jueves, 4 de agosto de 2011

LA PAZ INTERIOR

Son muchas las situaciones que nos pueden causar malestar y angustia a lo largo de nuestra vida, por eso debemos aprender a afrontarlas y resolverlas, para salir lo mas rápidamente de ellas y así evitar que nos hagan mas daño del necesario.

Tal vez en este momento, te encuentres terminando una relación con tu pareja y te sientas herido y destrozado, creyendo que nadie puede entenderte y mucho menos ayudarte, pues la traición y el abandono causan una profunda herida en el corazón, que fácilmente nos lleva a la soledad y la depresión.

Existen varias herramientas que podemos usar y que nos ayudarán a aliviar el dolor y la confusión que experimentamos, para superar la situación que tanta angustia nos produce.

Lo mas importante es tener presente, que cada uno de nosotros debe enfrentar su propio proceso y darle solución, sin depender de otros para hacerlo.

Cuando somos capaces de compartir nuestros problemas con un terapeuta, o con una persona que sabemos que por su conocimiento, experiencia o preparación pudiera darnos la guía o el apoyo que necesitamos, ya tenemos el 50% de los recursos y el esfuerzo que hace falta para solucionarlo, porque antes de atrevernos a expresarlo, tuvimos que haber analizado la situación, para ordenar nuestras ideas, aceptando lo que sentimos, con tal de aclarar y afrontar la situación de una mejor manera.

Thich Nhat Hanh, un maestro vietnamita, que enseña sobre la paz interior, aconseja que cuando se tenga una emoción negativa, como el miedo, la rabia o la depresión, no se debe ignorar, debemos aceptarla como a una compañera y mirarla de frente, sin evadirla para poder reconocerla dentro de nosotros, contemplarla en su justa dimensión para entonces, buscar sus raíces y combatirla.

Aprendimos a resaltar las situaciones difíciles, trágicas o inesperadas, sin darnos cuenta de que al hacerlo, le damos a nuestra vida una intensidad dramática que nos conecta inmediatamente con las emociones y los pensamientos más negativos.

Muchos padecemos el síndrome de la teja rota, que al ver un gran tejado de miles de tejas perfectas, bellas, completamente alineadas y relucientes… solo nos fijamos en esa solitaria teja rota, que termina por opacar a todas las demás.

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