viernes, 6 de enero de 2012

EL SABER OCUPA LUGAR Y DEJA HUELLAS EN NUESTRO CEREBRO

Artículo Neurociencias:

Las dendritas, las bellas durmientes de nuestro cerebro.

Dr. Nse. Carlos Logatt Grabner

El aprender habilidades como un deporte, baile o un idioma requieren de un prolongado tiempo de práctica para dominarlos. Pero una vez grabadas en el cerebro, dichas capacidades ya nunca desaparecerán por completo, incluso después de un desuso prolongado.

Aunque pasen muchos años no deja de sorprendernos la velocidad con que recordamos unos complejos pasos de baile que ya creíamos olvidados para siempre. Este fenómeno también se da en ciertos sucesos de la memoria declarativa, que se encarga de almacenar los recuerdos relacionados con los hechos y vivencias acumulados a lo largo de la vida.

Cada nuevo aprendizaje produce un cambio permanente en el sistema nervioso, persistiendo el mismo de manera parcial, aun cuando el conocimiento adquirido parezca haberse olvidado con el transcurso del tiempo, algo que se conoce como mecanismo de ahorro.

Según se sabe hace tiempo, todo aprendizaje implica una modificación en la intensidad de la transmisión de los impulsos nerviosos a nivel de la sinapsis, que es el lugar en el que se produce el contacto entre neuronas, algo que se denomina plasticidad sináptica.

Esto significa que la intensidad con que se transmiten las señales entre dos neuronas se refuerza con el uso repetitivo y se debilitan con el desuso.

Para demostrar cuál es el mecanismo sobre el que se sustenta el ahorro, el doctor Mark Hübener, director del grupo de trabajo sobre desarrollo del sistema visual del instituto Max Planck de Neurobiologia de Martinsried, desarrolló un estudio con ratones a los cuales se les realizaron modificaciones genéticas.

Luego exploraron sus espinas dendríticas con un microscopio de fotones que permitía observar las modificaciones que estas presentaban en el tiempo. Las espinas dendríticas son minúsculas eventraciones situadas en la superficie de las dendritas neuronales. Cada una de estas espinas se comunica a través de una sinapsis con el botón terminal axónico de otra neurona.

Cuanto mayor es el tamaño de la espina dendrítica, esta puede intercambiar mayor cantidad de impulsos eléctricos. Lo que varía entonces según el grado de estímulos que recibe una neurona, es el tamaño de sus espinas dendríticas de acuerdo a si su uso es intensivo o no.

La secuencia seria entonces la siguiente:

1.- Antes del aprendizaje no hay espinas dendríticas.
2.- Con el inicio del aprendizaje se forman nuevas espinas dendríticas que se conectan con axones de otras neuronas.
3.- Con el desuso el tamaño de las espinas disminuye mucho aunque no desaparecen del todo.

El cerebro entonces no destruye la sinapsis en desuso sino que prefiere mantenerlas tal como si fueran bellas durmientes por el tiempo que sea. Si al cabo de años nos decidimos por volver a montar en bicicleta ya no deberemos aprender de cero a mantenernos en equilibrio sino tan solo deberemos despertar a las bellas durmientes.

Parece entonces que el saber en el cerebro si ocupa lugar y de forma permanente.

El aprendizaje es clave en el desarrollo humano y un derecho de todos, por ello desde la Neurosicoeducación buscamos que en todos los ámbitos de nuestras vidas se incluya aquel que nos permite crecer como mejores personas, para que deje huella en nuestros cerebros, vidas, sociedades e historia.

Dr. Nse. Carlos Logatt Grabner
Presidente Asociación Educar
Creador de la Formación en Neurosicoeducación y Neurosicoentrenamiento dictada en español e inglés.
Director de los talleres de: Neurobiología del Aprendizaje - Universidad Nacional de la Plata.
Titular de la cátedra: Marketing III - Neurosicomarketing de la Licenciatura en Marketing - Universidad Maimónides.
LinkedIn: http://ar.linkedin.com/in/carloslogatt

Asociación Educar
Ciencias y Neurociencias aplicadas al Desarrollo Humano
www.asociacioneducar.com

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