miércoles, 13 de agosto de 2014

ECONOMIA DE FICHAS: 5 ERRORES

TÉCNICA COGNITIVO-CONDUCTUAL

En mi corta experiencia trabajando con niños con problemas de conducta, he escuchado con demasiada frecuencia a padres, profesores e incluso a psicólogos decir que no “creen” en los cuadros de economía de fichas (algunos les dicen también "cuadros de conducta"), que eso sólo funciona por dos semanas y después se vuelve a lo mismo. Sin embargo, un buen cuerpo de datos provenientes de diversas investigaciones nos dicen que esta técnica puede ser una poderosa herramienta de crianza.



Entonces ¿por qué tenemos por un lado a padres y profesores desesperados diciendo que esta técnica no funciona y por el otro lado a las investigaciones diciendo que si funciona?

Según el Dr. Alan Kazdin, experto en modificación de conducta y ex presidente de la A.P.A (Asociación Americana de Psicología), a la mayoría de los padres y profesores, la economía de fichas no les funciona porque no la administran adecuadamente. En su libro The Kazdin Method for Parenting Defiant Child (El método Kazdin para la crianza del niño desafiante), nos resalta 5 errores típicos a la hora de diseñar e implementar la economía de fichas.

Error 1: Los padres se enfocan en eliminar las conductas negativas en vez de enfocarse en incrementar las conductas positivas

Tomemos por ejemplo un niño de 8 años que exhibe rabietas. Un cuadro de economía de fichas diseñado para que el niño obtenga puntos por no tener pataletas, durante todo el día o incluso por una parte del día, tiene menos probabilidades de ser efectivo en comparación a uno donde el niño obtiene puntos por realizar conductas positivas, que son incompatibles con las rabietas.
En nuestro ejemplo, la rabieta tiene más probabilidades de ocurrir cuando el niño tiene que ir a la escuela. Así que, lo recomendable sería diseñar un cuadro de economía de fichas para que el niño obtenga puntos por vestirse para la escuela por sí solo y a tiempo. Esto nos permitirá enfocarnos en la presencia de la conducta deseada en vez de enfocarnos en la ausencia de la conducta negativa.
Kazdin explica que hay dos posibles beneficios que se desprenden de un cuadro de economía de fichas enfocado en la conducta deseada:
1. Cuando se enfoca en detener una conducta no deseable, no se sabe qué conducta podría ocurrir en su lugar. Tal vez sea una conducta deseada como cepillarse los dientes, pero también puede desarrollarse otra conducta no deseable, como pelearse con un hermano.
2. Es más fácil para un niño tener éxito si se concentra en algo que él puede hacer, en lugar de pretender que el niño se controle para evitar hacer algo (por ejemplo, no tener una pataleta).

Error 2: El objetivo inicial es muy grande

Si el objetivo inicial es, por ejemplo, no tener ninguna rabieta, es casi seguro que el niño fallará. Primero porque la mayoría de los niños tiene ocasionalmente una rabieta, así que el objetivo de no tener pataletas, es virtualmente imposible de cumplir. Cuando los padres planean objetivos para la conducta del niño que no reflejan precisamente lo que el niño es capaz de acuerdo a su edad de desarrollo, todos los involucrados se sentirán frustrados y el cuadro de conducta será abandonado.
Segundo, elegir objetivos modestos ayudará a incrementar la probabilidad de lograrlos, ya que lograr pequeños objetivos crea momentos de éxito que permiten desarrollar objetivos más grandes.

Error 3: Mantener el cuadro es una tarea demasiado complicada para los padres

Los padres de los niños desafiantes a menudo se sienten agotados. Y se pueden sentir muy saturados solamente con la idea de añadir otra tarea a su complicado horario. Por eso, es crucial que la economía de fichas sea construida de una manera que permita a los padres sentir que pueden mantenerlo. Muchos cuadros de conducta fallan porque los padres pierden la motivación de mantenerlos. Es fácil perder la motivación con la economía de fichas, ya que los cambios de conducta no ocurren de un dia para otro. Por ello es importante explicarle a los padres que esto toma tiempo y que los cambios de conducta no ocurren de manera lineal. Osea, un día el niño puede comportarse perfectamente y al día siguiente puede presentarse una conducta problemática (¡si que me ha pasado!). Por eso es importante que el cuadro de economía de fichas se mantenga simple.
. El Dr. Kazdin dice que el cuadro de conducta puede ser efectivo incluso si sólo se usa uno o dos días por semana de manera consistente en vez de usarlo inconsistentemente todos los días.

Error 4: Los premios son muy difíciles o muy fáciles de obtener

La selección de recompensas es una parte importante a la hora de construir un programa de economía de fichas. Los premios deben ser pequeños, pero deseables para el niño. Deben exigir que el niño se esfuerce para ganarlos, especialmente al inicio, pero lo suficientemente bajo para que en un día exitoso el niño pueda lograr los puntos necesarios para obtener la recompensa. Así, mientras el programa va desarrollándose, se deberán agregar más recompensas deseables que requieran acumular puntos para que sean intercambiados.
No deben usarse recompensas que requieran más de unos días de ahorro para ser intercambiadas, ya que debilitan el vínculo entre la conducta deseada y la recompensa.Adicionalmente, el Dr. Kazdin recomienda tener un “Gran premio” dentro del programa, donde todos los puntos ganados (incluso aquellos que fueron gastados en las recompensas más pequeñas) son tomados en cuenta y son sumados para alcanzarlo.
El gran premio debe ser deseado y debe poder ganarse en un mínimo de dos semanas (con un puntaje perfecto en el cuadro), pero es probable que tome un poco más de tiempo, porque como dijimos anteriormente, el cambio de conducta no es lineal.

Error 5: Al niño no se la dan oportunidades de ser recompensado por practicar

La mayoría de los padres no incluyen oportunidades de practicar en sus cuadros de conducta. Dr. Kazdin remarca la importancia de recompensar la práctica ya que es un ingrediente clave en un programa exitoso de cuadro de conducta. Relacionado con el ejemplo anterior, la práctica podría consistir en que el niño se ponga la pijama con la ayuda de los papás y luego volverse a poner la ropa de día. Si esta práctica se completa exitosamente, el niño podrá ganarse dos puntos por una práctica exitosa (por día) y dos puntos puntos por hacer la conducta, en este caso alistarse para la escuela.
Me gusta mucho el libro de Kazdin porque está redactado de una manera muy sencilla y entendible, y porque cada intervención y técnica no está basada en su opinión o creencia personal sino más bien en los años de investigación dedicados a la intervención conductual. Y puede ser un valioso recurso, especialmente si tienes hijos, o trabajas con niños o adolescentes.

Autor: David Aparicio