martes, 14 de mayo de 2013

LA INDIFERENCIA

Caballitos de mar
Había una vez un anciano que devolvía caballitos de mar, que el océano arrojaba a la orilla.

Al verlo, un hombre le increpó:

"¡Señor, que no ve que hay miles de caballitos muriéndose tirados en la arena de esta playa y en miles de playas más! Lo que usted hace no tiene sentido".

El anciano entristecido, arrojando un caballito al mar, lo miró y le dijo:

"Para él sí tuvo sentido".

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