jueves, 2 de noviembre de 2017

COMO DEFENDERSE DEL ATAQUE VERBAL

El arte de defendernos con éxito de las agresiones verbales
¿Qué hacer? ¿Qué decir? ¿Debemos contestar o es mejor callar? Los especialistas coinciden. Es necesario defenderse de los ataques verbales. Y aunque crean que no le afectan, no es cierto. Siempre generan malestar, sobre todo en quienes reaccionan más lentamente.
Muchos autores han estudiado las formas más eficaces para defendernos de estos ataques. B. Berkhan, es una de las que más dedicación le ha prestado al tema. Ella y otros exponen las más eficaces.

1-Cree un escudo: Piense que el problema lo tiene el agresor.

2-Cree también una defensa para evitar que le contagien la agresividad. Aprenda a distanciarse. Piense en otras cosas. Concéntrese en un punto. Elija una frase como música de fondo que le ayude a distanciarse como: “Esto es cosa de otros. No me atañe”.

3-Aprenda a imponerse: Abandone el papel de víctima
- Intente tomar control de la conversación actuando con calma y sin miedo.
- Emplee un tono de voz firme. Procure no exaltarse nunca. Cuide en exceso las formas. Hable con educación sin caer en insulto. Si no, el agresor le tendrá en sus manos.
- No permita que le griten ni insulten. Si esto sucede, interrumpa la conversación y váyase.
Es frecuente que un agresor no deje responder. No se deje dominar. Busque huecos para hablar. Cuando pueda hacerlo, responda a las cuestiones que dejó sin argumentar.

4-Entrene formas eficaces de réplica:
- Hable claro. Renuncie a convencer. Piense solo en parar el ataque y calmar al adversario. Interrumpa. Pregunte. Busque huecos en la conversación para exponer sus argumentos.
- Trate de desviar el ataque, intente cambiar de tema. Es muy eficaz.
- Utilice frases breves y concisas. Le darán confianza y evitarán que el agresor pueda liarle.
- Si es necesario, pida disculpas. No es tan grave y soluciona muchos problemas. Pero de siempre las explicaciones que han llevado a ese error.
Halague. Haga cumplidos. Le ayudará a calmar al agresor.

5-Ganar sin luchar:
Pero si no le salen las palabras, y ve que se pone nervioso o le lían, no hable, no conteste. No es necesario. Ignore al atacante. Esto nos ayudará a mantener la calma y a no satisfacer su necesidad de provocación. Continúe con lo que hacía.
- También puede responder con gestos: Mire fijamente a la cara. Así desarmará al agresor.
- Pero sobre todo debe controlar su ansiedad. Respire lenta y rítmicamente.
- Pero sobre todo salga del conflicto en cuanto pueda. Lo mejor será  abandonar el lugar. Recuerde que nunca debe permitir que le ataquen aunque sea a través de las palabras.
- No permita que le agredan ni le hagan sufrir. Defiéndase. No permita que le enseñen a ser agresivo y que sea usted el que algún día acabe agrediendo a otros. Sucede con frecuencia y ¿qué puede ser peor que acabar convertido en alguien como el que un día nos hizo sufrir?
Por Rocío Mayoral