lunes, 27 de mayo de 2013

HOMBRES SALUDABLES

Lic. Luis Venegas Chalen, Psicólogo Profesional

Porque lo sensato no quita lo valiente.

Escrito por: Oziel Davida Farias Bowlin, chef.

¿Cómo competir con el príncipe azul? Nos ponen una vara muy alta a superar, bueno no, no es que esté alta la vara, sino que distorsionada. Se espera de nosotros, a ver, ¿Qué exactamente? Que seamos fuertes, protectores, bien parecidos, musculosos, caballerosos, románticos, fragantes, trabajadores, respetables, ¿Qué me está faltando? Entonces, recae sobre nosotros esos patrones de conducta, que conjugándolos con el orgullo, una pisquita de ego y dignidad, y en teoría es la formula base para obtener un verdadero "caballerito", con sus variantes. Culturalmente hablando, este estereotipo se distorsiona y fusiona con el real, y da como resultado a esta creencia de que ese hombre fuerte, tiene todos los privilegios de llevar un estilo de vida ¨macho style¨ en donde el platillo predilecto es un New York Steak de 1 pulgada, la cerveza oscura no da cabida al consumo de agua, ¿Para que leer? Si hay muchos partidos que ver, el analizar y expresar sentimientos es cosa de niñas, el ejercicio más efectivo es el control remoto de la TV o la consola, y las frutas, si no vienen en el relleno de un postre, no están tan ricas.

Si, lo sé, estoy generalizando y caricaturizando nuestra imagen, precisamente esa es la intención, yo sé que no todos somos iguales, y que exagero, afortunadamente el machismo se ha ido desarraigando y hay un poco más de sensatez en la comunidad de varones, en cuanto al cuidado personal, sin embargo todavía no terminamos de convencernos de que debemos de responsabilizarnos por nuestra salud, no por nuestra imagen y reputación como hombres. Se los digo con fundamentos, pues, desde que me dedico a ayudar a personas a mejorar sus hábitos, a enseñarles a comer y diseñar un nuevo estilo de vida, solamente un hombre a entrado al programa, y esto porque era un amigo. Entonces es ahí donde les pregunto francamente ¿por qué rehusarse a ser sensatos con uno mismo? ¿Por qué el visitar a un nutriólogo, psicólogo, coach o cualquier cosa que tenga que ver con ser honestos con uno mismo nos asusta?

Fácil, porque nos expone como seres vulnerables, y rompe con esa imagen del hombre que todo lo puede y que nada necesita. Pero hey, amigos, les recuerdo que antes de ser hombres, somos seres, seres con necesidades, fisiológicas, emocionales, nutricionales, espirituales, y demás áreas que descuidamos la mayor parte del tiempo, porque no hay cabida para la sensibilidad en los patrones de conducta impuestos para ¨ser¨ hombre, cuando todo lo contrario es lo más acertado: un hombre inteligente, sensato y saludable es aquel que se trata como el verdadero rey que es, no sólo un príncipe. Así que vengo a compartirles a todos los reyes allá afuera, y a todas las damiselas de esos reyes (para que les insistan que se cuiden), algunos puntos importantes a tomar en cuenta para empezar a cuidarnos más, pues es un hecho que los hombres solemos fallecer antes que las mujeres, y esto tiene que ver completamente con estilo de vida.

Pon atención a lo que estás comiendo. El hecho de ser hombres no nos excluye por ley divina de los daños que nos pueden hacer ciertos alimentos y los beneficios que aportan otros, sin embargo, por alguna extraña razón solemos obviar este punto y pensar que puedes seguir comiendo carne casi toda la semana, sin consecuencias. Excúsenme, pero somos seres con un cuerpo que necesita nutrientes, apapachos, alimento de calidad y no lo que caiga, y más si tendemos a padecer de enfermedades cardiovasculares tan agresivas, es hora de darle más seriedad y consideración a lo que nos está nutriendo.

El requisito de la panza, no es obligatorio. Llega un momento en la vida de un hombre, que se siente y ve obligado a desarrollar una panza icónica, cómo símbolo del punto de su vida en el que se encuentra. Ejemplo, un hombre se casa, ¿Cuál es su primer proyecto? Crecer una panza, para llevar la marca del hombre casado. Se los prometo que no es manda, ojo, no estoy diciendo que está mal en su totalidad ser un hombre panzón, si llevas un estilo de vida saludable y auténticamente disfrutas de tu panza, adelante, muy respetable, pero este es un pretexto fácil para todos nosotros de tirarnos a la milonga, así que esa panza sólo puede existir bajo la condición de cuidarnos verdaderamente, aún con panza.

Ejercitarse es más que sólo resistencia y fuerza. También hay un estereotipo muy arraigado en nuestra identidad masculina y es la de ejercitarnos para tener músculos fuertes, cual Hércules, y poder ser capaces de defender a nuestras damiselas de Hidra o cualquier bestia mitológica. Las clases de zumba, el yoga, la caminadora y todas esas cosas, son para las señoritas, pensamos, y seguimos generando músculo. Procura hacer cardio de vez en cuando, suda más, actívate, experimenta con ejercicios que reten también a tu mente, no que sólo te ponchen , y de verdad, piensa dos veces antes de tomarte ese suplemento o proteína.

También tenemos nuestro corazoncito. Tenemos que mostrarnos firmes y estables emocionalmente, porque nosotros no lloramos, ni expresamos, ni sentimos, rezagando cualquier señal saludable de sentir. Y así, se van acumulando experiencias, amores y desamores, sueños y anhelos, y demás, sólo para convertirlos en cálculos renales, taquicardias, o alguna manifestación física de todos esos sentimientos reprimidos. Conócete a ti mismo, expresa lo que sientes, escribe un diario, aprende a entender tu ira y tus arranques de hombría, somos tan complejos emocionalmente cómo son las mujeres, sólo que tenemos una habilidad por simplificar y pasar por alto las cosas. Conéctate con tu verdadera esencia.

De una manera muy general, lo que quiero darles a entender, compañeros, es que una vez que nos esmeramos un poquito más en estar saludables en todos los aspectos, física, espiritual y mentalmente, la idea que tenemos en cuanto a nuestro rol como hombres, evoluciona a una visión más sabia y sensata, para así dar cabida al verdadero hombre que somos, y no a ese chamaco vago y fanfarrón. Hasta el próximo bocado, comelones.

Fuente: http://new-life-salud.blogspot.com