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miércoles, octubre 24, 2018

DÍA 297: SER HONESTO

El ingeniero Leandro Guido, argentino en un intercambio con Europa, entró en una estación del metro de Estocolmo, Suecia.
Allí notó que había, entre muchos molinetes normales y comunes, uno que daba paso libre gratuito. Entonces le preguntó a la vendedora de ticket el porqué de aquel molinete permanentemente libre para pasar y sin ningún agente de seguridad en las cercanías. La dama, entonces, le explicó que ese paso estaba destinado a las personas que, por cualquier motivo, no tuviesen dinero para pagar su pasaje.
Incrédulo, acostumbrado a la manera de Argentina, no pudo evitar hacerle la pregunta que, para él era obvia (de la viveza criolla): - ¿Y si la persona tuviese dinero, pero simplemente no quisiese pagar?
La vendedora entrecerró sus ojos azules y con una sonrisa de pureza sobrecogedora, le respondió: - ¿Pero por qué haría eso?
Sin poder acertar una respuesta, el ingeniero pagó su pasaje y pasó por el molinete, seguido de una multitud que también había pagado por su ticket.
El paso libre continuó vacío.

La honestidad es uno de los valores más liberadores que un pueblo puede tener.

Una sociedad que ha logrado transformar ese valor en algo natural, está en un estadio de desarrollo, sin duda, superior.

Eso es educación y comenzar desde las casas, en la edad temprana.

Porque si eres honesto, también lo serán tus hijos… Su mundo cambia cuando usted cambia.

El vocablo honestidad proviene del latín honestitas (honor, dignidad); es la virtud que caracteriza a las personas por el respeto a las buenas costumbres, a los principios morales y a los bienes ajenos. Es la acción constante de evitar apropiarse de lo que no nos pertenece.

Cultive este valor y transmítaselo a sus hijos, a sus nietos, a sus alumnos, a la sociedad.

Nuestro mundo cambia cuando tú cambias.

Hagamos de la honestidad y buena fe un hábito.