lunes, 9 de septiembre de 2019

PERDONA

Perdona a tu mamá y perdona a tu papá, quizá ahora no lo entiendas, pero cada vez que te lastimaron, te abandonaron, te humillaron te estaban enseñando a ser más fuerte, más independiente, te enseñaron a marcharte de donde ya no te quedaba más que salir.

Perdona a tu pareja que te engañó, quizás doliera mucho, pero te estaba enseñando a poner límites, a amarte a ti por sobre todos los demás y a serte fiel a ti misma.

Perdona a tu compañera de trabajo, la envidiosa, la que habló mal de ti, la que te hizo la vida imposible, ella vio en ti algo que nunca podría llegar a ser y te enseñó que, incluso en tu peor momento, tu luz brilla tanto que lastima la vista de los demás.

Perdona a tus hijas e hijos por las insolencias, las mentiras, el abandono, te estaban enseñando a soltar tus apegos y a entender que no puedes controlarlo todo, te estaban enseñando a soltar, y aceptar las frustraciones y/o decepciones en la vida.

Pero sobre todo perdónate a ti, por tu sobrepeso, por no ser la hija, la esposa, la madre perfecta. Perdónate por cada vez que te dejaste vencer por el miedo, perdónate por cada error, pues de no ser por ellos, no serías la persona que eres hoy, créeme, eres maravillosa.

Tu historia es perfecta, tu vida es como tiene que ser y, aunque pueda no parecer así, todo ocurre para enseñarte algo, para crecer, evolucionar, madurar, hacerte más fuerte, aprender la lección, enseñanza, adquirir experiencia, guiar a otros, etc.


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