domingo, 2 de mayo de 2010

TERAPIA DE FAMILIA EN GESTALT

Riña familiar

Satir y Shostrom distinguen cuatro tipos básicos de roles manipuladores, cada uno de ellos con innumerables variaciones y combinaciones:

1) APACIGUADOR: Pacificar, suavizar las diferencias, ser simpático, protector, defender tiernamente a otros, encubrir, disimular. "Oh, no es tan malo, realmente", "Estamos básicamente de acuerdo".

2) EVASIVO: Estar tranquilo, simular que no entiende, cambiar de tema, aparentar debilidad, aparentar desamparo. "No puedo remediarlo", "No lo escuché".

3) INCULPADOR: Juzgar, intimidar, comparar, quejarse. “Siempre es tu culpa", "Tú nunca...", "¿Por qué no...?"

4) PREDICADOR: Instruir, recurrir a la autoridad exterior, "Tú deberías...", "Tú debes..." demostrando que está en lo cierto mediante explicaciones, cálculos, empleo de la lógica, etc. "El doctor Spock dice...", Lo que realmente estás haciendo es..."

Forme grupos de 4 ó 5 personas, equilibrados en la medida de lo posible. Quiero que rápidamente formen una "familia". Imaginemos que son una familia, y decidan quién es la madre, padre, hijo, hija, y conserven estos roles familiares a lo largo de todo el experimento.

Comiencen representando el rol manipulador (identificados con números en los párrafos anteriores) según lo indica la primera línea de la tabla que aparece más abajo, durante unos cinco minutos. Después de ese lapso, mire al número siguiente de la columna y juegue ese rol los siguientes cinco minutos, y así sucesivamente. Por ejemplo, en los primeros cinco minutos, la madre será apaciguadora (1), el padre inculpador (3), etc. En los siguientes cinco minutos, la madre será evasiva (2), el padre predicador (4), etc.

Cuando le corresponda ser un inculpador, comience culpando: "Mami, por tu culpa tengo malas notas este semestre, porque no me despertaste en las mañanas". "No te importa nada de lo que yo hago". Invente los problemas que quiera y abandónelos cuando quiera cambiar hacia otra situación. No espere que alguien deje de hablar, las discusiones no son así. Invierta mucha energía en este ejericio y disfrútelo. Si usted es un inculpador o un predicador, no permita que el evasivo se retraiga y lo eluda, desafíelo. Asegúrese que tenga que eludirlo activamente. Bien. Adelante, y a jugar el rol asignado en la primera línea durante cinco minutos...

(Después de los cinco minutos.) Deténganse ahora y pasen al rol siguiente... (Repita esto hasta que cada persona haya jugado los cuatro roles indicados en la tabla.)

Terminen ahora y disfruten del silencio durante un rato. Cierren los ojos y, en silencio, reflexionen sobre los últimos 20 minutos... ¿Cuál de los cuatro roles le resultó más sencillo y cuál fue el más difícil?... ¿Cuál de los roles fue el más cómodo y le pareció más espontáneo o enérgico?... ¿En qué rol se sintió menos cómodo, rígido y tenso?... Ahora, respecto de los otros miembros de su "familia", ¿cuál cree que fue el rol más sencillo y más difícil para cada uno de ellos?... Dediquen ahora unos cinco minutos para la discusión del tema con los demás miembros de la "familia"...

Ahora quiero que cada persona represente el rol que le resultó más fácil durante un par de minutos...

Ahora quiero que cada uno de ustedes interprete el rol que les resultó más difícil durante un par de minutos...

No es accidental que algunos de estos roles sean más sencillos para usted que otros. Algunos son más sencillos porque usted aprendió a jugarlos muy bien y le resultan familiares. Otros modos de manejar a otros le resultan más difíciles porque no los empleó tanto. De modo que ahora quiero que discutan hasta qué punto ve expresadas en estos roles sus propias características cuando se trata de relacionarse con otros. De las muchas maneras de interpretar estos roles, ¿cómo se expresó a sí mismo y cómo se expresaron los otros a ellos mismos? ¿Qué impresiones tienen los otros a consecuencia de esta experiencia? Discutan esto durante unos cinco o diez minutos...

Quisiera ahora mencionarles algunas cosas respecto de este experimento. Comencé pidiéndoles que representaran un extraño rol. Y, sin embargo, mientras se compenetraron con el rol, descubrieron algo referente a ustedes mismos; algo que de algún modo cobraba realidad: la manera en que evitan la confrontación directa y honesta con otra gente. Dentro de cada uno de estos cuatro roles básicos hay centenares de variaciones y cada uno de ustedes también puede descubrir su propio estilo personal de interpretar un rol particular. Una persona elude hablando entre dientes de modo que nadie pueda oírla, otra elude estando ausente, mirando a otro lado, otra elude quedándose quieta, siendo olvidadiza, o hablando constantemente. Cuando se observa a usted mismo en su comportamiento diario, puede notar que recurre a diferentes estilos o hasta llega a jugar roles muy diferentes con distinta gente significativa en su vida. Puede que usted eluda a su padre, culpe a su madre, calme a su novia, etc. Es muy rara la persona tan completamente limitada en un solo rol que tenga que recurrir a él en su trato con todo el mundo. Pruebe este mismo experimento con su verdadera familia y vea qué puede descubrir.

Espero que haya obtenido experiencias concretas de la amplia variedad de estilos de manipulación que son posibles observando a los otros miembros del grupo, de modo que puede empezar a darse cuenta cuando alguien intente manejarlo. Inculpar y predicar son roles más abiertos y activos, y evadir y apaciguar son más pasivos, pero todos los roles presionan a responder de determinada manera. Todos estos roles son también maneras de evitar un contacto honesto, maneras de no manifestarse abiertamente y de no asumir la responsabilidad de lo que quiero o exijo de los demás.

Si tengo una diferencia o disputa con otra persona, la única manera de resolverlo es ésta: 1) expresar claramente qué es lo que siento, qué es importante para mí y qué quiero de él. 2) Prestar atención a los sentimientos y exigencias de la otra persona. 3) Llegar a algún tipo de acuerdo o solución, o decidir ir al encuentro de mis deseos y necesidades con alguna otra persona cuyos sentimientos y preferencias sean más compatibles con los míos. La mayoría de la gente no está dispuesta a llegar a un acuerdo ni a apartarse de esa persona y buscar alguna otra con quien ser más feliz. La mayoría de la gente está atrapada en su propia red y pide algo a otra persona que no está dispuesta a conceder eso. El inculpador continúa en su intento de obligar a otra persona a hacer lo que él quiere con "Usted debería hacerlo, y está equivocado si no lo hace". El predicador trata de demostrar que usted debería hacer las cosas de esa manera. El evasivo obliga a otros a hacer las cosas para él porque es "incapaz" de hacerlas él mismo, y el apaciguador interrumpe una confrontación abierta que podría llevar a una exposición real de la disputa y a la terminación de sus otros manejos elusivos. Una confrontación honesta pone en peligro el statu quo y, con frecuencia, es dolorosa y molesta, pero la alternativa es una disputa interminable y una serie de manejos destructivos e insatisfactorios. Cuanto más se dé cuenta de lo que realmente está ocurriendo en sus disputas y conflictos, estará en mejores condiciones de aclarar la confusión y de comunicarse todo lo directamente que sea necesario como para descubrir los verdaderos problemas.

Los experimentos que vienen a continuación lo ayudarán a reconocer algunos aspectos básicos de la comunicación. En ellos quiero que tome conciencia de lo que ocurre cuando experimenta una clase particular de interacción verbal. Reúnase con otra persona y siéntese frente a ella. (O forme grupos de 4 a 6 personas integrados por varones y mujeres en igual cantidad.) Les pediré que se hablen según reglas que restringen su vocabulario al empleo de cierta clase de palabras y frases. Quiero que noten cómo se sienten mientras utilizan esa cierta clase de frases y qué vivencia al ser el destinado de las mismas. También tome conciencia de su compañero mientras utiliza esos distintos modos de comunicación. Quiero que descubra cómo su interacción con otra persona es alterada por distintas clases de mensajes. Mientras vivencia esos distintos modos de hablar quiero que sea particularmente consciente del grado y cantidad de comunicación verdadera que existe: ¿hasta qué punto está haciendo darse cuenta a otra persona de lo que usted se está dando cuenta y hasta qué punto está en condiciones de comprender lo que la otra persona experimenta? ¿Hasta qué punto se siente conectado con esa otra persona y comprometido con su experiencia?

Comiencen a hablar sin ningún tipo de restricciones por espacio de unos tres minutos, a fin de descubrir algo respecto de su manera habitual de comunicarse. Hablen de lo que quieran, de la manera que quieran. Dense cuenta de lo que habla cada uno de ustedes, cómo hablan y cómo se sienten mientras lo hacen...

Ahora repasen en silencio esa conversación. ¿ De qué se daban cuenta durante ese tiempo? ¿Qué notaron respecto de su comunicación?... ¿De qué habló cada uno de ustedes?... ¿Cómo habló? ¿Realmente se hablaron uno al otro o se sentaron y cambiaron palabras?... ¿Se miraron mayormente a los ojos o, en cambio, evitaron mirar a su compañero mirando por la ventana?...

Fuente: El Darse Cuenta de John Stevens

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