martes, 28 de febrero de 2012

EL CEREBRO MASCULINO (2)

Los investigadores han hallado que para cuando un niño cumple los 7 meses de edad, él puede discernir viendo el rostro de su madre si está molesta o asustada.

Pero para cuando cumple 1 año de edad, él ha desarrollado inmunidad a las expresiones de ella y puede ignorarlas con facilidad.

En el caso de las niñas, sucede lo contrario.

Con un año de edad, los niños varones tratan de alcanzar los objetos prohibidos con mayor frecuencia que las niñas.

Los padres suelen tener que dar el doble de advertencias a sus hijos que a sus hijas.

Los investigadores también hallaron que a la edad de 27 meses, los niños varones, con más frecuencia que las niñas, tomarán más riesgos e incumplirán más normas.

El niño varón es capaz de entregar flores a su madre, decirle que la ama y llenarla de besos y abrazos; pero cuando siente la necesidad de hacer algo, deja de lado las reglas que se le ha enseñado.

Los investigadores han descubierto que los niños y las niñas prefieren los juguetes de su propio sexo, pero las niñas jugarán con juguetes de niños varones mientras que los niños, a la edad de 4 años, rechazarán los juguetes de niñas e incluso juguetes que tengan "color de niña" como el rosado.

Los niños se interesan más en juegos de competencia mientras que las niñas se interesan más en juegos de cooperación.

En un estudio en guarderías infantiles, los investigadores hallaron que los niños pre-escolares tenían 6 veces más probabilidades que las niñas de utilizar objetos domésticos como equipos o armas.

Los niños varones emplean una cuchara como linterna para explorar una cueva imaginaria, convierten a las Barbies en espadas para combatir contra "los malos" y utilizan frijoles como balas.

Para cuando un niño tiene 3 años y medio, el peor insulto es que le digan que es una niña.

Los niños aplauden a sus compañeritos de juego que tienen comportamientos típicos masculinos y consideran todo lo demás como "para niñitas".

Los niños varones hacen dibujos con movimientos dinámicos y escenas de acción.

Ganar es sumamente importante para los niños varones ya que, para ellos, el verdadero propósito del juego consiste en determinar el rango social.

Desde una edad temprana, el cerebro masculino se muestra deseoso de jugar al combate, defender territorio y competir.

Perder es inaceptable.

Para un cerebro masculino joven, el triunfo del vencedor lo es todo.

[continuará...]

Resumen de las investigaciones de Louann Brizendine, M.D.

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