sábado, 22 de diciembre de 2018

DÍA 356: PROCRASTINADORES VERSUS HACEDORES

Los procrastinadores y los hacedores poseen diferentes cerebros: aquí le explicamos cómo puede hallar el beneficio en todos esos momentos en que su mente se distrae
Ya había dejado de escribir este artículo durante aproximadamente una semana. Irónico, teniendo en cuenta que se trata acerca de postergar las cosas.

Una nueva investigación ha encontrado que en realidad existe una diferencia entre los hacedores (personas que llevan a cabo inmediatamente lo que se proponen) y los procrastinadores (aquellos que no lo hacen y lo postergan para otro momento).

En el estudio, publicado en la revista Psychological Science, los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética (IRM) para estudiar los cerebros de 264 hombres y mujeres. Luego llenaron una encuesta para analizar qué tan impulsivos o decisivos fueron. Los participantes recibieron una puntuación con respecto a su orientación hacia la acción en base a decisiones (AOD), que esencialmente los dividió en hacedores o procrastinadores.

Las personas con mal control de la acción, los procrastinadores, tenían una amígdala más grande en promedio. La amígdala es la región del cerebro asociada con el control de emociones como el miedo. También es donde se inicia la respuesta de luchar o huir.

"Las personas con mayor volumen de amígdala parecen estar más orientadas hacia el estado actual y, por lo tanto, tienden a dudar en iniciar una intención y tienden a retrasar el inicio de las tareas sin ninguna buena razón", escribieron los autores en el estudio. En otras palabras, las personas que posponen las cosas pueden ser más cautelosas, en lugar de perezosas.

"Básicamente, en los procrastinadores sus centros de miedo se iluminan mucho más", dijo el psicólogo Perpetua Neo a INSIDER. "Hay mucho miedo relacionado con el hacer tareas, por lo que necesitan retrasar su inicio".

Excelencia versus perfeccionismo

A veces, esto puede ser el resultado de ser perfeccionista, y el temor de que su proyecto, presentación o artículo no vaya a funcionar como usted quiere.

"Cuando tu centro de miedo está muy involucrado de esa manera, obviamente que te dará miedo comenzar tu proyecto o tarea", dijo Neo. "Entonces, ¿qué haces? Lo postergas".

Una forma de abordar esto es darse cuenta de la diferencia entre perfeccionismo y excelencia. Los perfeccionistas se miden por su último trabajo. Si no fue perfecto, su autovalía decrece.

"Cuando se agrega la mente ocupada, la evitación, distracciones negativas, ñas lamentaciones, la falta de autoestima y autovalía, y todas las implacables expectativas juntas, resulta en un potente cóctel", dijo Neo. "Tus centros de miedo se iluminarán más y más".

La excelencia es cuando tu valía llega a ser lo que eres, y no hay tanto énfasis en tener que ponerte a prueba a ti mismo cada vez.

"Puedes hacer referencia a tu historial aunque no sea el mejor o el más impresionante ya  que estás orgulloso de ello", dijo Neo. "No necesitas ser el mejor en todas las cosas. Solo porque te equivocaste en algo no significa que ya todo se arruinó".

La respuesta no es dejar de postergar, sino postergar mejor

"En realidad creo que la dilación es una gran cosa", dijo Neo. "Y si vas a postergar, también puedes personalizar tu postergación. Porque en realidad, la vida es lo que pasa cuando postergas".

Si sabes que vas a distraerte por varias horas antes de las fechas límite o de entrega, entonces podrías pasar ese tiempo saliendo al mundo, haciendo cosas que disfrutas, o incluso aprendiendo algo nuevo, como un idioma o una habilidad.

"Jugar es cuando aprendes y te vuelves creativo, así que no te sientas mal por jugar", dijo Neo. "Si tuvieras que personalizar tu procrastinación, haz lo que desees, diviértete y tal vez disfruta de aprender una nueva habilidad, ¿qué tan feliz serás?"

Dar pasos de bebe

Una de las formas más simples de abordar la postergación consiste en hacer que sus objetivos sean realmente concretos y que no sean demasiado abrumadores. El científico del comportamiento BJ Fogg ideó un método llamado "pequeños hábitos", que consiste en dar pequeños pasos.

Por ejemplo, si desea convencer a alguien para que se limpie los dientes con hilo dental, haga que le pase hilo dental a un solo diente. Una vez que tomas el hilo dental y limpias un solo diente, le pasarás el hilo dental a todos tus dientes. O, si desea ponerse en forma, propóngase hacer una sola flexión cuando se despierte. Probablemente termine haciendo 20 o 30 flexiones.

También debes dejar de regañarte cuando no te sientas motivado. No esperes que la motivación llegue en algún momento, dijo Neo, sino que debes aplicar el impulso.

"Se trata de crear esos pequeños pasos: ¿qué puedo hacer hoy? Y luego recompensarme", dijo. "Mucha gente piensa que solo va a recompensarse cuando logre algo espectacular. Más bien lo que significa es que se van a estresar demasiado".

Si haces ejercicio durante siete días seguidos, luego recompénsate con un brownie, la dopamina fluirá hacia los centros de recompensas de tu cerebro y querrás mantener esa rutina. Estás creando un ciclo virtuoso, en lugar de uno perjudicial donde te castigas a ti mismo.

Además, cuando escuches tu voz interior en tu cabeza, puedes notar que no es tu voz. Esas palabras pueden pertenecer a alguien de tu pasado, como tu madre, tu padre o tu profesor.

"Siempre puedes hallar la manera, o contratar a alguien para que te ayude a hallar la manera de callar esas voces perjudiciales", dijo Neo. "Porque cuando ya no te interrumpen, puedes lograr hacer mucho más".

Traducido de: https://www.businessinsider.com/procrastinators-and-doers-have-different-brains-2018-10

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