domingo, 4 de marzo de 2012

EL CEREBRO MASCULINO (7)

ABURRIDO Y CON SUEÑO

El reloj biológico del sueño en un cerebro masculino empieza a cambiar cuando tiene 11 o 12 años de edad.

Los receptores de testosterona reconfiguran sus células cerebrales de temporalidad de forma que el adolescente se queda hasta muy tarde en la noche y duerme hasta más tarde en la mañana.

Para cuando un adolescente varón cumple 14 años, su nuevo patrón de sueño se desplaza una hora más en comparación con el de las chicas de su edad.

Este cambio cronológico es solo el inicio de la falta de sincronización con el sexo opuesto.

De ahora en adelante, hasta que sus compañeras pasen por la menopausia, los chicos dormirán y se despertarán más tarde de lo acostumbrado.

En la actualidad, la mayoría de adolescentes varones reportan dormir solo de 5 a 6 horas durante los días de escuela, aun cuando sus cerebros requieren por lo menos 10 horas de descanso.

Algunos padres tienen que desconectar el internet si quieren que sus hijos duerman.

Si los sistemas educativos y los docentes realmente quisieran que los adolescentes realmente aprendan, retrasarían las horas de inicio en varias horas.

Al menos ello incrementaría las probabilidades de que pudieran permanecer con los ojos abiertos, aun cuando no se pueda eliminar su rostro de aburrimiento.

Los científicos han descubierto que el centro de placer en el cerebro adolescente masculino está casi adormecido en comparación con la misma zona cuando son niños y adultos.

El centro de recompensa del cerebro masculino adolescente se activa con menor facilidad y no es suficientemente sensible para sentir niveles normales de estimulación.

No actúan aburridos sino que están aburridos y no lo pueden evitar.

Cuando Erin McClure y sus colegas del National Institute of Mental Health escanearon cerebros de adolescentes mientras éstos observaban imágenes impactantes de cuerpos mutilados y grotescos, notaron que dichos cerebros adolescentes no se activaban tanto como sucedía con los cerebros de niños y de adultos.

Como lo saben muchos profesores de educación secundaria, el cerebro masculino adolescente necesita ser intensamente impactado o asustado para que se active siquiera un poquito.

La cantidad de estimulación que se requiere para impactar a un adulto, apenas hará que reaccione un adolescente varón.

Si deseamos que ellos reaccionen lo suficiente para gritar o saltar, tendremos que intensificar tal vivencia con sonidos, luces, acción y sangre.

Por eso es que a los adolescentes varones les gustan los efectos especiales de sangre y las películas de acción.

Esta preferencia quizás no varíe al llegar a la adultez (como bien lo saben los directores de películas), pero los hombres adultos no necesitarán sentir la misma intensidad que cuando eran adolescentes y estaban en busca de emociones.

Gran parte de las reacciones de ira del adolescente masculino está siendo activada por la nueva forma en que su cerebro masculino está vivenciando el mundo y las personas que lo habitan.

[continuará...]

Resumen de las investigaciones de Louann Brizendine, M.D.

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