domingo, 29 de marzo de 2020

4064: YO TENGO EL PODER DE...


de alegrar
de amar
de apoyar
de ayudar
de calmar
de cambiar
de colaborar
de conservar
de crear
de dar
de escuchar
de facilitar
de guiar
de imaginar
de innovar
de inspirar
de lograr
de luchar
de mejorar
de motivar
de obsequiar
de regalar
de reparar
de salir adelante
de sanar
de sembrar
de soñar
de superarme
de transformar
de volar


miércoles, 25 de marzo de 2020

4062: EL REY VIRUS: CUENTO PARA NIÑOS

Un cuento para explicarles a los más chicos lo que está pasando.


martes, 24 de marzo de 2020

lunes, 23 de marzo de 2020

domingo, 22 de marzo de 2020

4059: CÓMO ENFRENTAR AL CORONAVIRUS PSICOLOGICAMENTE


Cómo hacer frente

Afortunadamente, la investigación psicológica también señala formas de manejar estas condiciones difíciles. Al promulgarse las órdenes de aislamiento social, cuarentena o aislamiento, los expertos recomiendan planificar con anticipación el considerar cómo puede pasar su tiempo, a quién puede contactar para obtener apoyo psicosocial y cómo puede abordar cualquier necesidad de salud física o mental que usted o su familia puedan tener.

Limite el consumo de noticias a fuentes confiables

Es importante obtener información precisa y oportuna sobre salud pública con respecto a COVID-19, pero una exposición excesiva a la cobertura mediática del virus puede aumentar la sensación de miedo y ansiedad. Los psicólogos recomiendan equilibrar el tiempo dedicado a las noticias y las redes sociales con otras actividades no relacionadas con la cuarentena o el aislamiento, como leer, escuchar música o aprender un nuevo idioma. Las organizaciones confiables como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los Servicios de Salud Mental, y la Organización Mundial de la Salud, son fuentes ideales de información sobre el virus.

Crea y sigue una rutina diaria

Mantener una rutina diaria puede ayudar a adultos y niños a preservar un sentido de orden y propósito en sus vidas a pesar de la falta de familiaridad con el aislamiento y la cuarentena. Intente incluir actividades diarias regulares, como trabajo, ejercicio o aprendizaje, incluso si deben ejecutarse de forma remota. Integre otros pasatiempos saludables según sea necesario.

Mantente conectado virtualmente con otros

Sus interacciones interpersonales cara a cara pueden estar limitadas, pero los psicólogos sugieren utilizar las llamadas telefónicas, los mensajes de texto, video chat y redes sociales para acceder a las redes de apoyo social. Si te sientes triste o ansioso, utiliza estas conversaciones como una oportunidad para discutir tu experiencia y las emociones asociadas. Comuníquese con aquellos que sabe que se encuentran en una situación similar. Ya se han formado grupos de Facebook para facilitar la comunicación y el apoyo entre las personas a las que se les pide que se pongan en cuarentena.

Confiar en las mascotas como apoyo emocional es otra forma de mantenerse conectado. Sin embargo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan restringir el contacto con las mascotas si contraes COVID-19 hasta que se entiendan mejor los riesgos de transmisión entre humanos y animales.

Mantener un estilo de vida saludable.

Duerma lo suficiente, coma bien y haga ejercicio en su hogar cuando sea físicamente capaz de hacerlo. Trate de evitar el uso de bebidas alcohólicas o drogas como una forma de lidiar con el estrés del aislamiento y la cuarentena. Si es necesario, considere las opciones online de psicoterapia. Si ya tiene un psicólogo, comuníquese con él o ella ante una posible cuarentena para ver si pueden continuar sus sesiones mediante vía telefónica u online.

Utilice estrategias psicológicas para controlar el estrés y mantenerse positivo.

Examine sus preocupaciones y procure ser realista en su evaluación de la preocupación real, así como de su capacidad para hacerle frente. Intente no catastrofizar; en su lugar, concéntrese en lo que puede hacer y acepte las cosas que no puede cambiar. Una forma de hacerlo es llevar una libreta diaria de notas de gratitud. También puede optar por descargar aplicaciones para teléfonos inteligentes que ofrezcan ejercicios de relajación, meditación, Mindfulness (concentración plena, plenitud de mente) y oración. Existen aplicaciones que contienen recursos de afrontamiento y resistencia, como ejercicios para respiración profunda, imágenes positivas, relajación muscular y más.

El enfocarse en las razones altruistas para el distanciamiento social, la cuarentena o el aislamiento también puede ayudar a mitigar la angustia psicológica. Recuerde que al tomar tales medidas, está reduciendo la posibilidad de transmitir COVID-19 y protegiendo a los más vulnerables.

Fuente: https://www.apa.org/practice/programs/dmhi/research-information/social-distancing


sábado, 21 de marzo de 2020

4058: CONSECUENCIAS DE LA CUARENTENA POR CORONAVIRUS


Las personas a las que se les solicita quedarse en casa debido a una enfermedad, exposición o propagación comunitaria activa de COVID-19, es probable que interrumpan sus rutinas habituales durante al menos dos semanas, el período de incubación estimado del virus.

Entre las fuentes comunes de estrés durante este período se incluye una reducción significativa de las actividades, de los estímulos sensoriales y de los compromisos sociales; tensión financiera por no poder trabajar; y la falta de acceso a estrategias usuales de afrontamiento como ir al gimnasio o asistir a servicios religiosos.

Las investigaciones psicológicas han hallado que durante un período de distanciamiento social, cuarentena o aislamiento, se puede experimentar lo siguiente:

Miedo y ansiedad

Puede sentirse ansioso o preocupado porque usted o los miembros de su familia contraigan COVID-19 o lo transmitan a otros. También es normal tener inquietudes sobre la obtención de alimentos y suministros personales, sobre tomarse un tiempo libre del trabajo o cumplir con las obligaciones del sostenimiento familiar. Algunas personas pueden tener problemas para dormir o para concentrarse en las tareas diarias.

Depresión y aburrimiento

Al efectuar una pausa en el trabajo y otras actividades significativas se interrumpe su rutina diaria y puede provocar sentimientos de tristeza o mal humor. Los períodos prolongados de tiempo en el hogar también pueden causar aburrimiento y soledad.

Ira, frustración o irritabilidad

La pérdida de libertad personal asociada con el aislamiento y la cuarentena a menudo puede ser frustrante. También puede experimentar enojo o resentimiento hacia aquellos que han emitido órdenes de cuarentena o aislamiento o si siente que estuvo expuesto al virus debido a la negligencia de otra persona.

Estigmatización

Si está enfermo o ha estado expuesto a alguien que tiene COVID-19, puede sentirse estigmatizado por otras personas que temen contraer la enfermedad si interactúan con usted.

Fuente: https://www.apa.org/practice/programs/dmhi/research-information/social-distancing

Las posibles soluciones en: como-enfrentar-al-coronavirus.html

Como hoy te has quedado en casa, hay trillones de coronavirus que no han podido encontrar un nuevo huésped y han muerto. Quería que lo supieras, porque hay que contar también las bajas del enemigo para mantener alta la moral de la gente. ¡Somos vencedores!


miércoles, 18 de marzo de 2020

lunes, 16 de marzo de 2020

4056: CONSEJOS PSICOLÓGICOS PARA LARGOS PERIODOS EN CASA


La situación de confinamiento en casa durante varios días puede generar mucho malestar psicológico. 

Afortunadamente, se han estudiado algunos factores de protección que nos ayudan a sobrellevar esto.

Evitar la sobreinformación

La sobreinformación puede generar muchísima ansiedad. 

Para cuidarnos, evitaremos estar con la tele encendida todo el día escuchando noticias sobre el coronavirus. 

Sólo nos informaremos en un momento concreto del día que hayamos elegido previamente. Pueden ser los informativos de la mañana, de la tarde o de la noche, lo que nosotros queramos, pero solo una vez al día. 

El resto del día estaremos ocupados haciendo actividades que no estén relacionadas con este tema.

Afrontamiento positivo

Debemos centrarnos cognitivamente no en que no nos dejan salir, sino en que, gracias a nuestro sacrificio personal estamos haciendo un bien para los demás y la sociedad. 

Que estamos haciendo algo que es esencial para el bien común. 

Enfocarnos en que, aunque es difícil, quedándonos en casa estamos salvando vidas.

Utilizar la tecnología 

para mantenernos unidos a nuestros seres queridos

Mantenerse activo

Limitar el tiempo que pasamos conectados a la tecnología

Buscar actividades manuales y formas de pasar el tiempo separados de las pantallas. 

Buscar formas de actividad física que podamos realizar en casa. 

Planear una rutina diaria 

que diseñemos para nosotros mismos previamente y cumplirla

Ayudarnos mutuamente

Reunirnos entre todos y tomar conciencia de las dificultades que pueden suponer estos días a nivel psicológico. 

Hacer un “acuerdo de paz”, mediante el cual, vamos colaborar y a apoyarnos los unos a los otros, esforzándonos en hacer la vida más llevadera a los demás durante este tiempo.

¡Somos un equipo! 
Vamos a pasar estos días juntos de la mejor forma posible.

En especial, para los niños

El consejo de mantener un horario y una rutina es fundamental. 

Por ejemplo: por la mañana hacemos los deberes, después de comer vemos la tele o jugamos con tecnología y por la tarde aprovechamos la situación para hacer actividades especiales en familia. 

Los niños deben comprender por qué no debemos salir de casa: no por el miedo a contagiarnos, sino porque de este modo estamos protegiendo a personas de salud frágil. 

Hacerles entender que estamos haciendo un acto lleno de valor y sentido trascendente.

Por Elena San Martín Suárez, Educadora social y Psicóloga

domingo, 15 de marzo de 2020

4055: LA FORMA MÁS FÁCIL DE PREVENIR EL CORONAVIRUS ES TAN DIFÍCIL: NO TOCARSE LA CARA

¿Dejar de tocarme la cara? ¿Por qué la forma más fácil de prevenir el coronavirus es tan difícil?
Autor: Reis Thebault

A mitad de una conversación sobre soluciones simples para prevenir la propagación del coronavirus, un reportero se dio cuenta de que su mano tocaba su rostro distraídamente.

Frotarse los ojos y rascarse la nariz antes de adoptar una pose similar al "Pensador" de Rodin, con la barbilla en la palma y los dedos contra la boca. Es un típico ejemplo de tocarse el rostro, pero haría estremecer a los expertos en salud pública, especialmente ahora.
Esto se debe a que este reportero simplemente pasó su mano sobre todos los puntos donde una infección respiratoria, incluido el coronavirus, encuentra su forma de ingresar al cuerpo humano, todo en menos de un minuto. Si una persona tiene covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, esta debe haber empezado en sus ojos, nariz o boca (sus membranas mucosas faciales).

Hasta ahora, la mayoría de lectores ha visto las indicaciones por parte de agencias como la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades: Lávese las manos; no te toques la cara. Es uno de sus consejos más simples, pero es uno de los más difíciles de cumplir.

Eso no es realmente nuestra culpa. Hemos estado formando estos hábitos durante casi toda nuestra vida.

"Es muy difícil cambiar, porque ni siquiera te das cuenta que lo estás haciendo", dijo William Sawyer, un médico de familia en Sharonville, Ohio, y fundador de "Henry the Hand", una organización sin fines de lucro que promueve la higiene de las manos. "Es un hábito, y los hábitos son difíciles de cambiar".

Especialmente aquellos tan invasivos como tocarse el rostro. En un estudio de 2015 se descubrió que tocamos nuestra cara un promedio de dos docenas de veces por hora, y el 44 por ciento de ese contacto involucra contacto con los ojos, la nariz o la boca.

Como todos nuestros hábitos, tocar nuestra cara se ha reforzado con el tiempo: comienza con una picazón o una irritación, que se siente más aliviada, temporalmente, cuando se rasca o se frota. Esa reacción se convierte en un tic, dijo Sawyer.

Pero pasan sin ser vistas las legiones de gérmenes que viven en sus manos (captados a través de su teléfono, teclado, manija de puerta o en cualquier otro lugar), encontrando una vía hacia la garganta, los senos paranasales y los pulmones.

No tocar las membranas mucosas faciales, un área conocida como la "zona T", es quizás el paso más importante que se puede dar para prevenir una infección, dijo Sawyer.

"Es el único comportamiento que sería mejor que cualquier vacuna jamás inventada", dijo. “Simplemente detenga esta sencilla conducta. Deje de pellizcar, lamer, morder, frotar: es la forma más efectiva de prevenir una pandemia ".

Las personas tienen más probabilidades de contraer el virus al captarlo de una superficie y tocarse la cara que inhalando las partículas directamente de una persona infectada, dijo Sawyer.

"Se lo transmitirán a ellos mismos, no a la persona que está al final del pasillo", dijo.

Sawyer creó a Henry the Hand y su mascota, una mano amarilla vestida con una camiseta que predicaba la conciencia de la higiene, en la década de 1990, cuando sus hijos estaban en la guardería, pero comenzó a promocionarla internacionalmente después del brote del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) en 2002.

El simple mensaje de lavarse las manos y evitar la zona T puede ser enriquecedor, argumentó Sawyer, porque es una solución alcanzable para un problema que se siente más urgente con cada titular noticioso.

"La buena salud y el bienestar están en sus manos", dijo.

Pero identificar el problema es solo el primer paso. Y lo más fácil. Luego, debes tratar de romper el hábito.

"El cambio de hábitos es bastante difícil", dijo Elliot Berkman, profesor de psicología en la Universidad de Oregon que estudia hábitos y comportamientos. "Estamos diseñados para desarrollar hábitos. Cuando intentas romper los hábitos, estás yendo en contra de tu propia historia evolutiva ".

Berkman dijo que no es suficiente con simplemente instruir a la gente que deje de hacerlo; las personas deben ser capaces de "superar su hábito" o crear uno diferente. Una forma de hacerlo rápidamente es cambiar algo en su entorno, dijo. Use algo en las manos o en la cara (pero no una máscara si no está enfermo) que puede servir como un "anclaje", un darse cuenta, un hacer reaccionar, una interrupción de una acción automática.

Los fumadores habituales a veces cambian sus paquetes de cigarrillos, por lo que cuando cogen uno, algo llamará la atención sobre su comportamiento reflexivo, dijo Berkman.

"Lo práctico es asumir que te tocarás la cara así que trata de cambiar algo", propuso. "Algo que, cuando lo toques, te recuerde lo que se supone que debes hacer. Esto te hará más consciente de lo que estás tratando de cambiar ".

Si necesita rascarse la cara, dijo Sawyer, primero cúbrase el dedo con un tissue o papel higiénico. Se debes evitar que la mano esté desnuda, indicó, pero los guantes tampoco son la panacea, ya que también pueden transportar gérmenes.

En el estudio del 2015 sobre el tocar el rostro con las manos, se realizó la observación a una clase de estudiantes de medicina en la Universidad de Nueva Gales del Sur, registrando la frecuencia con la que se tocaban la cara durante una conferencia de una hora. Es un experimento que Sawyer ha replicado informalmente en reuniones y conferencias, observando incluso que los expertos en salud pública más experimentados se suelen tocar su zona T del rostro.

Es entonces cuando les presenta a "Henry the Hand", dijo: "Una solución muy simple para un problema complejo".

Fuente: washingtonpost.com/lifestyle/2020/03/03/coronavirus-prevention-face-touch

viernes, 13 de marzo de 2020

4054: COMO LIDIAR CON LA CUARENTENA POR EL CORONAVIRUS COVID-19 DESDE LA PSICOLOGIA Y PSICOTERAPIA

La necesidad de apoyo social

Aunque los estudios sobre los efectos psicológicos de la cuarentena son limitados, las investigaciones demuestran que los pacientes en aislamiento médico pueden experimentar un aumento de los síntomas de ansiedad y depresión, así como sentimientos de miedo, abandono, soledad y estigmatización (Kin-Wing Cheng, S., et al. ., El Diario Británico de Psiquiatría
Vol. 184, núm. 4, 2004; Catalano, G., et al., Southern Medical Journal, vol. 96, N ° 2, 2003).

Las fuentes de estrés para estas personas incluyen la disminución de la estimulación sensorial, el apoyo social limitado y la falta de acceso a estrategias de afrontamiento comunes, como las prácticas espirituales o religiosas o el ejercicio al aire libre. Estas circunstancias, junto con la falta de trabajo y otras obligaciones, pueden desencadenar una poderosa sensación de pérdida de control.

David Cates diseñó reuniones diarias (virtuales que incluyen a todos los pacientes, así como a los representantes de los equipos médicos, de enfermería, de salud mental y de gestión de casos), para empoderar al grupo y reducir los riesgos asociados con el aislamiento y la cuarentena.

"Nuestros objetivos son prevenir el deterioro psicológico utilizando estrategias basadas en evidencia para el manejo del estrés y fomentar una comunidad segura para aumentar el apoyo social", dice.

Cada reunión comienza con actualizaciones de los equipos médicos, de enfermería y de gestión de casos, junto con una oportunidad para que los pacientes hagan preguntas. Cates luego dirige una discusión centrada en el bienestar o la resiliencia, que abarca temas como mantenerse ocupado, ejercicios de mindfulness (atención plena) y relajación, la importancia del apoyo social, tratar con las redes sociales y los medios de comunicación, y qué esperar al regresar a casa.

Por ejemplo, una lección incluyó la capacidad de recuperación y las características de las personas resilientes, como la creación de apoyo social, el enfoque en las emociones positivas y la búsqueda de significado en la experiencia. En otro caso se discutió los riesgos asociados con hablar con la prensa, la configuración de privacidad en las redes sociales y cómo lidiar con los trolls.

Cates termina cada reunión con una "pregunta del día" para la construcción de la comunidad, por ejemplo, "¿Cómo te has mantenido activo?" o "¿En qué forma has crecido o hecho un cambio positivo como resultado de esta experiencia?"

"Es absolutamente increíble escuchar a nuestros pacientes responderle", dice Kate Boulter, RN, gerente de enfermería de la Unidad de Biocontención de Nebraska. "Los temas que abarca están dando forma a sus conversaciones y comportamientos y han tenido un gran impacto".

Aunque no hay estudios controlados que hayan evaluado las intervenciones para abordar la angustia psicológica en el aislamiento médico, las prácticas de Cates se basan en la evidencia. Las investigaciones respaldan sus lecciones sobre el apoyo social (Holt-Lunstad, J., et al., American Psychologist, Vol. 72, No. 6, 2017), mindfulness (Goyal, M., et al., JAMA Internal Medicine, vol. 174, N ° 3, 2014) resiliencia (Meichenbaum, D., Roadmap to Resilience, 2012) y comunicación transparente con equipos médicos como formas efectivas de reducir la angustia psicológica.

Abordar las necesidades de los trabajadores de salud

Los pacientes no son las únicas personas en riesgo de sufrir trastornos psicológicos. Cates también se preocupa por los trabajadores de la salud de la UNMC, que pueden experimentar temor de contraer COVID-19 o transmitirlo a los miembros de la familia y una presión abrumadora para tener éxito en medio del escrutinio público a nivel nacional.

Durante varios años, ha impartido lecciones sobre bienestar y resiliencia al equipo, incluyendo estrategias para la atención plena, la relajación y el pensamiento saludable basado en la terapia cognitivo-conductual. También ha trabajado con proveedores para prepararse para la activación de la unidad al determinar qué aspectos de la experiencia serán más difíciles para ellos y saber cuándo recurrir a sus redes de apoyo social y otras herramientas de afrontamiento.

"Cada vez que las cosas se han intensificado en las últimas semanas, ha sido inmensamente útil recordar las conferencias de David y usar esas estrategias para reenfocarnos", dice Boulter.

En el caso de un brote generalizado de COVID-19, el papel de los psicólogos pasará de una enfocada atención individual y grupal a campañas de mensajes más amplias, pero Cates dice que aún pueden ayudar. Eso podría implicar dar entrevistas a los medios, publicar online o asociarse con funcionarios públicos para transmitir mensajes sobre el bienestar y la capacidad de recuperación para las personas a las que se les indique cuarentena autoimpuesta. Por ejemplo, los psicólogos pueden recomendar herramientas de relajación o aplicaciones para teléfonos inteligentes, enfatizar la importancia del apoyo social y recomendar que las personas limiten su consumo de noticias sobre el virus.

"Los psicólogos, quieran o no, van a lidiar con esto", dice Cates. "Muchos de nosotros estamos bien posicionados para ayudar a las personas a lidiar con el aislamiento y la angustia asociada con la pérdida de control".

Fuente: https://www.apa.org/news/apa/2020/03/psychologist-covid-19

domingo, 1 de marzo de 2020

4053: ¡BIENVENIDO MARZO!