martes, 23 de marzo de 2010

EL LENGUAJE DEL CUERPO

LENGUAJE CORPORAL

La fuente menos confiable: lo que la persona dice.

Centrarse en cómo se le oye, en el ritmo y entonación de la voz, no en las palabras.

Los gestos también comunican si lo que se está diciendo tiene o no importancia, y si lo que dice es verdadero o falso.

EL ROSTRO

El estado emocional más frecuente tiende a quedar, con los años, grabado permanentemente en el rostro.

Debemos tener siempre en cuenta que el rostro está bajo cierto control consciente.

Se puede aprender mucho de los ojos. En una persona los ojos pueden acercarse a uno, mostrar confianza; en otros, la mirada puede estar más distante demostrando reserva y poca confianza.

La mirada de un paciente puede permitirnos hablar sin reparos de sus problemas, aún en la primera sesión, mientras que otros ojos nos pueden decir: "guarde su distancia hasta que yo lo conozca mejor".

Las emociones de tristeza casi de inmediato enrojecen los ojos y los hacen aparecer acuosos. La reacción más común en esta clase de personas consiste en ocultar su rostro tratando de esconder dicha emoción hasta controlarla.

La fatiga es también claramente distinguida en la cara de las personas: el rostro da la impresión de algo flojo y colgante

Vislumbrar dos sentimientos contradictorios en el rostro resulta difícil; sin embargo, aquí prima la experiencia del terapeuta, su sensibilidad.

VESTIMENTA

La vestimenta refleja partes importantes de la imagen que desea dar la persona de sí.

El narcisista que elige usar anillos, reloj grande, pulsera de oro, ropa meticulosamente elegida, corbata de colores vivos, zapatos impecables. La ropa o apariencia llamativa es, probablemente, menos significativa en las mujeres, en razón del entrenamiento a que en este sentido las somete la sociedad.

En el caso de los narcisistas, lo que evitan es demostrar su inseguridad, su ansiedad y un gran vacío interior.

La vestimenta también puede representar posiciones contradictorias. Así, tenemos psicópatas, esquizofrénicos simples, etc., vestidos con ropas que no encajan con el conjunto.

MOVIMIENTOS CORPORALES Y GESTOS

Observar las manos, los brazos, hombros, cuello, abdomen y piernas para obtener una impresión general de la fortaleza física básica del ser humano, de su estilo de vida.

También es importante observar los movimientos y gestos para ver cómo utiliza su cuerpo.

Con frecuencia pasamos por alto las características del caminar de una persona; sin embargo, muchos pueden reconocer el sonido que hace un pariente al caminar.

Los pacientes muy cerebrales parecen tocar apenas el suelo; los que están siempre en el futuro, pensando en lo que debe hacerse, tienden a inclinarse hacia adelante. En las personas depresivas el caminar es lento, y los que caminan aprisa están llenos de exigencias y tensiones musculares, como si tuvieran que terminar hoy día todas las cosas pasadas, presentes y futuras.

Es muy importante observar las manos de una persona cuando habla. Pueden irse hacia adelante y elaborar hábilmente un tema. Pueden demostrar tensión o ser lanzadas hacia adelante, como atacando. Un gesto simple, como colocar la mano sobre la boca, puede tener varios significados: "Estoy pensando", "no sé qué decir", "seré cauto al hablar", etc.

Sería muy conveniente que un gesto determinado significara siempre lo mismo, pero sus significados difieren tanto como las personas. Un gesto que frecuentemente es defensivo es cruzar los brazos sobre el pecho.

Muy poco se conoce con fines psicoterapéuticos acerca del lenguaje del cuerpo en el espacio. Una gran cantidad de significados están asociados al modo de pararse y a la manera cómo uno ocupa y utiliza el espacio vital.

Por ejemplo, pararse derecho significa que uno está alerta y domina el espacio ocupado. Cualquier otro tipo de inclinación significa que uno está utilizando el espacio pero no dominándolo totalmente.

El don del cuerpo posiblemente se relaciona con nuestro potencial dado. Los gestos y movimientos son indicadores mucho más expresivos y sutiles de cómo utilizamos ese potencial.

CUALIDADES DE LA VOZ

La cualidad de la voz es uno de los medios menos comprendidos en su contenido y menos aprovechados terapéuticamente en su real dimensión; sin embargo, es una vía para comprender realmente a una persona.

Por cualidad de la voz nos referimos a todos los aspectos del habla, exceptuando el contenido verbal. Incluye el ritmo, la entonación, los énfasis y todos los matices sutiles que hacen que la voz de una persona resulte única. Los terapeutas que utilizan la cualidad vocal lo hacen como índice para chequear la probable validez de lo que se dijo.

Ya que no todos sabemos que la voz refleja la personalidad de su dueño, existe relativamente poca manipulación consciente de ella.

Una persona que reflexiona profundamente en lo que dice tiende a hablar lentamente, midiendo sus palabras. Lo opuesto lo encontramos en el pensador volátil, que corre entre racimos de palabras, sin detenerse a pensar en lo que dice.

Existe un aspecto claramente interpersonal en la forma cómo se habla; la persona que proyecta sus palabras intenta realmente llegar a los demás. Contrastando con esto se halla aquel sujeto más introvertido cuya voz suena cerrada, como si hablase desde dentro de un barril.

Algunos introvertidos parece que se hablaran a sí mismos, sus voces son monólogos que no salen de la boca. Cada detalle de la voz, el modo dramático como es pronunciada una palabra, es una imagen total de la personalidad.

VER Y ESCUCHAR AL SENTIMIENTO

Para profundizar una relación terapéutica tenemos que aprender a hallar el sentimiento de la otra persona.

El sentimiento se demuestra a través de muchos aspectos que están relacionados entre sí. El rostro muestra una característica emocional más dramática. La voz puede temblar como si el sentimiento se rompiera al formarse las palabras. Los gestos pueden revitalizarse y los ojos enrojecerse y humedecerse rápidamente.

Un problema que se observa en terapeutas sin entrenamiento previo es el de tener una gran dificultad ante el paciente que está por llorar, y en lugar de facilitar dicha emoción la cortan inmediatamente pasando a otro punto o tema, o simplemente le dicen "Ud. es fuerte y no debe llorar".

La angustia también resulta visible; en ella hay un cambio en la respiración, cuya profundidad se torna más restringida; el golpeteo más acentuado del corazón casi puede verse en el pecho.

Una vez más el paciente puede tender a reprimir los perturbadores sentimientos de angustia. El terapeuta puede preguntar:

"¿Qué siente Usted en este momento? No controle nada, realmente ¿qué sucede dentro de Usted?".

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