miércoles, 22 de noviembre de 2017

5 HERIDAS EMOCIONALES DE LA INFANCIA QUE PERSISTEN CUANDO SOMOS ADULTOS

Lisa Bourbeau, en su libro "Las cinco heridas que impiden ser uno mismo", señala que las 5 heridas emocionales de la infancia que suelen persistir cuando somos adultos son:
1. EL ABANDONO

Estas personas tienen miedo a volver a ser abandonadas, como les sucedió, alguna vez o repetidas veces, de niños. Por tanto, se aferran con ansias a la pareja o a los hijos, con la idea de que no se vuelva a repetir semejante hecho. Varios pacientes han sido criados por sus abuelos, ya que sus padres estaban lejos, separados o desinteresados. Esto les causa problemas en la adultez, llegando a hacer exigencias a su pareja, basándose en su temor a que las vayan a abandonar.

2. EL RECHAZO

Basta que la persona en la infancia haya querido abrazar a su padre, por ejemplo, y el padre le haya rechazado el abrazo o las expresiones de afecto, deja una huella difícil de borrar en la adultez. Tanto así que he tenido pacientes que, debido a su inestabilidad emocional, a los 31 años, por ejemplo, no conocen su verdadera vocación; han trabajado en los mejores lugares pero nada de eso les llena ni se sienten satisfechas. Peor aun es si no desean hacer las paces ni reconciliarse con sus progenitores, y viceversa.
3. LA HUMILLACION

Por favor, padres, eviten decirles a los hijos frases humillantes que desvalorizan al ser humano, tales como: "eres un tonto", "eres inútil", "eres un perdedor (y siempre lo serás)", "no sirves para nada", "todo lo haces mal", "nada haces bien", "nunca triunfarás", "eres ocioso", "eres lento", "no eres como los demás", etc.  Uno de los peores casos que me tocó tratar fue el caso de un hijo tartamudo. Indagando en su pasado, ¿adivinen qué? ¡La mamá le escupía al hijo desde niño!

4. LA DESCONFIANZA

Las personas que tienen miedo a confiar es porque, en la infancia, les traicionaron los seres que más lo querían, como por ejemplo los padres. Por eso se recomienda a los padres evitar hacer promesas a los hijos que luego se les va a dificultar cumplir. En vez de prometer, mejor no decir nada y cumplirlo con los hechos. O en todo caso, decirles: "vamos a ver si se puede", "haremos lo posible", "haremos el mejor esfuerzo", "es muy probable que se pueda lograr", etc. Teniendo en cuenta la marca que deja en los hijos y, a veces, algunos padres no son tan conscientes de ello, hasta que luego ven las consecuencias en la adolescencia o adultez de los hijos. Los celos patológicos suelen estar relacionados con inseguridad y desconfianza extrema.

5. LA INJUSTICIA

Una expresión usual que emplean las personas que pasan por una depresión suele ser: "no es justo". Nop nos quedemos en quejarnos de las injusticias sino que tomemos medidas para ir saliendo adelante, en lo posible. Recuerdo el caso de una ancianita que suele contar el caso de su profesora en el colegio, que de niña la acusaron de algo que ella no había hecho. Tanto puede marcar un hecho asía a una persona, que hasta la actualidad la persona lo sigue recordando y lo saca a relucir en varias oportunidades en sus conversaciones. La consecuencia de esto suele resultar en personas que se rigen por el perfeccionismo. 

Todas estas heridas, al causar ansiedad extrema y al no saber qué hacer, algunas personas recurren a diversas adicciones como alcohol, drogas, tabaco, trastornos alimentarios, ludopatía, videojuegos en exceso, sexo desenfrenado, compras excesivas, amores tóxicos, etc.

Ahora que están identificadas las heridas emocionales, pueden empezar a tomar medidas al respecto, para que no se repita en su hijos o en las siguientes generaciones. Si se les dificulta, pueden acudir a la ayuda de un psicoterapeuta. LOS PADRES PROPORCIONAN LA ESTABILIDAD EMOCIONAL A LOS HIJOS. Hagan todo lo posible para que los hijos sean testigos de que, a pesar de las dificultades y diferencias de pensamiento o carácter, pueden llevarse en forma civilizada, adulta, madura, con salud mental, emocional y psicológica. LA IMPORTANCIA DE LOS PRIMEROS AÑOS DE LA INFANCIA PARA SU ADULTEZ.

Por: Lic. Luis Venegas Chalen, Psicólogo y Psicoterapeuta