domingo, 26 de junio de 2016

COMO SABER SI ES INMADURO O INMADURA

Como los niños, hacen pataletas o rabietas cuando los demás no hacen lo que quiere. Se le dificulta aceptar la realidad y adaptarse a las circunstancias cuando las cosas no resultan como desearía.
Se deja llevar por la impulsividad, ya sea que reacciona agresivamente, con mal humor, o que llora demasiado y dramatiza. Cree que puede reaccionar como quiera, donde quiera, con quien quiera. Bajo control de sus propias emociones.
Ya sea hacia sí mismo o hacia los demás. Difícilmente tiene límites o umbrales y simplemente se deja llevar por sus emociones y lo que siente, sin recapacitar, meditar ni querer mejorar.
Cree que todo lo que siente es real, así no lo sea, pero cree que sus emociones mandan sobre la mente, el autocontrol y la toma de conciencia. Justifica sus conductas debido a sus emociones. Carece de Inteligencia Emocional.
Difícilmente reflexiona, recapacita, medita antes de reaccionar impulsivamente y como sea. Necesita informarse sobre técnicas y herramientas psicológicas para superarse, crecer, madurar, y ponerlas en práctica. 
Cree que todo será igual por siempre, que nada debería cambiar y cuando ello sucede, se altera y reacciona neuróticamente. Quiere quedarse en un estado infantil y no crecer, mejorar, evolucionar.
Las cosas tienen que hacerse según su capricho o antojo, sino reacciona negativamente con los demás hasta lograr su propósito. No le importa pelearse.
Frases clásicas que identifican a una persona con inmadurez:
"Voy a hacer lo que me dé la gana"
"No me importa las consecuencias"
"Yo soy el único que importa"
"¡Cállate!"
"No quiero oírte"
"Siempre, nunca, todo, nada"
Conductas de inmadurez:
Tirar cosas
Estar quejándose como niños con rabieta
No pedir permiso ni disculpas
No saludar
No agradecer

sábado, 11 de junio de 2016

CAMINAR ES LA SOLUCION

Caminar vuelve al cerebro más creativo y le cura las penas.
Puede que el título de este artículo te haya sorprendido. ¿Puede la simple costumbre de caminar hacer que nuestro cerebro se vuelvas más creativo y que, además, nos sintamos más felices? En efecto, así es. Y no lo decimos nosotros, sino la mayoría de médicos y neurólogos.

Uno de estos expertos es, por ejemplo, el neurólogo José Ángel Obeso, director del Centro Integral en Neurociencias de Madrid (España). Su trabajo diario en los hospitales y su contacto con personas que atraviesan procesos de depresión, le han hecho ver lo terapéutico que resulta el recetar “una hora de paseo diario”. Y aún más, caminar, a ser posible, por un entorno natural.

Como ya sabes, la depresión, o incluso pasar periodos muy largos con estrés y ansiedad, hacen que nuestro cerebro presente un déficit en procesos cognitivos básicos, como es el caso de la memoria, la capacidad de comprensión, la creatividad, etc. Si anduviéramos todos los días, todas estas dimensiones mejorarían notablemente.

Ahora ya no tienes excusas. Después de leer este artículo, estamos seguros de que vas a poner en práctica este remedio tan eficaz y terapéutico:¡Caminar!

El “cerebro automatizado” y la infelicidad

Hay un aspecto realmente interesante que debemos tener presente. Hábitos que, sin que nos demos cuenta, van haciendo que nuestro cerebro acabe “automatizado” y, por tanto, estresado. No olvides estos aspectos:

El mayor enemigo para nuestro cerebro es la rutina. El simple acto de hacer todos los días las mismas cosas consigue que vayamos cayendo en una especie de depresión y en un inevitable desánimo. Poco a poco, nuestro cerebro se vuelve un poco más lento. Nuestra atención ya no es la misma porque, en realidad, no tenemos estímulos nuevos en los que fijarnos. Tenemos algunos fallos de memoria porque pocas cosas nos parecen ya interesantes. Ante una baja motivación, el recuerdo es menor.

La rutina nos baja el ánimo y el desánimo, en consecuencia, afecta notablemente al cerebro, establecemos menos conexiones neuronales, menos sinapsis…

Día a día, nuestro cerebro actúa ya de modo automatizado. Ya no hay momentos para el disfrute y la creatividad, y él se rige entonces por pautas establecidas, como funcionaría, por ejemplo, cualquier ordenador al que hubiéramos programado. Es un riesgo muy elevado para nuestra salud emocional y, también, física.

Según el doctor José Ángel Obeso, los cerebros automatizados se dan especialmente en las grandes ciudades. Entre aquellas personas que apenas dedican tiempo a sus propias necesidades emocionales, que viven en grandes urbes rodeadas de contaminación y dosis muy elevadas de estrés.

Caminar, un acto de liberación personal

“Los caminantes no tienen obligaciones, solo el sencillo placer de liberarse paso a paso en su camino”. Según el doctor José Ángel Obeso, los beneficios no se notan en el primer día, sino cuando llevamos ya una semana y caminar es un hábito más en nuestras vidas. Es entonces cuando empezamos a notar sus terapéuticos resultados:

Al andar, el cerebro no tiene que preocuparse de nada. Andar es fácil, todo el mundo puede hacerlo y si, además, recibe una dosis extra de oxígeno y del aire puro de la naturaleza, se siente aún mejor. Es en ese momento cuando empieza a estimularse nuestro lóbulo frontal, ese que está relacionado con la creatividad y el estado de ánimo. Si a ello le sumamos la liberación natural de endorfinas, es entonces cuando aparece la magia. El cerebro se siente más eufórico y optimista.

Ante un mejor estado de ánimo, aparece un aumento de la creatividad. No hay presiones, la hormona del cortisol que se segrega con el estrés desaparece y se rompen esos muros que, habitualmente, nos traen el negativismo. Es el momento en que vemos las cosas de otro modo. Nos notamos personas más relajadas, más entusiastas, más confiadas.

Las personas estamos acostumbradas a movernos en espacios pequeños: nuestro hogar, nuestro trabajo, los restaurantes a los que vamos, los supermercados… Son espacios limitados, siempre llenos de gente. Lugares conocidos en los que, habitualmente, se encienden nuestras tensiones. Sin embargo, el simple hecho de empezar a caminar por un espacio natural y abierto se convierte en un maravilloso acto de liberación y de expansión.

Según el doctor José Ángel Obeso, debemos buscar, ante todo, el contacto con la naturaleza. Es como volver al útero materno, a nuestros orígenes. No es ningún acto espiritual sino, más bien, una necesidad orgánica. Si andamos por nuestras ciudades, seguimos respirando muchas de esas partículas contaminadas. Lo ideal es que nuestros pulmones se llenen de oxigeno puro, y también es necesario que nuestros ojos se encuentren con escenarios nuevos, con nuevos estímulos con los que se enriquezca nuestro cerebro.

Desde nuestro espacio te invitamos, una vez más, a que te animes a caminar cada día, al menos, durante media hora. Ve al parque, a la montaña, a la playa. Verás cómo, al cabo de las semanas, has mejorado en salud física y emocional. Andar es mucho mejor que un analgésico o unas vitaminas. ¡No lo dudes!
Fuente: mejorconsalud.com