miércoles, 2 de septiembre de 2009

GESTALT Y RELACIONES AFECTIVAS

En mi experiencia profesional y profundizando en la terapia gestalt estoy convencido que es un enfoque comprometido y eficaz, también en el tratamiento de pacientes con dependencia emocional, ya que incide en el desarrollo de la consciencia, el darse cuenta, de una forma global, asistiendo a los procesos mentales, y dando permiso a la expresión emocional para trabajar experiencialmente con ella e integrando el cuerpo desde lo más instintivo a lo no-verbal, pasando por lo fisiológico. La consciencia es pues la integración de todo esto, incluida la intuición, no sólo la dimensión racional.
Nos focalizamos en la vivencia presente, aquí-ahora, más que en el discurso intelectual “acerca de” uno mismo, de modo que el desarrollo de una atención integral es lo que va a poder actualizar la propia experiencia, aportando claridad.
Además existe una amplia concepción de la responsabilidad sobre los propios actos, las decisiones, pensamientos o hasta evitaciones. La enorme oportunidad que esto ofrece es la del propio potencial para afrontar nuestras necesidades y nuestro deseo, por lo que se busca recuperar la responsabilidad sobre nuestra vida, sin distorsionarla culpándonos o culpando al mundo.
Integramos los aspectos mental, emocional, corporal y social de una persona en la experiencia presente, aportando un sentido más amplio a lo que ocurre. Esta totalidad, mayor que la suma de las parte (significado del término gestalt. ) es básica en el enfoque.
No juzgamos las emociones de positivas o negativas. El enfoque tampoco “quita de encima” una idea molesta o un comportamiento inoportuno sino lo escucha. No se evitan los temores, más bien se atraviesan. No se pretende solucionar compulsivamente las crisis, sino que se experimentan hasta que aparezca el mensaje y la oportunidad que encierran. Resumiendo lo anterior puedo asegurar que es el respeto por cualquier manifestación del ser ,y la confianza en que hay un sentido en eso, es la fuente principal de integración.
Dependencia emocional y gestalt..-
Personalmente manejo la temática de la dependencia emocional así como la dependencia a sustancias psicoactivas y alcoholismo y considero que dentro de las escuelas psicológicas que han aportado en el concreto trabajo con dependientes, ( de toda `índole) gestalt es una que considero con más características “nutritivas” poniendo un especial acento en lo concerniente al desarrollo de la consciencia, así como a la actitud y la implicación del terapeuta.
Hay que recordar que nos encontramos frente a problemáticas revestidas de cierta urgencia por lo angustiosa que resulta para los pacientes vivir de este modo (conflictos de convivencia y problemas de salud).
Además, existe una acentuada disociación entre los actos y el discurso del dependiente. Así para la terapia Gestalt el “quiero, pero no puedo” bien puede leerse como un “quiero y no quiero”, lo cual nos pone más en la pista de necesidades en conflicto, falta de consciencia y ambivalencia.
Por ello para cambiar lo que se hace, se piensa o se siente por algo distinto se debe percatar antes con detenimiento de su posición. (darse cuenta de para qué se está donde se está, de para qué sirve, de cómo se siente uno, de qué está evitando o qué no se permite o qué idealización persigue o cuál es su motivación legítima o lo que fuere,) , de lo contrario solo se ampliará la sensación dependiente del “dime qué he de hacer”. Lo cual es inverso a la necesaria responsabilidad de ir descubriendo los propios conflictos y necesidades para luego decidir libremente qué se quiere o no hacer al respecto.
Aquí, los terapeutas somos como un acompañante en el proceso, y no un director de acciones oportunas, ya que esto supone responsabilizarse del paciente más allá de lo recomendable si nuestro objetivo es trabajar con su dependencia en dirección al auto-apoyo.
Es necesario tomar en cuenta, como en el caso de adicciones de tipo convencional, las recaídas como parte del proceso curativo. El o la paciente dependiente necesitará volver a sensibilizarse con su propio cuerpo, con sus emociones y sus pensamientos, con los demás, a la vez aprender a tolerar y elaborar el sufrimiento -y el placer- que eso le genere. Probablemente sobrevendrán crisis, pero no serán algo “negativo” a resolver arrebatadamente, sino algo a contener, a guiar y a apoyar para que sea capaz de experimentarse en ella sin escaparse una vez más. La presencia del terapeuta en esos momentos, su empatía, su escucha o su mirada son fundamentales para el paciente proporcionando permiso a lo genuino y limitando lo neurótico o toxico.
Cada persona tiene su ritmo y su tiempo por lo que no hay que estar empeñados en el cambio, de modo que pudiera forzarse. Es válido tomar el pulso a la motivación, lo que no es otra cosa que detenernos a darnos cuenta de cuáles son sus necesidades, qué hace para satisfacerlas (ciclo de la experiencia), y en qué medida lo consigue o no (gestalts inconclusas que reaparecerán).
En el estilo de vida dependiente encontramos un claro ejemplo de necesidades no satisfechas, que crea una adicción compulsiva y ansiosa.
En el caso especifico del dependiente emocional, el paciente “depende” de las emociones de otros, del control y también por esto manipula como una manera de conseguir lo que “cree” necesitar, espejeándose a través de otros.
Estos pacientes vienen de un sistema familiar que desarrolló conductas mal -adaptativas para protegerse. Así, la sobreprotección, creó en ellos una falsa responsabilidad por la inseguridad de los demás, llevando así a la persona sobre protectora a realizar acciones por otros como mentir, negar, proveer aun cuando no se tenga la edad para esto. Controlar, ejerciendo en otros el poder,, queriendo lograr cambios en las personas de su interés, ejerciendo este control de diferentes maneras, usando el silencio, chequeando, corrigiendo, retando, etc. Rescatando, sacando de problemas a los demás aun cuando las personas no tengan nada que ver con las circunstancias o el problema en si. Con límites inexistentes, renunciando a las propias inseguridades, diciendo un “si” cuando en realidad quieren decir un “no” a las cosas a pesar de su necesidad o deseo. Con una bajísima autoestima por miedo al rechazo y al abandono, por lo que están dispuestos a hacer o a dejar de hacer cosas para agradar a otros o que no les abandonen y tolerando y aguantando lo intolerable.
Concretamente y clarificando, el dependiente emocional tiene el pensamiento o creencia de su responsabilidad absoluta por los actos, sentimientos, acciones e incluso destino de otros. Ansía compasión y sentido de culpa al no poder remediar un problema conductual específico de otro. Siente displacer en forma de rabia cuando su acción resulta ineficaz para solucionar el problema ajeno. Hace lo que en realidad no se debe ni se siente pero que se toma como obligación o favor hacia otro que lo considera necesario. Tiene sentimientos de serenidad cuando uno se prodiga hacia la solución de un problema ajeno y sentimientos de tristeza cuando no se logra el objetivo intentado.
Por todo lo expuesto el aprender lo que se desconoce será un objetivo substancial del tratamiento encaminado a retirar obstáculos para que el dependiente se permita ser quien sabe que es y descubrirse en la adquisición de nuevas potencialidades.
Debemos, alentar al descubrimiento antes que a dar soluciones ( tanto desde un rol autoritario y profesional, como desde un papel de “salvador”. ).
No es extraño que el paciente quiera que le digamos cómo cambiar, qué tiene que hacer. A veces esto significa que ha llegado el momento para el cambio. Entonces la orientación o hasta el consejo es válido Sin embargo es necesario detectar si no solo es un modo de evitar la experiencia presente con nuevas idealizaciones o motivaciones ajenas.
Es importante tomar conciencia que el cambio tiene su propio tiempo y no fantasear empujándolo si el momento no ha llegado. Lo importante es que la atención y la energía sean puestas aquí-ahora, que es donde únicamente se puede realizar el tratamiento.
Por eso, y resumiendo y a manera de conclusión el tratamiento terapéutico de enfoque gestáltico en pacientes afectivo – dependientes estará orientado a una toma de conciencia de la forma en que ha perdido su identidad y responsabilidad y a asumir como propio lo que ha manejado como ajeno. Será importante trabajar sobre la autoestima, por la perdida de identidad por ligarse a problemas que no le pertenecen.
Será necesario revisar también la manera en que se dieron las primeras relaciones interpersonales establecidas en la vida (los primeros vínculos afectivos con los padres y hermanos) para llevar a la persona a tomar conciencia de los patrones que usa y de la forma en que se relaciona. Así fortaleceremos su auto dependencia creando la base para establecer un sistema más sano de relaciones interpersonales, madurando, pasando del apoyo ambiental al auto apoyo. Perls manifestaba que el “crecimiento de las personas depende de la capacidad que tengamos para ser independientes y procurarnos el apoyo requerido, sin embargo, negar que necesitamos también del apoyo de los demás no conduce tampoco a la madurez”.

Por: Lic. Manuel Alberto Saravia Oliver