domingo, 16 de agosto de 2009

MIEDOS INFANTILES


  1. Miedo a los cambios: un cambio en la rutina del niño (cambio de colegio, de vivienda, de comida, de amigos, de cultura, etc.) provoca como reacción natural una situación de inseguridad, que genera miedo. En este momento, es importante explicar al niño lo más claramente posible el cambio que se ha producido o se va a producir, para que pueda prepararse a él.


  2. Miedo a las personas desconocidas: es necesario enseñar a tu hijo el peligro que comporta hablar con personas que no conoce, pero sin aumentar sus miedos. Edúcale para que sea precavido y no acepte caramelos, ni regalos, ni vaya a pasear con un desconocido, pero transmitiendole siempre confianza y seguridad. Recuérdale que en caso de problemas con personas desconocidas, siempre puede recurrir a un policía o a un adulto que se encuentre cerca.


  3. Miedo a la oscuridad: uno de cada tres niños pequeños teme a la oscuridad. Este miedo puede surgir a partir una mala explicación de cuentos de monstruos, o a partir de pesadillas y situaciones imaginarias. Hay niños que se sienten más seguros si tienen cerca una pequeña luz encendida. Los pilotos luminosos pueden ser una buena solución temporal al problema.


  4. Miedo a los animales: acostumbra a tu hijo a tratar con animales desde una edad temprana, también a través de fotografías, documentales, cuentos… Edúcale en el respeto a los animales e infórmale de los peligros que puede correr si se acerca a un animal desconocido, pero sin crear alarma.


  5. Miedo a los truenos y a las tormentas: acostumbra desde pequeño a tu hijo a la lluvia y a no temer los relámpagos. Para ello, es importante que le expliques que se trata de un fenómeno natural pasajero, que no le hará ningún daño.


  6. Miedos nocturnos: algunos niños tienen problemas para dormirse si no tienen a sus padres al lado. El miedo nocturno puede estar relacionado con el miedo a la oscuridad, las pesadillas, etc. En este caso, transmite seguridad a tu hijo y trata de que se relaje antes de ir a dormir.


  7. Miedo a la separación: dentro de su instinto natural, el niño sufre cuando lo separan de las personas a las que está afectivamente unido, sobre todo, de su madre. Durante la infancia se presentan diferentes situaciones en las que se puede produce una separación involuntaria, como la escolarización, una hospitalización, el divorcio o separación de los padres, la muerte de familiares, etc. Trata de preverlas e informa a tu hijo, le ayudará a enfrentarse a ellas con más tranquilidad.


  8. Miedos escolares: el colegio es el lugar donde los niños pasan la mayor parte de su tiempo, por eso los temores escolares son muy comunes. Existen cuatro tipos de miedos escolares: •Miedo al fracaso escolar y al castigo •Miedo al malestar físico •Miedo social ante actividades públicas, como leer, tocar la flauta, etc. •Ansiedad anticipatoria o miedo en los momentos previos a la llegada al colegio.

Como hemos comentado, los miedos infantiles entran dentro de la normalidad del proceso de desarrollo del niño, por eso, a no ser que interfieran en su vida cotidiana, no les des una importancia mayor de la que tienen. En caso contrario, si el niño se mostrara continuamente inquieto y eso le impidiera llevar una vida normal, puede resultar de utilidad acudir a un psicólogo.


SOLUCIONES



  1. Educa positivamente, utilizando elogios y premios en lugar de amenazas. Respeta los miedos del niño y evita frases como “eres tonto por tener miedo”, “no seas mentiroso”, etc.


  2. Utiliza el castigo en ocasiones excepcionales, y no recurras nunca al castigo físico.


  3. Siempre que sea posible, prepara progresivamente al niño a los cambios que puedan acontecer (cambio de guardería, de casa), y a los acontecimientos difíciles (operaciones, muerte de familiares ancianos)


  4. Evita que el niño sufra experiencias negativas y repentinas. Para ello, selecciona películas y programas infantiles adecuados a su edad, escoge lecturas apropiadas, etc.


  5. Intenta mantener la calma y no perder los nervios en situaciones de estrés, por ejemplo, si tu hijo comienza a llorar en la sala de espera del médico.


  6. Sobreproteger a tu hijo no le evitará problemas, al contrario, lo convertirá en una persona dependiente sin recursos propios para afrontar las complicaciones.


  7. Resta importancia a los miedos y temores de tu hijo, y recuerda que forman parte de su desarrollo.


  8. Potencia la valentía de tu hijo, animándole a enfrentarse poco a poco a situaciones que le provocan temor. Subraya sus comportamientos valerosos.


  9. Trata de disimular tus propios temores en presencia del niño. Recuerda que los niños aprenden por imitación y tu hijo podría desarrollar fobias sólo porque las tienes tú.

  10. Fomenta la resolución de problemas por parte del niño. Si siempre recurre a ti para obtener una solución, estarás impidiendo que desarrolle su autonomía e independencia.

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