domingo, 2 de agosto de 2009

COMO MANEJAR TUS ERRORES

Muchas veces, sólo a través de nuestros errores tenemos la oportunidad de reflexionar y aprender algo nuevo. Después de revisar las consecuencias de una acción que acabamos de realizar, es cuando podemos reconocer el traspiés que cometimos. Es ésta la razón por la cual nos resulta tan difícil prevenir algunos errores, porque sólo podemos reconocerlos una vez que los hemos cometido.

Desarrollar la capacidad de reconocer y aceptar nuestras equivocaciones amplía nuestra visión de la realidad, nos impulsa a asumir nuestra responsabilidad y nos enseña, además, a reconocer la presencia de otros a los que afectamos con la consecuencia de nuestras equivocaciones.

Cuántas veces hemos escuchado decir: "Cometer errores es de humanos'', pero, lo más importante, es que tengamos la disposición de asumir el compromiso de hacer cuanto sea necesario para corregirlos. Algunos padres, por ejemplo, temen reconocer un error frente a sus hijos por miedo a perder su autoridad o el respeto por parte de ellos, cuando, en realidad, hacerlo sería una señal de sabiduría, humildad y amor.

No es sencillo aceptar nuestras equivocaciones. A veces nos da pena que otros descubran que hemos cometido un error; otras, quedamos paralizados por el miedo de volvernos a equivocar, o también puede suceder que en vez de asumir nuestra responsabilidad y reparar nuestros errores, busquemos culpar a alguien de ellos. En realidad, saber que tenemos derecho a equivocarnos y estar dispuestos a aprender de ello, nos da la libertad de ser auténticos, de tomar decisiones más acertadas y nos concede el permiso para atrevernos a realizar actividades nuevas con más seguridad y confianza.

Todos cometemos errores graves de vez en cuando, pero, a pesar de la vergüenza que pueda sentirse, no debemos huir de la responsabilidad ni ponernos agresivos o defensivos cuando otros nos hagan una observación al respecto, nuestro único camino es tratar de reparar el daño de la forma más digna posible. Muchas personas creen que reconocer un error puede ser una señal de debilidad y que, además, puede representar la posibilidad de perder el respeto por parte de los seres queridos… ¡No es así! Definitivamente, el admitir que nos equivocamos nos merece el aprecio y la estima de ellos, especialmente si nos ven hacer el esfuerzo para superarlo y no repetirlo.Asumir nuestros errores nos permite crecer y madurar internamente. Además, todas las equivocaciones son una oportunidad para aprender algo nuevo acerca de nosotros mismos, de los demás y de la vida.

Tenemos dos maneras de aprender y madurar, lo hacemos por error y acierto, reconociendo y asumiendo las consecuencias que se generan de nuestras elecciones y actuación (y que más tarde tendremos que vivir), o lo hacemos por conciencia.

Si tienes hijos, la próxima vez que uno de ellos cometa un error pídele que asuma su responsabilidad sin presionarlo o castigarlo inmediatamente por la equivocación cometida. En su lugar, explícale las posibles consecuencias y háblale para que participe en el proceso de encontrar la solución y el medio para que no vuelva a suceder.

Con frecuencia pensamos que los errores son un fracaso, pero, en realidad, podemos verlos como una herramienta valiosa que nos permite aprender, crecer, hacer cambios y superar las limitaciones.

CLAVES SALUDABLES para manejar tus errores

"Cada error nos muestra algo que debemos corregir. En la medida en que lo hacemos nos convertimos en mejores seres humanos"

Acepta lo que ya pasó. Sal del pasado y no te quedes pegado, pensando en lo que pudiste hacer y no hiciste. El pasado ya pasó y no puedes cambiarlo, pregúntate: "¿Qué puedo hacer para corregir el error lo más rápidamente posible y qué puedo aprender de esta experiencia?".

Supera la culpa. Si realizaste una mala elección o cometiste alguna equivocación, no te castigues por algo que no podías saber de antemano. Cometer errores no tiene nada que ver con tu valor como persona ni con tu capacidad para tomar decisiones en un momento dado.

Considera el error como una advertencia. A veces el recibir una multa de tránsito representa una advertencia para conducir más despacio y evitar un accidente mayor... Estar atentos para reconocer las señales que nos envía el universo hará que convirtamos nuestros errores en oportunidades.

Vence el temor a equivocarte. El miedo a equivocarte puede hacer que no te atrevas a decir lo que sientes o piensas. Al mismo tiempo puede impedirte hacer algo por temor a hacer el ridículo. Atrévete a expresar tus pensamientos y sentimientos encontrando las mejores palabras y el mejor momento para hacerlo. Y si te equivocas, pide disculpas.

Aprende de tus errores. Cada uno nos muestra algo que necesitamos corregir, y en la medida en que lo hacemos aprendemos y nos convertimos en mejores seres humanos. Repara la ofensa. Que tu arrepentimiento no se quede sólo en palabras bonita. Además de pedir disculpas, es importante que hagas algo concreto para mostrar tu compromiso de corregir el error o la ofensa cometida. "¿De qué manera puedo corregirlo?, ¿qué puedo hacer para que te sientas bien?", son frases que hacen sentir mejor a las personas afectadas.

Vence el hábito de señalar los errores de los demás. El hábito de señalar los errores que cometen los otros, sin aportar algo para ayudarles, termina afectando nuestras relaciones con ellos y reafirmando las consecuencias negativas que se generan de nuestras equivocaciones.

Asume tu responsabilidad. Si eres sincero y humildemente explicas en forma razonable el porqué de tu actuación equivocada, la persona afectada se sentirá más tranquila y satisfecha al escucharte. Debemos siempre enfrentar las situaciones embarazosas con madurez y nunca reaccionar emocionalmente. Quedarnos callados esperando que el tiempo pase y la persona olvide la ofensa, hará que se genere el resentimiento.

Supera la culpa. La mayoría de las veces nos sentimos culpables por haber cometido un error. Después de pedir disculpas a las personas involucradas, debemos perdonarnos a nosotros mismos.

Evita pensar en lo que pudiste hacer. Lo primero que viene a nuestra mente después de cometer un error es todo lo que hubiéramos podido hacer para evitarlo. A veces te quedas ahí, dándole vueltas a todas las posibilidades y sintiéndote culpable o haciendo sentir culpable al otro, como si de esa manera pudiera borrarse todo lo sucedido. Simplemente acéptalo y piensa en lo que puedes hacer para solucionarlo de la manera más eficiente.

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