martes, 22 de julio de 2014

LOS BENEFICIOS PSICOLOGICOS DE VIAJAR

“Mientras estés vivo, viajar es obligatorio”. James Reed
El mundo es un libro y quienes no viajan leen sólo una página. 
Suena la alarma. “Levántate que vas a llegar tarde”, dice tu mente. Y entonces empieza: café, tapón, trabajo, a la silla, al monitor, a la rutina, lo mismo… aburrimiento y estrés. Y se sabe que el “estrés mata”. Y el aburrimiento pues… aburre.

Pero ¿y qué tiene que ver viajar con todo esto? Viajar puede ser todo lo contrario… Relaja y concede múltiples beneficios, siendo el primero el más sencillo de todos: diversión.

Creatividad y solución de problemas

Un estudio realizado en la Indiana University apunta a que viajar aumenta la creatividad y la capacidad de resolver problemas. El estudio también cita teorías psicológicas que indican que al estar lejos de una situación tendemos a pensar de manera más abstracta y surgen nuevas formas de atender o resolver un problema.

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Nydia Ortiz, coincidió con este punto al abundar que “ciertamente nos beneficiamos psicológicamente al viajar y exponernos a nuevas experiencias. Nos exponemos a nuevas formas de pensar y ver el mundo”.

Asimismo, Ortiz indicó que existen estudios de neurociencia que demuestran que nuevas conexiones neurales se dan en el cerebro cuando cambiamos de panorama o “medio ambiente”. Es decir, viajar a otra parte del mundo hace que nuestro cerebro cree “nuevos caminos neurales” y se abre a la posibilidad de nuevas formas de pensar.

Volver a ser niño

El neurocientífico David Eagleman -famoso por sus estudios sobre la percepción del tiempo en el Baylor College of Medicine de Houston- dijo en entrevista con la revista The New Yorker que “los adultos tienen un sentido más comprimido del tiempo que los niños”, pero que “viajar te pone neuralmente en la misma posición que cuando eras un niño”.

Escrito de otra forma, viajar regresa tu cerebro al estado de asombro en que vivías cuando veías las cosas por primera vez, cuando todo era nuevo, cuando eras niño. Viajar te da la capacidad de asombrarte una vez más y así tu sentido del tiempo se expande. Unas semanas de viaje por Asia podrían parecer una pequeña vida en sí misma.

Romper malos hábitos

Otro beneficio de viajar es el hecho de que el cambio de ambiente es una buena manera de romper con malos hábitos y comenzar una vida nueva.

“Del punto de vista de conducta humana, el cambio de ambiente es favorable al cambio de hábitos. Asociamos el mal hábito con unos ciertos lugares, experiencias y actividades. Cuando cambiamos las asociaciones que hacemos en el cerebro, tenemos más posibilidad de deshacernos de los malos hábitos; puede ser de ayuda cambiar el ambiente. Está probado que el cambio de ambiente ayuda al cambio de hábitos”, explicó Ortiz, quien se especializa en psicología de familia y pareja.

Ampliar nuestra visión del mundo

Ortiz también mencionó que experimentar otras culturas “amplía nuestro marco de referencia y vemos que nuestra cultura no es la única”.

“A veces cuando las personas no hemos salido de nuestro ámbito más cercano, no tenemos acceso a otras mentalidades, otras ‘realidades’, a ver desde otros ojos el mundo”, expresó la psicóloga.

Empatía y humildad

Asimismo, Ortiz indicó que esta oportunidad de ver cómo se vive en otros países amplía la gama de conductas que existen en el ser humano y “es mi experiencia que nos produce un sentido de humildad, de horizontalidad, a entender que no somos el ‘ombligo del mundo’ y nos ayuda a ponerse en los zapatos de otra gente, a tener más empatía”.

Valorar más lo que tenemos

Para concluir, citamos las experiencias de múltiples viajeros que reportan que al regresar a casa después de un largo viaje valoran más lo que tienen.

“Los viajes ayudan a valorar nuestra cultura y nuestro entorno y reconocer lo bueno que tenemos en nuestro país. Ayuda a poner en verdadera perspectiva nuestra situación… Si comparamos nuestra experiencia con otros países del mundo, el análisis resulta diferente y quizá no estamos tan mal como pensamos… comenzamos a valorar el clima, la naturaleza, nuestra gente, nuestros valores… resalta más lo positivo”, concluyó.

Fuente: Edwin J. Rodríguez Rivera, elnuevodia.com


Un viajero sabio nunca desprecia su propio país.
Si quieres conocer más de ti, sal de viaje y el camino te enseñará.
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