domingo, 6 de noviembre de 2011

EL SINDROME DE CENICIENTA

O EL COMPLEJO DE CENICIENTA

El síndrome de Cenicienta fue creado por el Dr. Peter K. Lewin en 1976, en una carta al editor de la revista Canadian Medical Association Journal. En él se describe las falsas acusaciones por los niños adoptados, de ser maltratados o descuidados por sus madres adoptivas.

El complejo de Cenicienta fue descrito por primera vez por Colette Dowling, que escribió un libro sobre el miedo de las mujeres a la independencia, como un deseo inconsciente de ser atendidas por otros, basandose principalmente en el temor de ser independiente. El complejo se dice que es cada vez más evidente a medida que la persona envejece.

Colette Dowling intentó definir a las mujeres con este sindrome como motivadas por un deseo inconsciente de ser cuidadas, como consecuencia a un miedo de ser independiente. Este fenómeno puede ser definido como un síndrome se caracteriza por una serie de motivaciones específicas o causas. Dowling identifica sólo una de las motivaciones, mientras que el síndrome es en realidad una combinación de muchas motivaciones, que son en sí mismas características que conforman un complejo.

Nomenclatura

Este complejo lleva el nombre de la Cenicienta, popularizado por la película de The Walt Disney Company del mismo nombre. Se basa en la idea de las mujeres que retratan en la historia, por ser hermosas, elegantes y amables, pero que no pueden ser personajes fuertes ni independientes, y que debe ser rescatadas por una fuerza externa, por lo general un hombre (por ejemplo, el Príncipe).

Fuente: Wikipedia

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EL COMPLEJO DE CENICIENTA

Veinticinco años después de haber sido escrito he leído sin tropezar El complejo de Cenicienta. El miedo de las mujeres a la independencia de Colette Dowling. Su autora era periodista free lance y feminista separada. ¿Por qué miedo a la independencia en una mujer independiente?

La tesis de Dowling inspirada, como es común, en su propia experiencia alude al hecho de que mientras los hombres han recibido una instrucción para desarrollar un afán, las mujeres han interiorizado la misión de instalarse en un modelo predeterminado. Y acomodarse a él. Y acomodarlo.

Efectivamente la mujer ha cargado con los trabajos de limpieza y aseo del hogar, de aseo y limpieza de los niños, ha fregado y ordenado los armarios, ha planchado, cosido y doblado las ropas. Ha realizado y sigue realizando en altísima proporción el "trabajo sucio" para dar primor al domicilio conyugal.

Pero "trabajo sucio" no ha sido incompatible con un relativo grado de comodidad. De bienestar psicológico en relación a las tensiones que el varón ha afrontado pagando facturas o debiéndolas, respondiendo a las órdenes del jefe o sorteándolas, tratando de ascender en el trabajo o sufriendo el pánico al despido. Entre una y otra posición discurre la diferencia entre guardar la vida y ganarse la vida. El primer caso alude al abroquelamiento y el segundo al combate. De esta experiencia belicosa se aprende la imposibilidad de embobarse mientras para repetidas generaciones de mujeres la suprema finalidad fue la boda.

Colette Dowling pasó varios años separada y a cargo de tres niños a los que alimentar, vestir, educar y distraer. En ese periodo se desenvolvió con independencia pero después, cuando formó otra pareja, dejó de ganar dinero y recobró el estatus dependiente. ¿Un vicio? ¿Una vocación?
Desde la vecina del quinto hasta Simone de Beauvoir, millones de mujeres darían testimonio de esta tendencia ancilar o cenicienta. Por esto, tan conocido o reticente, la obra de Dowling se ha convertido en un clásico y aún rozada por los años ha traspasado los importantes transtornos históricos del final del siglo XX, especialmente conmocionadores en la historia de la mujer. De ahí que el libro resuene y emocione.

Fuente: http://www.elboomeran.com/blog-post/11/914/vicente-verdu/el-complejo-de-cenicienta/

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Cómo superar el síndrome de Cenicienta

El romanticismo es positivo, sin embargo, la obsesión con la perfección puede ser el principal obstáculo a la hora de encontrar el amor, sencillamente porque cualquier chico tiene defectos. En las comedias románticas de Hollywood disfrutamos de un final feliz que se produce casi por arte de magia. La vida, como sabes, es diferente.

Príncipes azules hay pocos -por no decir ninguno- pese a que en la infancia creciste con cuentos como Cenicienta, Bella y Bestia o Blancanieves. Permanecer atada a la espera de un príncipe azul muestra en el fondo un miedo a comprometerte con otra persona, miedo a que un chico pueda conocerte tal y como eres. Esta actitud también muestra temor a que el chico que has esperado durante tanto tiempo pueda decepcionarte.

Del mismo modo, deben superar el síndrome de Cenicienta todas aquellas chicas que se sienten incompletas o infelices por no haber encontrado una pareja. Lo cierto es que la felicidad no aumenta por tener a un chico al lado, sino que la fuente del bienestar nace de uno mismo. Sin embargo, existen algunas chicas que cuando van a cumplir los 30 años se obsesionan con su soledad y tienen miedo de no encontrar a alguien con quien compartir su vida.

Lo cierto es que siempre debes aprender a ser feliz en base a lo que tienes, es decir, debes aceptar tu realidad para no frustrarte, puesto que cada situación tiene sus puntos negativos y también positivos, por tanto, sus ventajas o inconvenientes. Por ejemplo, una persona que no tiene pareja puede disfrutar de mayor autonomía a la hora de volcarse en sus relaciones de amistad.

Para superar el Síndrome de Cenicienta debes ir más allá del amor ideal para poder centrarte en una relación real, y aceptar el mundo tal y como es.

http://www.comoconquistarlo.com/consejos/como-superar-el-sindrome-de-cenicienta.html

Síndrome de Cenicienta. En primer lugar diferenciaremos el síndrome definido por el Dr. Peter K. Lewin, del Hospital Pediátrico de Toronto, que se relaciona con las falsas acusaciones de niños adoptados hacia sus madres adoptivas de ser maltratados o descuidados. Nosotros trataremos el Complejo de Cenicienta que definió Colette Dowling en su libro de igual nombre y que trata de una actitud que puede atribuirse a determinadas mujeres, cuando su objetivo vital se idealiza con la llegada de un hipotético "príncipe azul" que les aporte un cambio real en su vida. Es posible que en esa búsqueda interminable se vuelvan extremadamente exigentes con el amor y con la perfección de quienes deben ser sus parejas. En realidad se trata de un miedo a la independencia, como un deseo inconsciente de ser atendida o que las decisiones importantes sean tomadas por el "príncipe azul".

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SINDROME DE CENICIENTA: tratar que un pie encaje en un zapato que no corresponde.





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