lunes, 5 de marzo de 2012

EL CEREBRO MASCULINO (8)

VIENDO EL MUNDO A TRAVES DE LOS OJOS MASCULINOS

Si una mujer pudiese ver el mundo a través de “lentes masculinos”, quedaría atónita de cuán diferente sería su perspectiva.

Cuando un niño ingresa a la pubertad y su cuerpo y voz cambian, sus expresiones faciales también cambian, y también cambia la forma cómo él percibe las expresiones faciales de las demás personas.

Pueden echarle la culpa a las hormonas.

Un propósito clave de una hormona consiste en producir nuevos comportamientos modificando las percepciones de nuestro cerebro.

La testosterona y la vasopresina alteran el sentido de la realidad en un adolescente varón.

En forma similar, el estrógeno y la oxitocina modifican la forma como las adolescentes perciben la realidad.

Los cambios hormonales de las chicas preparan sus cerebros para establecer conexiones emocionales y relaciones, mientras que los cambios hormonales de los chicos los preparan para conductas enérgicas y territoriales.

A medida que vayan alcanzando la masculinidad, estas conductas les ayudarán a defenderse y proteger enérgicamente a sus seres queridos.

Pero primero, necesitarán aprender cómo controlar dichos impulsos innatos.

La vasopresina dirige hormonalmente a su cerebro para que vea los rostros neutrales de las personas como poco amigables.

Investigadores en Maine sometieron a prueba las percepciones de los adolescentes con respecto a rostros neutrales aplicándoles un spray nasal de vasopresina.

Hallaron que, bajo la influencia de esta hormona, las adolescentes clasificaban los rostros neutrales como más amigables, pero los adolescentes varones clasificaban los rostros neutrales como menos amigables e incluso hostiles.

Esto puede explicar por qué el rostro de un adolescente varón puede parecer enojado cuando en realidad está aburrido.

Los biólogos evolucionistas consideran que el hecho de percibir los rostros como más enojados de lo que realmente están, tiene un fin adaptativo para los varones.

Les permite evaluar rápidamente si deben pelear o huir.

Al mismo tiempo aprenden a ocultar sus emociones.

Algunos científicos plantean que los humanos masculinos han conservado el vello facial y las barbas, incluso en climas más cálidos, con el fin de parecer más fieros y ocultar sus verdaderas emociones.

En la jerarquía masculina de los primates y de los seres humanos, el rostro enojado se emplea para conservar el poder.


Y los rostros más enojados generalmente pertenecen a los hombres con mayores niveles de testosterona, según las investigaciones.

Un estudio de varones adolescentes en Suecia reveló que aquellos que tenían más testosterona reaccionaban más agresivamente a las amenazas.

Dichos adolescentes con mayores niveles de testosterona también reportaban ser más irritables e impacientes.

Y en otro estudio, los niveles de testosterona aumentaban en respuesta a ver un rostro enojado, activando así los circuitos cerebrales de agresión.

Por lo tanto, los rostros enojados (sean reales o imaginarios) encienden el ánimo masculino por pelear.

Los adolescentes que posean un menor nivel de testosterona y vasopresina, no se sentirán tan animados a pelear ni se sentirán obligados a competir y ganar.

Dicha mezcla de hormonas los puede volver irritables y, en algunos casos, irracionales.

[continuará...]

Resumen de las investigaciones de Louann Brizendine, M.D.

http://www.psicologosperu.com/