miércoles, 7 de mayo de 2014

EL PODER DE LOS TÍMIDOS

LA VALENTÍA DE LOS INTROVERTIDOS
El Poder de los Introvertidos, Susan Cain
Introversión no es sinónimo de timidez.

La timidez es el miedo a la humillación en público, mientras que la introversión es preferir ambientes que no estimulen demasiado tu cerebro.

La ansiedad es una reacción biológica.

Según Jerome Kagan, científico de la Universidad de Harvard, las personas más sensibles a los estímulos externos son personas introvertidas y las personas menos sensibles a los estímulos externos son extrovertidas.

Kagan empezó un estudio en 1989, cuando él y su equipo reunieron a 500 bebes de 4 meses en su laboratorio. Durante 45 minutos los expondrían a un puñado de nuevas experiencias: el olor del alcohol, el sonido de un globo al reventarse, móviles de juguetes de colores. Las reacciones a los estímulos dividieron a los niños en 2 grupos:
los que reaccionaban pronto (agitando brazos y piernas o llorando) y los que mantuvieron la calma (registraban el estímulo pero no parecía incomodarles). El científico Kagan ha vuelto a ver a estos niños a la edad de 2, 4, 7 y 11 años y descubrió que los que no se incomodaron con el sonido de un globo al reventar se habían convertido en capitanes de fútbol y protagonistas de obras escolares, mientras que los niños que se desesperaban ante el mismo sonido, pertenecían a un grupo de lectura o eran felices como actores de reparto.

Según Susan Cain, autora del libro "El poder de los introvertidos en un mundo incapaz de callarse", es posible que tu cuerpo se angustie cuando está entre muchas personas, aunque no sientas temor excesivo a la desaprobación de ellas. No eres tímido sino introvertido.

Hay que reconciliarse con el cuerpo, entendiendo que ese hipersensible cerebro que te hace sudar y temblar cuando se siente sobrecargado es el mismo que te permite conmoverte con un libro, disfrutar de los momentos a solas o sentir el dolor de un amigo.

En el mundo exhibicionista en el que vivimos, se dice, sin decirlo, que para ser exitoso tienes que ser carismático y popular.

Pero para todos hay un sitio:
para el que habla desde un escenario y para el que aplaude entusiasmado por lo que acaba de oír.

Dedica un momento para que tu cerebro descanse.

Sin esforzarte por encajar en ningún estereotipo, será más sencillo encontrar tu sitio.

En una fiesta, puedes ser quien conversa con dos amistades en la cocina, pero te diviertes tanto como quien baila sobre la mesa.

TIPS:

Infórmate: Cada vez hay más libros y artículos en Internet sobre la introversión, leerlos te ayudará a entenderte.

Exprésate: Si exteriorizas lo que sientes es probable que puedas llegar a acuerdos para que sientas seguridad y tu desempeño mejore.

Descansa: Durante el día toma pequeños descansos para que puedas respirar un par de minutos a solas. Eso recargará de energía tu cerebro y le dará un descanso a tu sistema nervioso.

Prepárate antes de hablar en público: Mientras más convencido estés de las cosas que tienes que decir, más cómodo te sentirás al hablar.

Arriesga: Un introvertido puede tomar decisiones valientes como cambiar de trabajo si, después de muchos intentos, se da cuenta de que el ambiente laboral no es el adecuado para su temperamento.


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