miércoles, 24 de agosto de 2011

NORMOPATIA

¿Qué es la Normopatía?

La normopatia es actuar según las normas, vestirnos como nos indica la moda, hablar como todo el mundo, actuar como todo el mundo.

Las personas con normopatia critican todo lo que ellos consideran que se sale de las normas o de lo que ellos consideran normal, no empatizan y juzgan constantemente al prójimo, juegan a meterse en la vida de los demás y criticar todo lo que no sea como él o como la norma indica.

Los que tienen normopatia consideran una amenaza a todo aquel que no piensa como él, juzga por las apariencias y no es consciente que con sus críticas puede hacer daño a los demás, porque se creen en la posesión de la verdad, aceptan pasivamente y ven como normal todo lo que su cultura le enseña como bueno sin plantearse si esto es o no acertado y condenando a todas las personas que no se comportan como la cultura o tradición imponen.

Son personas que no evolucionan, clásicas, de mente poco abierta. La normopatia nos hace ser como la tradición indica, y no saca la singularidad de cada uno, como personas únicas e irrepetibles que somos.

Joseba Atxoutegui autor del libro “Tortuga y Sociedad” se planteaba si debía de existir una patología con el nombre de normópata y lo define de esta manera: "Persona que se adapta a las normas impuestas por la clase dominante de la sociedad y que jamás adopta posturas independientes o rebeldes cuando llega el caso”.

Por ejemplo: se puede emplear la palabra normopatia para definir a las personas que juzgan y hacen la vida imposible a una persona por su condición de transexual.

Fuente: http://www.magazinetendencias.com/actualidad/normopatia/

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NORMOPATIA

Hablar de salud mental puede ser muy simple o muy complicado; según como uno lo enfoque. Mucha gente piensa que quienes tienen síntomas están enfermos, y que el resto está sano. Esta visión simplista de las cosas nos llevaría sin tropiezos a definir salud como la ausencia de enfermedad. Quienes deseen verlo así, bien pueden doblar la página en este momento. Pero hay muchas personas que no tienen síntomas y que aun así no funcionan bien. Y es aquí donde se complica la cosa, pues este es un criterio fundamental en salud mental; el de funcionalidad.

La pregunta no es si se está sano o enfermo, sino cuan sano se está. Olvidémonos por un momento de la locura tradicional y de aquellos trastornos que por su dramatismo son más evidentes. Renunciemos un instante a la idea de que quienes padecen mentalmente cayeron en manos de psiquiatras o psicólogos y que en el peor de los casos residen en un manicomio o aislados de su sociedad original. Quedémonos con el hombre “normal”. Normalidad viene de norma, lo cual sugiere una ley; es decir que los normales son los que cumplen con esa ley. Por decirlo de otra manera, normalidad es de grupo. Así, muchas veces terminamos haciendo lo que otros hacen, o siendo como otros son, basados en que aquello es lo normal; aunque no estemos en el fondo convencidos de que eso es lo que deseamos. Allí la conducta ya dejó de ser sana. Por eso es que salud y normalidad son algo individual. No es difícil ver con normalidad nuestro machismo, por ejemplo; sin embargo, no es sano tampoco, es una enfermedad; pero impide a la persona funcionar adecuadamente y explotar todas sus capacidades. Valga decir ahora, que la sociedad está llena de normópatas.

Es ahora cuando retomamos aquel criterio de funcionalidad; difícil en un mundo que exige ambición, querella, egoísmo, envidia, expectativas fantásticas, sobrevivencia, traición, insensibilidad, etc. Obviamente estos son conceptos que nadie admite para sí mismo, pero que aun así, ya sea consciente o inconscientemente, tienen vigencia en nuestra vida cotidiana. Gracias a ellos el funcionamiento no es total, pues la angustia que los genera los hace crecer, produciendo más angustia y un círculo vicioso que impide que la persona se reconozca a sí misma y se vea impelida a dar respuestas menos apropiadas y menos oportunas. Es decir, menos sanas.

Fuente: http://www.s21.com.gt/vida/2011/04/29/normopatia

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NORMOPATAS

Una situación particularmente delicada para el perito es la de las personas definidas por los ingleses como "personalidades sobreadaptadas" y por los franceses como "normópatas". El rasgo mas notable de estos sujetos es el de carecer de registro mental tanto del sufrimiento psíquico como de la fatiga física. La consecuencia habitual de esto es que las tensiones y angustias se descarguen por vía corporal, transformándolos en los típicos enfermos psicosomáticos. Pero en la entrevista psiquiátrica se presentan como sujetos escasamente afectados por lo que les ocurrió, ya sea una pérdida o una injuria narcisista.

Para coartar la llegada de sensaciones penosas al registro consciente, los normópatas o sobreadaptados recurren habitualmente a mecanismos de defensa tempranos y masivos, sobre todo del tipo de la disociación y mecanismos maníacos (omnipotencia, desvalorización, negación). La especializada labor del perito consiste, en estos casos, en determinar cuándo la ausencia de afectación corresponde a una satisfactoria elaboración del duelo por la pérdida o la ofensa, y cuando es una "normopatia", es decir una normalidad aparente, consecuencia de un reforzamiento de mecanismos de defensa patológicos.

Fuente: http://www.csjn.gov.ar/cmf/cuadernos/1_2_67.html

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NORMOPATÍA: LA NUEVA EPIDEMIA

La Civilización normalizadora

La normopatía es una enfermedad de la mente que en la actualidad afecta a millones de personas. Este grave trastorno inducido por el conductismo de masas que se difunde a través de los medios de comunicación, la propaganda comercial-política, la cultura, etc., se ha expandido hasta convertirse en una nueva forma de totalitarismo moderno.
En este sentido, el organizador de las Jornadas, el doctor Ernesto Samsa destaca que “la presión es excesiva. Los mensajes, los sondeos y las estadísticas que marcan el criterio de normalidad son omnipresentes en nuestra sociedad, forzando a desviados e indecisos a alinearse con la mayoría. Existen además importantes factores de riesgo como la escolarización obligatoria, el código penal, la policía, las instituciones para excluir a los incorregibles (residencias, psiquiátricos, prisiones,...) y muchas otras formas de coacción.”
No es de extrañar pues que el fenómeno de la normalidad se haya universalizado en las últimas décadas. Actualmente no conoce barreras sociales ni orgánicas y afecta por igual a mujeres, hombres, pobres, ricos, niños, adultos, blancos, negros, celíacos, pelirrojos, sindicalistas,... “ Una vez moldeados por la enfermedad parecen todos cortados con el mismo patrón”, afirma el doctor Samsa.

Perfil del normópata

La doctora Virginia Strangelove lleva varios años dedicando todos sus esfuerzos a la investigación. “Enseguida los reconozco. Tal como entran por la puerta de la consulta me digo a mí misma: mira, un tipo de lo más normal. Un aburrido ciudadano sin iniciativa, un cívico y hueco autómata que paga religiosamente su hipoteca y obedece al imbécil de su jefe en el trabajo”. Para la doctora Strangelove estos son algunos de los rasgos comunes que mejor ilustran la personalidad del normópata. “Son aquellos que hoy en día desean triunfar social y profesionalmente y que, para alcanzar sus objetivos, han de mostrar necesariamente ciertos niveles de domesticación y limitarse a hacer ‘lo que se espera de ellos’. Nada más peligroso, pues con el tiempo esta autocensura tiende a evolucionar de manera expansiva y maligna hasta necrosar el encéfalo de los aspirantes que, finalmente, acaban asumiendo esta conducta ‘que se espera de ellos’ como la normal, la correcta y la única posible. Son individuos que han perdido todo sentido crítico de la realidad. La mayoría han estado sometidos largos periodos de tiempo a manipulación audiovisual por parte de los mass media, donde les bombardean sin tregua los sentidos con publicidad, columnismo e ideología subliminal. Los pacientes nos llegan aturdidos. En el examen inicial que les realizamos al ingresar tan sólo encontramos actividad neurológica en la espina dorsal ”.

Ortopedia conductual

Según la doctora Strangelove, la primera infancia es una etapa clave en el desarrollo de la normopatía. “Los bebés nacen originales. Cada uno es diferente. Sin embargo, los empiezan a moldear desde edades muy tempranas. Podríamos decir que el contagio de normopatía se da en los primeros meses de vida por contacto directo con la familia. - Quítate el dedo de la nariz, duérmete ya, eso no se dice, aquello caca no se toca,...- y así todo el santoral.”
Posteriormente, los mecanismos se van perfeccionando y la sintomatología se agrava con la exposición continuada a las películas Disney, la escuela, la universidad, los medios de comunicación y la cultura en general. La normopatía se considera totalmente estructurada con la entrada en el mercado laboral, donde se desarrolla con toda su virulencia y los últimos rasgos diferenciales del afectado acaban de extinguirse por completo.
Tenemos como resultado de este proceso a un individuo ‘normal’. Un adulto-consumidor domesticado. Un vegetal sin profundidad que simplemente se dedica a ver lo que le rodea sin intentar comprender nada. Un mero espectador pasivo de ‘lo que pasa’, y que forma parte de un gran rebaño teledirigido.

O Pelouro: un ejemplo de respeto

O Pelouro es una escuela ubicada en Caldelas de Tuy (Pontevedra) que nació el año 1973 de la mano de Mª Teresa Ubeira (pedagoga) y Juan Rodríguez de Llauder (neuropsiquiatra). Esta escuela acoge niños y adolescentes superdotados, con Sdm. Down, normales, con espectros autísticos, con graves problemas de conducta, nacionales, extranjeros,... “una escuela para tod@ niñ@ – dicen -; sin etiquetas”.
A diferencia de lo que ocurre en las escuelas ordinarias, en el Pelouro no se intenta ‘normalizar’ a los niños autistas ni inhabilitar a los ‘normales’, sino que se acepta radicalmente la diferencia. Es un enfoque sociopedagógico diferente el que se aplica en este centro. Los educadores son mediadores que se confunden entre los alumnos, los días empiezan y acaban con asamblea, y se respeta y se satisface la actitud afectiva e investigadora del niño. “Una postura opuesta al modelo de Escuela de contenidos, donde priman la competitividad, la rigidez organizativa, el cognitivismo, la especialización, los horarios alienantes, las limitaciones psicológicas (horizontales y verticales) o la excesiva burocracia”. Quizás por eso no conocen el fracaso escolar. Y niños que llegan con gravísimos problemas consiguen un alto nivel de autonomía al finalizar su ciclo formativo.

“Ser... Poder ser... Ser quien uno es... Cada uno estar en su propia piel... El Bien-estar... Un medio para el arte de vivir, la fuerza de madurar, crecer, sentir, ser... Donde a cada niño se le permite ejercer ser... Poder dar la medida de sí mismo... Mirar desde el niño y recrear un universo entero, sin la rigidez del tiempo, donde cada cual puede elegirse, encontrarse consigo mismo."

O Pelouro

No se trata de ninguna utopía o alucinación, esta escuela funciona.

http://reovirtual.blogspot.com/2008/05/normopata-la-nueva-epidemia.html

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NORMOPATA: LA OBSESIÓN POR QUE LOS DEMÁS SEAN IGUALES A ELLOS.

Escrito por: Rafael Salin-Pascual el 24 Oct 2008

La naturaleza humana es ser diferentes. Tenemos patrones divergentes y diferentes anatómicos, de conductas, de formas, pensamientos y de géneros, entre otras cosas. Aferrarse a limitar las variaciones es en sí, pensar que los demás deben de ser como nosotros mismos, invertir energía, dinero y tiempo en eso, es entendible en el contexto de querer clasificarlo todo. Sin embargo, en toda clasificación, siempre hay un margen para lo que no se entiende, y por lo tanto no puede ser ubicado en determinados marcos teóricos.

El normópata sobrevalora su condición de ser humano, y se presenta ante sí-mismo y los demás como el fiel de la balanza, el estándar de oro. No hay más experiencia que la de él o la de ella. Sólo a esa persona le han pasado cosas, que sirven para dirigir su vida y de paso la de los demás. Pero como él o ella, ya pasaron por esas experiencias y están cercanos a la perfección quieren predicar “la buena nueva” y corregir a los que han vivido en el error. En el fondo, quizás no hay maldad, pero tampoco es algo bueno o agradable lo que estas personas hacen. En este sentido cabe mencionar que una dato clave para detectar a los normópatas, lo que sería como su punto débil, es la total ausencia del sentido del humor. ¡Vaya! Qué no se trata de que no cuentan chistes o que se puedan reír, pero es más el sarcasmo o la ironía que al humor fresco sencillo y llano. Uno de los más grandes normópatas que ha dado la historia, Sigmund Freud tuvo el cinismo de explicar lo inexplicable de los chistes, y buscarle sentido incluso a la diabetes, la enuresis (mojar la cama en la noche), y hasta los berrinches por un deseo de poseer sexualmente a la madre y asesinar al padre (ambos del propio chaval, lo otro siempre se ha permitido), simbólicamente, ¡claro está! Entonces, si uno cuenta un chiste tan banal como el que sigue:

- Unos hombres vieron con asombro que otro, se tapaba los ojos en el baño de vapor. Los hombres desnudos, no se explicaban la conducta de su congénere, y alguno no se pudo aguantar de acercarse y recriminar al que se tapaba los ojos:
- ¡Oye! ¿Por qué tu actitud de taparte los ojos ante nuestra presencia?
- Es que estoy enfermo del hígado amigo.
- ¿Y qué con eso?
- Pues que el doctor me dijo: ¡Fermín, los huevos ni mirarlo!

Se imaginan al Padre del psicoanálisis diciendo que realmente era el temor a ser castrado por el padre, lo que hacía que Fermín se tapara los ojos y que la risa provocada por esta situación, era más bien de nervios porque ustedes lectores, tuvieron miedo de estar en la misma situación del enfermo del hígado. Las doctrinas dogmáticas como la dianética, el psicoanálisis, y otras por el estilo son duda pseudociencias y paradigmas de la normopatía.

El desgaste físico y mental que ejercen, se hace pronto insoportable, y no tardan en caer rendidos todos esos a quienes intentan “componer”, “rehabilitar”, “curar. Las sociedades occidentales buscan la permanencia a grupos, y esto últimos piden un perfil de comportamientos. Los extremos son entre otras cosas malos ejemplos por ser extremistas. Y son malos ejemplos, porque ¿Qué tal si el extremo derecho es más gratificante que el centro? ¡Del extremo izquierdo ni pensarlo!—Grita la monja, haciendo a un lado la sección de economía y bolsas de valores.

Las religiones, y las formas híbridas de políticas de partidos han llevado al dogma de lo que “si se debe de hacer”, que no es necesariamente lo correcto en el área ética. El normópata atenta contra las libertades individuales y lo hace, sabiendo que al no cumplirse su demandas, eso generará culpa, ansiedad, sumisión y obediencia, el mejor ejemplo es la prohibición a algo tan personal e individual como el disfrutar de la actividad sexual, específicamente en la masturbación. Este como un ejemplo de lo puede hacer el miedo ante algo natural. En la ciudad de San Francisco USA se celebra al mismo tiempo que el Maratón Internacional (desde 1995), el Maratón de Masturbación colectiva. Esto es importante como autoafirmación de la sexualidad. Sobre todo lo referente a aspectos tan íntimos como el hedonismo que se obtiene con una mano.

Otra de las áreas de acción de los normópatas son las llamadas “buenas maneras” o normas de etiqueta. Estas fueron escritas como manuales de comportamiento en sociedad. Se originan de manera más o menos reciente y se aplicaron con vehemencia en las cortes y en los hogares burgueses. El orden de los cubiertos, platos y copas en una mesa, cada uno de ellos con un explicación o razonamiento fundamentado en un mito que pronto se desdibujo de la realidad. Lo mismo el cómo vestir, hablar, caminar y cortejar a una dama. La ritualización de cada actividad y llevarlas un extremo. Por supuesto siempre hay los hiper-extremos y estos se regodean en las ceremonias, bodas, bautizos y otro tipo de situaciones especiales.

La norma en instituciones como el ejército, la iglesia, y ciertos colegios, es llevada a extremos delirantes y se alienta a que los demás lo hagan.

--- “¡Para poder mandar primero hay que obedecer!”

--- “¡Si señor si!”

La posibilidad de que alguien evada la norma es considerado herejía, ser un desertor o un insubordinado. En las instancias antes mencionadas el dogma sustituye al razonamiento, y quien entra debe de tener claro a lo que se va a enfrentar. En un sentido metafórico se volverán parte de la colmena, en donde si es necesario, se les podrá desechar, sin más, sin remordimientos ni culpa. La historia de la humanidad está llena de estos capítulos. Pero, cuando se habla de Alejandro el Grande, Napoleón Bonaparte, Atila, nunca se menciona a los millones de soldados que quedaron sembrados en los campos de batalla, por sus líderes.

Finalmente está el caso de las religiones. La parte humana, religiosa o secular de las grandes religiones. En donde el normópata se vuelve dogmático, intransigente, tirano. Toda su argumentación se centra en los libros sagrados que se escribieron en sociedades de campesinos nómadas, de hace más de dos mil años. Por supuesto, dictados por Dios, Ángeles, y otros entes para la salvación de los seres humanos.

La normalidad, por ejemplo en la fisiología, es decir en el funcionamiento de un organismo es la media estadística de una variable. Sin embargo cada persona tiene sus variaciones particulares, que se hacen más notorias en la medida que se llega a los extremos de lo aceptado como normal. El dormir, por ejemplo, tiene una duración promedio de 8 horas en un adulto joven. Pero la variación sin repercusiones a la salud cerebral va de 4 a 12 horas. ¿Cuál es el tiempo ideal que una persona debe de dormir? Las horas necesarias para no estarse durmiendo en el día. La normalidad como individualidad, puede ser un instrumento a considerar.

¿Cuántas veces es normal masturbarse? Igual, no hay normalidad, puede ser hasta que ya no tengas erección, hasta que te duela, cuando ya no tengas deseo. Lo mismo se puede decir para cada una de las funciones biológicas. A esto hay que añadir de manera paralela la cultura. La cual puede ser antinatural, y es entonces cuando se debe de fijar un criterio utilitario, primero para la persona, pero sin dejar de lado al colectivo cercano.

Fuente: http://lacomunidad.elpais.com/psyquiatricon-salin-pascual/2008/10/24/normopata-obsesion-que-demas-sean-iguales-ellos-

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