lunes, 7 de noviembre de 2011

EL SINDROME DE LA BELLA DURMIENTE

No se llama exactamente así, su nombre real es síndrome de Kleine-Levin, una enfermedad rara de la que se desconoce su tratamiento y que se da en adolescentes. Se conocen alrededor de mil casos de personas que la padecen en todo el mundo. Los síntomas se reflejan en la pérdida de lucidez, el sueño se apodera del cuerpo. Puede estar plácidamente dormida en la cama durante dos o más semanas.

Louisa Ball, de 15 años, padece la enfermedad. Cuando se sume en un profundo sueño, como si de la Bella Durmiente se tratase, no hay nada que la despierte. Después de unos cuantos días puede mostrar una cierta lucidez. Es cuando sus padres aprovechan para darle de comer y llevarla al baño. Hay que aprovechar el tiempo, ya que al cabo de pocos minutos vuelve a quedarse profundamente dormida.

Los amigos de Louisa saben cuando la enfermedad activa un nuevo ataque sobre la niña. Ven como se desorienta y se pone irritable. Deja de hablar y no quiere atender a nada de lo que le rodea. Es el momento de llevarla a la cama.

No existe aún ningún tratamiento para esta enfermedad. Según explicó el Dr. Emmanuel Mignot, director del Centro de Narcolepsia de la Universidad de Stanford, la causa puede estar en una infección viral que afecta al centro del sueño de adolescentes y que se prolonga durante años. Dice también que puede existir una predisposición genética que activa la enfermedad en determinadas personas. No se conoce con certeza la causa y tampoco se sabe porque desaparece.

La enfermedad no tiene nada que ver con la narcolepsia, que produce un gran cansancio en las personas que la padecen. Ésta afecta durante toda la vida a los enfermos, que pasan largos periodos de tiempo durmiendo.

Fuente: http://medios.batiburrillo.net/2010/02/05/el-sindrome-de-la-bella-durmiente.html

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¿Quién no ha querido pasarse todo un sábado o domingo -o incluso una semana- durmiendo sin parar? Louisa lo hace, pero en contra de su voluntad.

Louisa, una joven británica de 15 años, sufre un raro trastorno por el cual puede pasarse semanas sin despertarse. Es el síndrome de Kleine-Levin, una enfermedad relativamente nueva -y desconocida- ya que fue descubierta en 2008.

Los primeros síntomas que mostró Louise -a quien su familia llama, cariñosamente, Bella Durmiente- fueron los típicos de una gripe ya que se encontraba cansada, con sueño y sin ganas de levantarse de la cama. La cosa no mejoró, los días pasaban y Louise no mostraba mejoría. Es más, se quedaba dormida en clase o durante los exámenes.

Louise comenzó a visitar médicos y hospitales, pero nadie sabía decirle qué le pasaba. El cansancio aumentaba y ya apenas podía salir de la cama, donde dormía casi un día entero del tirón. Además, cuando se despertaba Louise no recordaba nada de lo que había pasado. Como decían sus padres, más que dormir la joven hibernaba.

Louise sigue sufriendo los aspectos negativos de este síndrome a la espera de que la Medicina encuentre una cura para las personas con Kleine-Levin.

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EL SÍNDROME DE LA BELLA DURMIENTE

Por Marco Aurelio Rodríguez

El sobresaltado condicionamiento de todas nuestras metas dirigidas al encuentro especial con el "otro ideal", aquel que aportará ilusión y sentido de confianza a nuestro ser, conforma lo que se conoce con el nombre de "complejo de Bella Durmiente". El sentimiento de identidad personal, para estos seres que vadean un proyecto de vida independiente, estaría ligado nada más que a encontrar esa relación idílica y a mantenerla en un presente tenaz, como el sueño de cien años de la Bella Durmiente.

Es la etapa más vulnerable de los reinos humanos. La ensoñación, cual mecanismo fustigador de un ideal, transforma cualquier maleficencia externa en motivos para emprender la singular aventura de acomodar -ego-inocencia mediante- un refugio de asombrosa castidad. El sueño de belleza eficaz es la defensa contra ogros y brujas que representan la visión altanera de lo real.

Claro, a veces el príncipe no llega. O pasa de largo.

En todo caso, el deber es mantener la impasibilidad del sueño a como dé lugar, inventarse paisajes de resguardo, fábulas de radiante expectación. Desde su cama bordada de oro y plata (del cuento tradicional infantil), la princesa herida, dormida, da a luz su ensueño mágico: atrapa y se adueña de su entorno más inmediato. "El viento cesó y ni una hoja volaba". Recordemos que, siguiendo la ficción, la muchacha había pinchado su dedo con el eje de un telar que mantenía una viejecilla en una buhardilla del castillo, episodio lleno de simbolismos de paradojal distancia. La fatalidad del hilo se (des)enreda en el huso, seña fálica.

El trauma es el proceso de dejar de ser niña y no querer hacerlo. "Péndulos y relojes repiquetearon hasta que su cuerda se acabó. El tiempo parecía haberse detenido realmente. Alrededor del castillo, sumergido en el sueño, empezó a crecer como por encanto, un extraño y frondoso bosque con plantas trepadoras y espinosas que lo rodeaban como una barrera impenetrable. En el transcurso del tiempo, el castillo quedó oculto con la maleza y fue olvidado de todo el mundo".

El "complejo de Bella Durmiente" da lugar a un autismo hermoso. Pasivo, si la languidez se adueña de la vida y la convierte en una fábula dormida (¡ah, el título francés "La Belle au Bois Dormant"! -La Bella de los Bosques Dormidos). Activo, si -como lo manifiesta su efervescencia en nuestros días- hay cirugía plástica de por medio, para así mantener el disfraz de princesa en un festín continuo (como lo hace la caja funeraria de la televisión).

A veces se olvida al príncipe y las circunstancias en que éste regresa.

Hay una variante europea de la Bella Durmiente especialmente realista. Un rey se encuentra con una muchacha impasible, que no reacciona: "De esa forma encontró a Talía. Su belleza le cautivó de tal forma que no pudo evitar acostarse con ella. Tras ello se fue y olvidó su aventura. Nueve meses más tarde Talía aún dormida, dio a luz dos niños a los que puso Sol y Luna y que se alimentaron solos de su pecho. Un día uno de los bebés, intentando mamar, se puso en la boca el dedo herido de su madre y chupó con tal fuerza que extrajo la astilla clavada, con lo que Talía despertó de su profundo sueño".

Lo que viene después -está de más decirlo- es una teleserie basada en hechos de la vida real.

Fuente: http://www.letras.s5.com/mar270606.htm

http://www.psicologosperu.com/
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