martes, 23 de junio de 2009

GRITAR A MI HIJO ¿FUNCIONA?

¿Qué puedo hacer diferente?

1. Responsabilízate por tus propios sentimientos: si estás molesto/a, ese es tu asunto,no el de ellos, tu tienes que resolverlo, no ellos. (Puede ser que estés molesto/a con tu esposo/a, tu jefe/a, tus padres o con la vida en general o porque no tuviste lo que querías cuando eras joven. Ese es tu asunto y no el de tus hijos.

2. Sí, toma un respiro, aléjate, cuenta hasta 10 y piensa si puedes obrar como un padre sin rabia, frustración, resentimiento. El solo hecho de retirarte te dará la oportunidad de romper la tensión que se está acumulando dentro de ti. Utiliza este receso y autoanalízate antes de que vuelvas: ¿puedo hacer esto sin estallar inmediatamente?

3. Si ya has estallado, detente y discúlpate. Di algo como “Lo siento, esa no es la forma como deseo conversar contigo. Necesito calmarme y hablaremos de esto después”. Luego vete y cálmate.

4. Piensa en qué te saca de quicio e intenta hallar nuevas herramientas para lidiar con las situaciones que te afectan a tal grado. Todos tenemos puntos débiles que los demás pueden poner al límite.Si llegamos a reconocerlos, podremos tener un mejor manejo sobre cómo reaccionar e incluso darte cuenta de que tu hijo no es la misma persona que hizo que te volvieras tan sensible con respecto a ese tema.

¿Deseas hacerlo en forma diferente?

Ya sé que quieres lo mejor para tus hijos y gritarles no es lo mejor. Ellos quieren que tú les ayudes a crecer y ser adultos confiables y seguros de sí mismos. Al asumir tu propia responsabilidad y proponerte cambiar los gritos por soluciones más positivas, los estás ayudando, no solo ahora, sino para toda su vida. Paso a paso, practicando y mejorando con el tiempo.
También se divertirán más juntos. ¿Y no es eso lo que realmente quieres?

Wouter van der Hall es el autor de The Parent Program y coach de padres y felicidad. Wouter ha trabajado con padres e hijos por décadas tanto en Europa como en Norteamérica.