martes, 8 de noviembre de 2011

EL SINDROME DE LA BELLA Y LA BESTIA

O SINDROME DE ESTOCOLMO

La Bella y la Bestia es la primera película animada en ser nominada al Oscar a la mejor película, basada en el relato de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, cuenta la historia de como Bella decide tomar el lugar de su padre como prisionera en el castillo de la Bestia. Como todo buen monstruo, Bella se ve sometida casi constantemente a la personalidad bipolar de su captor, gradualmente ella logra romper ese duro exterior y poco a poco va descubriendo que Bestia es, en realidad, un sujeto decente que se preocupa por ella.

Su transición de bestia salvaje y abusiva a “buen chico” queda marcada cuando le regala a Bella una enorme y bella libreria:

Es simplemente un bello momento que deja a cualquier regalo que alguna chica haya recibido a la altura de un betún.

¿Cuál es el problema? se preguntarán, bueno, ¿saben en cuál otro lugar pueden leer todo lo que quieran? En Prisión, que es específicamente donde Bella está, recuerden que ella esta siendo retenida en contra de su voluntad. Bella accedió a tomar el lugar de su padre como prisionera de Bestia, incluso podemos ver como trata de escapar mientras Bestia la persigue, y sí, al final le salva la vida, pero eso no cambia el hecho de que siga siendo su captor y, claro, ahora me dirán que después de que colapsa Bella lo lleva de nuevo al castillo, cura sus heridas y promete a no abandonar nuevamente el castillo. El problema es que todo lo antes expuesto tienen total sentido si alguna vez has oído sobre el Síndrome de Estocolmo.

Los rehenes, a fin de no perder el control, terminan enamorándose de las personas que los mantienen cautivos. Hay cuatro etapas bien definidas del Síndrome de Estocolmo, y Bella pasa por cada una de ellas:

Etapa 1: Es el hecho de estar cautivo en sí. El rehén es mantenido por el miedo al dolor y/o muerte y aprende que la única manera de sobrevivir es ser obediente. Bella aprende esto de inmediato y va a su habitación sin luchar.

Etapa 2: Comprende el tratar de conocer a tu captor, para así evitar hacer cosas que puedan hacerlo enfadar lo que puede traer como consecuencia ser herido. Bella empieza a comprender los estados de animo de Bestia y aunque puede parecer que esta llegando a conocerlo como a un amigo, en realidad, no es más que su instinto de supervivencia diciéndole que debe andar con cuidado cerca de su monstruoso captor y así evitar ser hecha pedazos en uno de sus famosos ataques de ira.

Etapa 3: Es ver cualquier acto de bondad como una señal de que su captor es básicamente una buena persona, incluso si dicho acto de bondad es simplemente el no matarte. El acto de Bestia al regalarle la librería a Bella puede parecer maravilloso hasta que te das cuenta que la librería siempre estuvo allí, no es más que otra habitación del castillo, lo único que él tuvo que hacer fue abrir una puerta, así que en realidad no es tan diferente como si le hubiera “regalado” el baño, de todas formas para Bella es el mejor regalo que le han dado en toda su vida.

La etapa final, es cuando empiezas a ver a tu captor como un aliado y a las personas que intentan rescatarte como enemigos. Gastón (el sujeto que intenta rescatarla) es a todas cuentas un tonto, de eso no hay duda, pero él y su grupo sólo están intentando salvar a Bella de los crueles y monstruosos juegos mentales de su captor.

Fuente: http://www.zombirriondo.com/la-bella-la-bestia-y-el-sindrome-de-estocolmo/

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Se le llama Síndrome ”La bella y la bestia” a aquellas parejas donde ella sí es una real princesita de Disney y él un feo a mas no poder. Creo que es una forma mas superficial de ver las cosas. Yo, le atribuyo otra descripción.

Para mi el Síndrome no es mas que una mujer normal enamorada o “Encantada” (sin dejar de lado el fabuloso mundo romántico y mágico de Disney) de un hombre que por una u otra razón (que generalmente es una ‘Bruja’ que hizo de las suyas con él, y todo, porque no quiso hacer lo que a ella le apetecía.) se ha convertido realmente en una Bestia. Un hombre sin escrúpulos, tacto, delicadeza ni personalidad para enfrentar a una mujer.

Y peor, la mujer que generalmente cae frente a este tipo de personajes es terca, algo ruda y llevada a sus ideas, capaz de caer una y otra vez, de tropezar mil veces con la misma piedra pero aún así pensando que hay algo mas allá. Una mujer que es Bella por dentro, dejando de lado su físico, vive en las nubes y piensa en el buen corazón de la gente.

Es mejor seguir luchando con una bestia así?, o tratar de salvarse para otra guerra?.

Lamentablemente aún hay personas capaz de hacer daño sin pensar en las consecuencias o si lo hacen… hacen como si no hubieran. Pobres bestias que se enamoran de ellas.

¿Por qué estos hombres no son capaces de ver un poquito mas allá como lo hacen las bellas que los siguen?.

A veces me gustaría que un científico igual como el de La naranja Mecánica los tomara y abriera sus ojos con ganchos a ver si hace miran un poquito . Sé que es difícil pero no imposible.

Bestias: Si hay una mujer que está cerca de ustedes, aunque ustedes sean unos reales tontos y sepan que lo son, mírenla con otros ojos, una mujer capaz de creer que son tiernos cuando realmente no lo son no se ve todos los días, y menos los aguantarán hasta la eternidad, dense una oportunidad, puede ser la mujer de sus vidas.

Bellas: Si esas bestias no las toman en cuenta y ya sientan que son segundas, dejen de mirarlos, tal vez no es mejor seguir y ellos si son unas reales bestias y no un pobre tipo “encantado” por una bruja.

Fuente: http://suneiad.wordpress.com/2009/09/28/sindrome-la-bella-y-la-bestia/

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Es común ver a un chica linda, regia y (a veces) buena gente en compañía de un pata realmente feo o al menos poco agraciado. La típica pareja que te debería hacer pensar: ¿Y qué le vio esta a él? Pero normalmente no nos hacemos esa pregunta. En cambio, cuando la situación es al revés este cuestionamiento es infaltable y la situación es incisivamente analizada ¿Qué tan seguido vemos a una chica feita con un pata churrisimo y riquísimo? La verdad es que estos casos son muy raros, seguramente todos hemos visto alguno de estos, pero tal vez hasta nos podemos acordar de la cara de los involucrados por el shock y la rareza del caso. Este es el síndrome en acción. Siempre vemos bestias (que en estos casos esperamos en vano que se convierta en príncipes) acompañados de princesitas de disney, pero los que acompañan a las bestias femeninas son siempre sapos que no se convirtieron en príncipes. Y realmente no quiero que piensen que solo me interesa el físico, es al revés. Mi reclamo es por la falta de igualdad. Si ellos pueden estar con las lindas, las feitas con mucha personalidad también deberían poder estar con los príncipes azulados. Y es que al 90% de los hombres les importa solo el físico (por lo menos es lo primero que miran, lo que pesa más), se sobrevaloran y cuando saben que son lindos esta belleza les atrofia el cerebro. Por eso protesto contra este síndrome y pido igualdad. Hay dos opciones; o que la regla sea: cada uno con su igual, es decir que todos se metan con alguien de su misma calaña (aunque podría llegar a ser bastante aburrido y monótono), o que se haga un mix total de todos contra todos y que las hermanastras y brujas feas del mundo puedan tener relaciones amorosas con Brad Pitts, Georges Clooneys y diversos galanes Chollywoodenses.

Fuente: http://acaboelamor.blogspot.com/2008/06/el-sndrome-de-la-bella-y-la-bestia.html