jueves, 3 de noviembre de 2011

EL SINDROME DE TRIBILIN (O GOOFY)


“No tengo el síndrome Tribilín al volante” por Isaac Lobo

Una lectora que prefirió mantenerse en el anonimato llamó a Al Día y aseguró que Édgar Barrantes sufre del “Síndrome de Tribilín”, haciendo alusión a la fábula de Disney en la que el personaje, bueno y simpático, se transforma en un odioso cuando está frente a un volante.
Contó que el presentador tuvo un altercado con un conductor el viernes pasado.

Fuente: http://www.aldia.cr/ad_ee/2009/diciembre/23/farandula2199900.html

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Lo único que recuerdo del curso de manejo fue una película que nos pasaron. Era, en realidad, un episodio de una serie de dibujos animados.
En ella, Tribilín, aquel bicho indefinido de Walt Disney (¿qué era? parecía perro, pero caminaba erguido y hablaba; además, el perro de la serie era Pluto, que tenía el hocico igualito al de Tribilín, pero caminaba en cuatro patas), era el ciudadano modelo: le abría las puertas a las damas, caminaba del lado de afuera de la acera para proteger a su acompañante, y se portaba bien. Pero una vez que se subía al carro, se tornaba en una bestia al volante. Manejaba a toda velocidad en zona escolar, adelantaba por la derecha, pitaba a cualquiera que se le ocurriera cruzar la calle a cien metros de donde el iba como bólido, y aceleraba para no dejar que el carro que llevaba las luces intermitentes puestas se pudiera meter al carril suyo. Cual si fuera el costarricense perfecto.

Fuente: http://lasuizacentroamericana.ticoblogger.com/2005/05/el-sndrome-de-tribiln.html

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Ese pretexto llamado ‘pasión’

El FUTBOL provoca reacciones desmedidas. Algunos jugadores son como “TRIBILÍN”, el personaje de Walt Disney en la caricatura “El león de la rueda”.
En la oficina y en la calle son, sin exagerar, un alma de la caridad, pero es cosa de que se metan en la CANCHA, como “TRIBILÍN” cuando se subía a su auto, para que se transformen de manera brutal. Muchos JUGADORES tienen el síndrome “TRIBILÍN”. Su transformación en la cancha es total. Gritan, se enojan, insultan, golpean, intimidan, y además de todo, se dicen inocentes. Cuando un JUGADOR mete un patadón y tiene el cinismo de levantar los brazos apelando a su falsa inocencia, y además de ello le reclama al árbitro, de alguna manera el FUTBOL pierde su pudor. Estas reacciones son una práctica regular. Muy pocas veces hemos visto que un JUGADOR asuma su responsabilidad y que al momento de ser expulsado tome el rumbo del vestidor. Se quedan alegando la obviedad, tratando de evidenciar a los árbitros ante la tribuna y sobre todo ante “DOÑA TELE”.

Fuente: http://javiersolorzano.com.mx/convicciones-ese-pretexto-llamado-pasion/



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