viernes, 2 de noviembre de 2012

LOS PELIGROS DEL ENCIERRO SOLITARIO


Los aproximadamente 80,000 internos del país que se encuentran en confinamiento solitario (prisión) están "en grave riesgo de sufrir daños psicológicos", afirmó Craig Haney, PhD, miembro de la APA y docente de psicología en la Universidad de California, Santa Cruz, ante el Subcomité Judicial del Senado sobre Consitutción, Derechos Civiles y Derechos Humanos.
"Las condiciones de encierro son demasiado severas para cumplir con ningún tipo de propósito penitenciario", señaló.

Haney, quien fue designado este año a un comité de la Academia Nacional de Ciencias que estudia las causas y consecuencias de las elevadas tasas de encarcelamiento en los Estados Unidos, ha entrevistado a cientos de empleados penitenciarios e internos y visitado e inspeccionado docenas de prisiones estadounidenses.
En una audiencia el 19 de junio, Haney mostró fotos para ilustrar las penosas condiciones del confinamiento solitario, incluyendo mugrosas celdas que son "apenas más grandes que una cama king-size", declaró.
Como resultado de la interminable monotonía y ausencia de contacto humano, "para algunos prisioneros... el confinamiento solitario precipita un descenso hacia la locura".
Muchos internos experimentan ataques de pánico, depresión y paranoia, y algunos sufren de alucinaciones, señaló.

El ex-prisionero Anthony Graves, quien pasó 18 años en pena de muerte, incluyendo 10 años en confinamiento solitario por un crimen que no cometió, confirmó las afirmaciones de Hanley.
"Yo veía tipos que ingresaban a prisión totalmente cuerdos, y en 3 años perdían la noción de la realidad", opinó.
Graves dijo que uno de los presos "salía al patio de recreación, se desnudaba, se echaba y se orinaba todo el cuerpo. Tomaba sus heces y las frotaba por todo su rostro".

Graves, quien fue exonerado en el año 2010, dijo que aún siente los efectos de la década que pasó en confinamiento solitario.
"No he podido dormir bien desde que salí de prisión", comentó.
"Tengo cambios de humor que me provocan alteraciones emocionales".

Haney señala que dichos efectos a largo plazo son comunes.
"Una de las muy graves consecuencias psicológicas del confinamiento solitario es que hace que la gente sea incapaz de vivir en ningún otro lugar".
Entonces, cuando los prisioneros pasan a celdas o retornan a la sociedad, con frecuencia se ven abrumados por la ansiedad.
"Realmente llegan a un punto donde se asustan de otros seres humanos", afirmó.

Por: Sadie Dingfelder
Fuente: Revista Monitor on Psychology de octubre 2012, volumen 43, número 9, página 10.
Artículo traducido por: Psicólogo/Psicoterapeuta Luis Venegas Chalen, Lima, Perú.

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