viernes, 7 de junio de 2013

LO QUE NO PUEDO CAMBIAR


Un hombre que se sentía orgullosísimo del
césped de su jardín se encontró un buen
día con que en dicho césped crecía una
gran cantidad de “dientes de león”. Y,
aunque trató por todos los medios de
librarse de ellos, no pudo impedir que
se convirtieran en una auténtica plaga.

Al fin escribió al Ministerio de Agricultura,
refiriendo todos los intentos
que había hecho, y concluía la carta
preguntando: “¿Qué puede hacer?”.

Al poco tiempo llegó la respuesta:
Le sugerimos que aprenda a amarlos”.

Del libro "Despertar en Primavera", nos enseña a aceptar y amar aquello que no podemos cambiar.