recursos, técnicas, tips, etc., con los que todos los seres humanos contamos para afrontar incluso las situaciones más terribles.

Incluso en las situaciones más desesperantes, siempre contamos con recursos. En cada momento tenemos más posibilidades de las que pensamos.

Saber aceptar el triunfo con humildad o la derrota con dignidad es de seres humanos saludables.

Quizás constantemente estamos deseando escuchar lo que esperamos, que se haga lo que quisiéramos, que los demás obrasen de determinada manera, que pensaran como nosotros, etc.

La realidad es que en el mundo real las cosas no funcionan así necesariamente.

Nos corresponde aceptar que no siempre las cosas van a resultar como esperábamos.

La aceptación es una señal de madurez, de crecimiento, de personas adultas.

Aceptar nos ayuda a entender que en este mundo hay algo que va más allá de lo que nosotros podamos querer o desear y es que se haga LA VOLUNTAD DE NUESTRO PADRE QUE TODO LO PUEDE.

Nada es imposible para Él. En Él puedo confiar para librarme de las peores situaciones. Si estoy con Él, puedo superar cualquier miedo, angustia, tristeza, incertidumbre, injusticia, maltrato, etc.

ACEPTACION va de la mano con ADAPTACION.

Y puedo concluir que las personas que pueden adaptarse a su entorno y circunstancias poseen salud mental.

Si las personas no son capaces de adaptarse a los cambios, ya estamos hablando de trastornos.

Todo cambio implica un proceso de adaptación y aceptación de los hechos.

La aceptación lleva a hacer cosas diferentes.

Seamos valientes para enfrentar lo que se nos venga, lo que la vida nos depare, lo que tengamos que experimentar en este mundo para lograr nuestros objetivos de vida tales como: aprender a amar y desarrollarnos espiritualmente.

Tranquilos, todo puede ir mal... pero es DIOS quien tiene la última palabra.

Los quiero y se los digo de corazón: Dios nos ayude y bendiga.

Por: Psicólogo/Psicoterapeuta Luis Venegas Chalen

http://www.psicologosperu.com/