jueves, 19 de junio de 2014

EN BUSCA DE LA FELICIDAD

¿DONDE HALLAR LA FELICIDAD?

NUNCA RESPONSABILICES A NADIE DE TU FELICIDAD
“Corrí detrás de la dicha por viejos robledales y viñedos en que crecía la hiedra junto a los pámpanos: ansiaba hacerla mía. Mas ella huyó y yo la perseguí por collados y cañadas, por campiñas y prados, por valles y ríos, trepando hasta las cumbres donde reina el águila. De prisa atravesé mares y tierras: la dicha esquiva era siempre inasible. Agotado y cansado, abandoné la persecución y descansé en una playa desierta. Dos pobres me pidieron pan y dinero, que puse en sus manos macilentas. Otros pobres vinieron pidiendo consuelo y simpatía y con ellos compartí lo que tenía de bueno. Y, entonces, en su divino aspecto, apareció ante mi la dicha más dulce y murmuró con voz suave a mi oído: tuya soy”.

"Nadie que haya ido en busca la dicha, pudo hallarla donde la buscaba, porque nadie puede hallarla corriendo tras ella: la dicha fluye de los actos de cada uno y no puede ser el producto de la caza, como los venados en la selva…".

"Los goces más nobles y puros de la existencia están reservados para aquellos que saben ver y apreciar las cosas con mayor desinterés. Si se toma la costumbre de apreciar todas las circunstancias de la vida en su verdadero valor, en todo su valor, nuestra dicha aumenta en forma prodigiosa. Desgraciadamente, muchos hombres no pueden ser felices y menos aún pueden aumentarla, si sólo estiman lo que completa su bienestar, sus placeres o sus deseos. Los que no piensan más que en sí y continuamente acarician lo que llena su ambición egoísta, nunca pueden hallar lo que buscan, porque la dicha es el sentimiento del bien y únicamente puede ser feliz aquel que se preocupa por el bien de los demás”.

Fuente: “La alegría de vivir” por Orison Swt Marden.