Terapia para hombres |
- El hombre no suele estar acostumbrado a (y/o se le dificulta) expresar sentimientos y emociones y hablar sobre asuntos sentimentales de pareja
- Pueden sentir que no dan la talla o sentirse en desventaja y también sentir vergüenza
- El hombre es más propenso a retirarse cuando se encuentra en conversaciones difíciles
- Los hombres suelen tener más dificultad para contener su ira si son provocados fisiológicamente
- Pueden sentir como que están siendo “llevados a rastras” (presionados) a la terapia
- El hombre puede pensar que hay una alianza (o coalición) entre el terapeuta y su cónyuge y que lo van a juzgar y/o etiquetar como que “él es el que tiene el problema”
En todo lo anteriormente señalado, hay que evitar generalizar ya que siempre hay excepciones y percibo que actualmente cada vez más hombres están acudiendo a terapia, e incluso se presentan casos de hombres que desean acudir a terapia y más bien son las esposas las que no desean acudir.
Las terapias que ellos suelen preferir serán aquellas donde se sientan comprendidos y apoyados, aquellas donde confíen en el (o la) terapeuta y tengan la convicción de que el (o la) terapeuta puede ayudarles a ellos, y aquellas donde no se les va a forzar, obligar o forzar a hacer algo que no deseen.
Según mi experiencia particular con un gran número de pacientes hombres, y las más recientes investigaciones realizadas y difundidas por la American Psychological Association (en la Conferencia Anual 2013 a la cual asistí este mes en Hawaii, Estados Unidos), los pacientes masculinos suelen encontrar interesantes las terapias que van más ligadas a aspectos prácticos y procesos funcionales del cerebro y no tanto ligadas a un exceso de sentimientos y emociones, y asimismo suelen mostrarse dispuestos a aplicar las técnicas cognitivo-conductuales, en su gran mayoría.
Diario El Comercio, Suplemento: Mi Hogar, domingo 25 de agosto 2013, página 8 |