martes, 15 de septiembre de 2009

PSICOTERAPIA BIOCOGNITIVA

PSICO-TERAPIA BIOCOGNITIVA: LOS PROCESOS MENTE-CUERPO Y SUS BIOSIM-BOLOS CULTURALES

Mario E. Martínez
(EE UU)
Institute of Biocognitive Psychology

La teoría biocognitiva presenta un modelo en el cual la cognición y la biología se desarrollan en un contexto cultural. Desde la infancia los pensamientos forman creencias, y las emociones funcionan como respuestas biológicas de acuerdo con los dictados culturales que conceptualizan el aprendizaje mente-cuerpo. Se va creando un tejido inseparable de cognición y biología que genera una metamorfosis donde el símbolo que representa una creencia y sus emociones correspondientes, convergen en un biosímbolo. Esta transición ocurre en un contexto cultural donde la mente y el cuerpo son inseparables y su comunicación es recíproca. Propongo que en ese tiempo-espacio biosimbólico, la cognición es biocognición; la cultura es biocultural; y la información se expresa en un campo de bioinformación.
Pero debo aclarar que la biocognicion no se desarrolla unilateralmente. Los biosímbolos van moldeando la biocognición en un espacio de bioinformación dirigido por lo que llamo editores culturales: las autoridades que trasmiten los dictámenes de la cultura. Inicialmente, los editores
culturales (maestros, padres, etc.) tienen más poder, conocimiento, y persuasión que el individuo, lo cual produce biosímbolos editados en una danza de participación receptiva.
Argumento que las sensaciones, las emociones y los pensamientos, son coautores en un tejido inseparable de bioinformación que abarca desde las células hasta los procesos concientes. Consecuentemente, la biología y la cultura son coautores de los biosímbolos que percibimos como realidad. Este modelo incluye grados con linealidad manifestados en una secuencia que aparenta ser biológica sin cognición, y grados sin linealidad manifestados en una espontaneidad que aparenta ser cognitiva sin biología. Es decir, cuando se integra lo somático con lo psíquico y lo mecánico con lo dinámico, nos libera de la fragmentación cartesiana que continúa imponiendo causalidades, exclusivamente físicas o psicológicas, a las ciencias de la vida.
Cuando consideramos que la biología y la cognición coemergen en una biocognición, y que esa biocognición es un conglomerado de biosímbolos en contextos bioculturales, podemos comenzar a elucidar como las creencias culturales afectan la biología en los portales nerviosos, inmunológicos y endocrinológicos. En este tratado intento explicar como es posible que la compasión pueda gatillar anticuerpos (inmunoglobulina tipo A); como la humillación libera productos pro inflamatorios (interleuquinas); y porque el modelo convencional del estrés y del sistema inmune son insuficientes para abarcar la complejidad de los procesos mente-cuerpo.
El modelo biocognitivo presenta una metodología clínica que integra la psiconeuroinmunoendocrinología, la antropología cultural, la neurociencia, y la psicología contemplativa, para identificar las causas de la patología y las causas de la salud sin fragmentar la mente y el cuerpo, y sin excluir su historia cultural. Esa participación interdisciplinaria ofrece una meta teoría y práctica que permite confrontar los biosímbolos patológicos creados en ambientes poblados por editores culturales tóxicos. La biocognición ofrece una brújula biosimbólica para navegar la danza receptiva que nos identificó sin nuestro permiso, y así poder rebelarnos contra los patrones de indefinición que aprendimos de los editores culturales.

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